Entre cansancios y canseras, Venid a mí
01. Cansados y agobiados.
Tal vez nosotros podemos vernos reflejados en el poema de Miguel Hernández: con tres heridas caminamos en la vida: la del amor, la de la vida, la de la muerte. Pero también podemos vernos reconfortados con las palabras que Jesús nos dirige en el evangelio de hoy: venid a mí los que estás cansados y agobiados, que yo os aliviaré.
Con tres heridas, con muchas heridas caminamos. Por mil motivos y circunstancias nos puede pesar y cansar la vida. Las limitaciones personales, la enfermedad, las ilusiones de la de juventud no realizadas, los proyectos familiares que quedaron como asignatura pendiente, las decepciones de tipo político, cultural, los desencantos eclesiásticos. Todas estas cosas pueden herir el alma humana.
02. Venid a mí.
Venid a mí todos los que estáis cansados de la vida, que yo os aliviaré.
JesuCristo no es que creara o fundara una nueva religión, que sería una "buena oferta" en el supermercado de las muchas religiones; no se refiere a que el cristianismo sea una religión de “manga ancha” en la que todo fuese más fácil y llevadero.
Más bien Jesús nos llama personalmente: Venid a mí… Se trata de un encuentro personal con Cristo expresión y revelación de Dios Padre. Y ese encuentro con el Señor es descanso y calma en la vida. Yo os aliviaré … y hallaréis descanso …
Encontrarnos con JesuCristo es una vivencia sencilla, humilde pero de gran calado, no es de sabios y entendidos, sino una experiencia profunda en la que hallamos una gran paz y un gozo íntimo.
03. Yugo llevadero
Cargad con mi yugo, que es suave y mi carga ligera y encontraréis descanso.
A lo largo de este curso vamos viendo cómo San Mateo escribe el evangelio para cristianos de tradición judía, cuyo yugo religioso era la ley. Jesús nos libera de ese yugo. Jesús lleva la ley a su plenitud, que no es el cumplimiento estricto de las leyes y normas al estilo fariseo, sino el amor. Jesús nos llama a vivir en el amor. Ese es el yugo llevadero y la carga ligera, no el cumplimiento de una normativa, sino vivir en el amor del Señor. El yugo de Jesús no es la ley, sino el amor.
Escribía el teólogo Paul Tillich (1886-1965):
El yugo, la carga de la que Jesús nos quiere liberar es la carga de la religión, es decir, del yugo de la ley, impuesto en su tiempo al pueblo por los maestros religiosos, por los hombres sabios e inteligentes, como él los llamaría por los escribas y fariseos.
No es lo mismo una religión como ley, que un encuentro con JesuCristo. Venid a mí…
En el encuentro con Cristo nos vemos inmersos en una paz que es superior al cumplimiento de la ley y a la misma razón.
04. ¿Vuelve la religión?
Hace unos días el obispo de Bilbao, Joseba Segura, decía en un medio de comunicación que se está produciendo "un cambio en la sociedad" hacia la religión. Si bien en Euskadi no se puede esperar "un rebrote fuerte de religiosidad", también están "pasando cosas" con personas que se "acercan a las parroquias", decía el obispo Segura.
Es sabido que el País Vasco es uno de los pueblos más secularizados y descristianizados: “el momento de secularización ya es máximo", pero parece, constataba el obispo Segura, que algo está pasando, aunque no es para echar las campanas al vuelo. "Todavía hay que pensar bastante respecto a qué cosas son síntomas de que efectivamente se está produciendo un cambio e intentar interpretar qué significa".
Ahora bien, podemos preguntarnos si ¿sería sana una vuelta a la religión tal y como parece que se quiere volver y se está haciendo?
El mismo obispo, Segura, con alguna ironía precisaba que "una cosa es Sevilla y otra cosa es San Sebastián, por mucho que en San Sebastián este año hayan retomado la tradición ya olvidada durante décadas de la Semana Santa".
La religión de Jesús y la religiosidad popular no son un museo
¿La religiosidad que se trata de recuperar hoy en nuestra iglesia es la del encuentro con Jesús, el Venid a mí… o es un revival de la ley del Derecho canónico y de ciertas prácticas y actitudes religiosas? ¿Estamos evangelizando, orientando hacia Jesús a nuestras gentes, a nuestros jóvenes cansados y agobiados?
¿Estamos llamando a que nuestras gentes sigan a Jesús? Venid a mí los que estáis cansados y agobiados ¿o les estamos diciendo?:
+ que hay que cumplir estrictamente con los ritos y rituales del misal romano, + que hay que volver -exclusivamente- a la confesión individual con la enumeración detallada de los pecados.
+ que hemos de salir a la calle en procesión.
+ que nuestra ley es el Derecho Canónico…
Jesús también nos llama a encontramos con Él y nos dice: Venid a mí los que estáis cansados en la vida, yo os aliviaré… Evoquemos el salmo 22: El Señor, buen Pastor, nos guía a las verdes praderas y nos hace descansar en fuentes que manan agua de vida.
Mi Yugo y carga son el amor, no la ley.