Haced esto en memoria de mi

Jueves Santo

            “Haced esto en memoria de mí

                         Jueves Santo 2026

Evangelio: Jn 13, 1—15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. 

Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro y éste le dice: Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?». Jesús le replicó: Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde. Pedro le dice: No me lavarás los pies jamás». Jesús le contestó: Si no te lavo, no tienes parte conmigo». Simón Pedro le dice: «Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dice: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos». Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: No todos estáis limpios.

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.

Para meditar:

Viendo Jesús que le condenarían a muerte, intentó dejar a sus seguidores el significado de su vida y de su muerte. Con dos gestos proféticos: una comida compartida sin discriminaciones. y lavando los pies a sus discípulos. Estos gestos proféticos transmiten un mensaje más incisivo que las palabras, que en este caso también explicitan el significado del gesto.

En la comida de despedida es bien significativo el gesto de Jesús compartiendo la propia vida –“carne y sangre”- incluso con aquel que le traicionará. Según la propuesta en su actividad profética, el que gaste su vida para ayudar con amor a los demás, se realiza como persona. En su conducta histórica y en su muerte próxima Jesús es consciente de abrir ese camino que ofrece para que los demás también lo recorramos: “tomad y comed”

Jesús de Nazaret fue el hombre totalmente para los demás, no imponiéndose desde el poder, sino motivado por la compasión. Sus comidas con los pobres, su acercamiento a los leprosos y sus lamentos ante la cerrazón de los poderosos fueron los símbolos sacramentales de su interioridad. Es lo que manifestó en la última cena lavando los pies a sus discípulos que, según la cultura judía de entonces, era inaudito. Por eso termina diciendo: “Haced vosotros lo mismo”.

En la conducta cristiana cuya referencia central y cuyo alimento es la comunión eucarística. celebramos el “memorial” de Jesús. Actualizamos en el tiempo su conducta. Es la confesión esperanzada en este tiempo de violencia y guerra que estamos sufriendo.

      

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