(Bautismo en el Jordán) Jesús no solo se hizo hombre, se hizo pecado
01. Bautismo de Jesús.
Entre el nacimiento de Jesús y su bautismo hemos de pensar que pasaron unos treinta años, muchos años. Esos años los podemos llenar con lo que nos dice San Lucas: Jesús fue creciendo físicamente, en sabiduría y en aprecio (gracia) de Dios y ante los hombres, (Lc 2,52).
Es decir, Jesús no fue “extraterrestre”, que “se lo sabía todo”. Jesús fue creciendo y aprendiendo de sus padres, en la sinagoga. Durante algún tiempo Jesús fue discípulo de su primo Juan Bautista en los grupos que “llevaba” en el desierto, en el Jordán.
Jesús fue tomando conciencia de su ser y de su tarea mesiánica.
02. Jesús se bautizó por nuestro pecado.
Jesús no solamente se hace hombre, sino que se hace pecado. Durante toda su vida Jesús será amigo de pecadores y publicanos. Jesús se sumergió en las “aguas turbulentas” de la humanidad.
El que no era pecado se sumerge con el pecado del mundo en las aguas bautismales del Jordán.
Benedicto XVI hizo una lectura hermosa de este pasaje en su libro “Jesús de Nazaret”
Jesús había cargado con toda la culpa de la humanidad: entró con ella en el Jordán.[1]
03. Comienza un nuevo y definitivo Éxodo.
El relato del bautismo de Jesús en el río Jordán en el Evangelio de S Mateo es una evocación del Éxodo.
Tengamos siempre presente durante este curso litúrgico que Mateo es un Evangelio para cristianos de tradición judía por lo que tenían en su mente y espiritualidad el Dios libertador del Éxodo, el Dios que liberó a su pueblo de la esclavitud de Egipto guiado por Moisés atravesando las aguas bautismales del mar Rojo y les conduce por el desierto a la tierra de promisión.
Ahora el libertador ya no es Moisés sino JesuCristo, la esclavitud de Egipto son el pecado, la muerte y la ley. Las aguas bautismales del mar Rojo son ahora el río Jordán. La tierra de promisión no es algo físico-geográfico, sino que la libertad y la nueva vida están en Dios.
04. relato de revelación
Tanto el Bautismo de Jesús como la Transfiguración, (Mt 17,8) son relatos en los que se nos presenta a Cristo como palabra revelación de Dios: “Este es”. Son narraciones de Revelación. Jesús es el Hijo amado, la Palabra de Dios que hemos celebrado en Navidad.
El nuevo Éxodo comienza y se realiza en JesuCristo.
05. Nuevo Éxodo en la sociedad y en la Iglesia.
Solemos decir -y es verdad- que la sociedad actual ha vivido muchos cambios y se parece poco a la de hace unos o muchos años. Pero quizás más que cambios en nuestra época lo que estamos es en un cambio de época. ¿Un nuevo Éxodo? Quiera Dios que salgamos de los “egiptos” y esclavitudes en que vivimos hacia una tierra de paz y libertad.
Y algo por el estilo podríamos decir de la Iglesia. Solemos recordar con afecto y nostalgia el “Pentecostés”, el Éxodo, la liberación que supuso el Concilio Vaticano II. Después cambiaron mucho las cosas hasta que el papa Francisco intentó hacer una “iglesia en salida”, en Éxodo, y ayudar a pasar la Iglesia por las aguas liberadoras del Evangelio. Pero al bueno de Francisco le bloquearon a veces frontalmente y a veces con una gran indiferencia los miedos eclesiástico-clericales que le acosaron.
Creo que tenía mucha razón Eric Fromm el psicoanalista y filósofo, (1900-1980) cuando escribía aquello de “El miedo a la libertad”.
Está cayendo no el cristianismo, sino el régimen de cristiandad. La Iglesia necesita un nuevo Éxodo liberador de tanto lastre histórico como arrastra. Es necesario un Éxodo de formulaciones doctrinales, litúrgicas, morales. ¿Se darán pasos eficaces?
06. Los cielos se abrieron
Los cielos “estaban cerrados” para el ser humano. Por Cristo (Bautismo y Transfiguración) se abrieron, se rasgaron. El viejo sistema, la vieja religión, la vieja ley, el velo del Templo se rasgó a la muerte de Xto. (Mt 27,50 y los cielos se abrieron.
Cuando JesuCristo está entre nosotros, los cielos se abren y desciende el espíritu de amor.
JesuCristo ha abierto los cielos con el nuevo Éxodo liberador.
[1] J. Ratzinger, Jesús de Nazaret, Madrid, 2007, 31-47, aquí, 40.