un mesianismo al revés

Domingo 2º de cuaresma

Un mesianismo al revés                                          

                                      Domingo2º de cuaresma

Evangelio  Mt17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.  

Pedro, entonces tomó la palabra y dijo a Jesús: Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

 Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto; escuchadle.

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.

Jesús se acercó y tocándolos les dijo: Levantaos, no temáis.

Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo  del Hombre resucite de entre los muertos.

Para meditar

1. En tiempo de Jesús el pueblo  judío esperaba un Mesías caído del cielo con poder indiscutible para dominar a sus enemigos. En su actividad profética Jesús hizo presente otro mesianismo:movido a compasión se puso al lado de los social y religiosamente excluidos, lamentando la cerrazón arrogante de las autoridades religiosas. Para evitar equívocos no utilizó hablando de sí mismo el término Mesías y dio los dignos del verdadero mesianismo. Llegó un momento en que vio imposible cambiar la mentalidad del pueblo debido a la influencia de sus líderes religiosos, y optó, no sin lucha interior, por seguir adelante consciente de que podría ser condenado a muerte. “Tomó la decisión de ir a Jerusalén”.

2. La transfiguración significa también una prueba para la primera comunidad cristina, excomulgada por las autoridades religiosas judías que condenaron al verdadero Mesías. Jesús se ha reunido con sus discípulos preguntándoles: ¿vosotros que decís de mì? Pedro responde: “tu eres el Hijo de Dios vivo”. Pero los discípulos siguen soñando en un mesianismo triunfalista de poder. Cuando Jesús les comunica su decisión de ir a Jerusalén, Pedro trata de disuadirle porque no acepta el mesianismo propuesto por Jesús. Es lo que se ve en la transfiguración: Pedro, Santiago y Juan, representantes de la  comunidad cristiana, “están dormidos”, como en la agonía de Jesús en Getsemaní.

3. Nuestra sociedad secularizada se aleja cada vez más de una religión que pretenda dominarla. Puede ocurrir que los mismos cristianos soñemos con un mesianismo de poder, pretendiendo ser hijos sin cruz y olvidando que el verdadero mesianismo liberador procede siempre del amor compasivo no exento del conflicto y del dolor. En este “mare magnum” que es la actual sociedad española, procuremos avivar esa experiencia de Jesucristo en la transfiguración, para no huir a sueños etéreos ni quedarnos en una religión aburguesada.

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