La paciencia de Dios es nuestra salvación (2Ped)

El trigo y la cizaña
El trigo y la cizaña

01.  Tres parábolas

Hemos escuchado tres parábolas muy de la vida cotidiana:

+     la parábola del trigo y la cizaña.

+     la del grano de mostaza.

+     la parábola de la levadura en la masa de harina.

Me voy a fijar en la parábola del trigo y la cizaña, que es como una llamada a la paciencia en la vida, a la paciencia personal e histórica.

02.  ¿Un cristianismo de élite?

Somos seres libres pero con una libertad limitada y dañada (pecado original). Por eso existe el mal y en la vida conviven el bien y el mal, el trigo y la cizaña.

No es ni humano ni cristiano pensar que la Iglesia es una comunidad de perfectos, de puros. La Iglesia es santa por JesuCristo, pero también es pecadora porque estamos los que estamos. El mal, la cizaña, está presente en nuestro acontecer por la vida y por la historia.

Una religión no se mide porque todo y todos sean perfectos en ella. Eso sería fundamentalismo religioso.

En la misma sociedad hay buenas causas por las que muchas personas trabajan y se esfuerzan, pero no es menos cierto que hay mediaciones, instituciones que llevan algo de cizaña. Somos humanos.

03.  Tentación de precipitarse en la vida.

       La tentación que podemos tener es arrancar, extirparcuanto antes la cizaña.

Las actitudes violentas, algo fanáticas y fundamentalistas suelen pretender arrancar de raíz el mal, los males. Pero en la vida el crecimiento y las cosechas son lentas y pacientes. El pasado domingo leíamos la parábola del sembrador…

Jesús y el Dios de Jesús tienen paciencia infinita para con nosotros.

       Dejad crecer juntos el trigo y la cizaña hasta la cosecha, hasta a siega.

       La paciencia es la capacidad de soportar, de sufrir y sobrellevar la vida con calma y paz.

       En la familia, en la vida laboral, en la sociedad, en la vida eclesiástica se presentan situaciones que requieren paciencia, porque la cizaña se ha hecho presente.

04.  Dios sabe esperar, no es justiciero.

       Dios sabe esperar con paciencia y asumir la vida con calma. Hemos escuchado en la primera lectura que Dios juzga con moderación, gobiernas con indulgencia.

       Dios es justo pero no justiciero.

       

       También hemos escuchado que el justo debe ser humano, (Sabiduría)

       Podríamos recordarnos a nosotros mismos que una justicia sin humanismo, sin bondad y caridad es venganza.

Dios no va a pillarnos, sino que siempre y más en el pecado das lugar a la esperanza.

05.  Paciencia histórica.

La vida no crece a tirones, ni a golpes. Tanto personal como social y comunitariamente, la existencia y la madurez humana requiere procesos, recorridos, altibajos, retrocesos. En la vida atravesamos por momentos y situaciones de todo tipo, de trigo y de cizaña.

Dios sabe esperar, es más, la paciencia de Dios es nuestra salvación, (2Ped 3,15).

Tengamos paciencia histórica.

También te puede interesar

Lo último

stats