A pesar de los pesares personales, políticos y clericales: "No perdáis la calma".

Jesús calma la tempestad
Jesús calma la tempestad

01.  no se turbe vuestro corazón

Jesús no nos llama a un sistema religioso, sino a vivir en calma, en paz. No se turbe nuestro corazón. No perdáis la calma, confiad.

El contexto del evangelio de hoy es de mucha agitación: Judas ha salido ya de la cena, los acontecimientos últimos de Jesús se van precipitando, los discípulos presienten el fracaso y la pérdida de Jesús.

El mismo Jesús en el huerto de los olivos (Getsemaní) va a sentirse angustiadoy con una tristeza mortal (Mc 14,33-34) ante lo que se le venía encima. Mi alma está triste hasta la muerte, (Mt 26,38).

Quizás también nuestro corazón está turbado, hemos perdido la calma. Podemos estar agobiados y haber perdido la paz por mil motivos: por razones de salud-enfermedad-edad, por turbaciones psíquicas, por fracasos y decepciones profundas, por el pecado, por los cansancios existenciales, por la situación mundial...

La frustración, la decepción, la ansiedad, el miedo y la angustia, la acedia, la melancolía, la tristeza, el stress, la depresión, el vacío pueden embargar nuestra vida y la de muchos de nuestros conciudadanos.

       ¿A qué se debe, si no, esta especie de decaimiento psíquico, de enfermedades mentales, depresión, suicidio, que se dan tan frecuentemente hoy en día entre nosotros?

       Incluso la misma religión ha sido y sigue siendo causa de pavor y angustia. La religión tiene un gran poder para crear angustia, miedo, culpabilidad, escrúpulos, condenación, infierno. Esta vivencia de terror religioso ha hecho mucho daño en las conciencias, en la vida de las personas.

Y lo malo es que ese miedo religioso parece que se quiere recuperar e instalar en determinados sectores del ámbito católico.

Estos días escribía J Carlos Enríquez en Religión Digital:

La confesión no fue medicina del alma, sino una de las herramientas más eficaces de control, culpa y sometimiento que ha construido la Iglesia. Bajo apariencia de perdón, se manipularon conciencias, se legitimaron abusos y se vació el Evangelio de su libertad radical

El miedo y el “terrorismo” (terror) no son cristianos, no es un “arma” con la que Cristo jugara. Jesús en su vida muchas veces sintió lástima, compasión. ¡Cuántas veces Jesús repite: No tengáis miedo! Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré, (Mt 11,28)

        

       Jesús transmite paz y serenidad en la vida. Jesús no es fuente de angustia y tragedia religioso-eclesiástica. En la Pascua Jesús transmite paz: paz a vosotros. Venid a mí los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. No perdáis la calma…

Seguir a JesuCristo, el cristianismo es la posibilidad de vivir en calma, en paz. No temáis: confiad.

02.  tiempos de depresión y de decepción. Dimensión espiritual de la persona

       Tal vez en nuestro tiempo la depresión (y su deriva hacia el suicidio es una de las enfermedades más extendidas e impregnan la vida de muchos de nuestros conciudadanos.

Esta situación nos lleva a preguntarnos ¿por qué hoy en día la depresión, tristeza, ansiedad invade el espíritu del ser humano?

       Solemos barajar algunas causas un tanto manidas y de poco fuste: “es que vivimos muy deprisa en una ansiedad continua”, “la sociedad de consumo nos domina”.

       Yo creo que hemos perdido la dimensión espiritual de la vida. Hemos perdido el sentido de transcendencia de la existencia. Y la vida sin esperanza y trascendencia se reduce a una mera satisfacción de necesidades casi exclusivamente fisiológicas. Sin dimensión espiritual la vida no pasa de ser un entramado consumista. Buscamos la terapia de nuestros hundimientos en el “hipermercado de las evasiones”. Lo que importa es que la gente no se entere que se aburre y tratamos de llenar  el vacío existencial con divertimentos…

La sociedad científica moderna (posmoderna) nos ha llenado la vida de cosas. Tenemos “muchas cosas” para vivir, lo que no tenemos son ganas.

Así las personas pasamos a ser masas, rebaños manejados por el deporte, las ideologías políticas, por los programas turísticos, por los sindicatos, incluso por la religión.

       Pero lo que nos constituye en seres humanos es el espíritu, el aliento vital, el espíritu del Génesis por el que el barro deviene ser viviente, hoy en día carecemos e “aliento vital”.

       La depresión, la acedia, la tristeza no son problemas de orden físico, aunque tengan sus repercusiones en la salud física; son cuestiones de hondas raíces y causas espirituales. Son una patología del espíritu. Nuestro espíritu está enfermo.

       Dicho un poco coloquialmente, el psiquiatra es necesario, la farmacia es necesaria, pero es necesario cuidar el espíritu.

La turbación y angustia necesitan una palabra espiritual cálida, serena y sensata que trate de devolver las ganas de vivir y, como los dos de Emaús, podamos sentir: ¿No ardía nuestro corazón?

03.  creed: confiad.

       La confianza (fe) y el miedo son opuestos. En la confianza, en el amor no hay temor, (1Jn 4,18). No tenemos miedo a aquella persona en la que confiamos, más bien todo lo contrario, la estimamos, la queremos, nos fiamos de ella.

       El Dios de JesuCristo no es de “armas tomar” (posiblemente el Dios que hemos recibido, sí es un Dios con el que hay que andar con “mucho cuidado” y “tentarse la ropa”). Al Dios de Jesús no le hemos de temer, y no porque tengamos las “cuentas morales claras”, sino porque Dios es amor.

04.  Yo soy el camino, la verdad y la vida.

De modo diverso Tomás y Felipe le preguntan a JesuCristo la misma cuestión: ¿Cuál es el camino en la vida?

El camino es Cristo y no desde la perspectiva moral, porque cumplimos con la ley y la moral, sino porque Él es bueno

No hay caminos, sino horizontes, estelas en la mar(A Machado), Vivimos en búsquedas, Éxodos y tierras de promisión.

       No perdáis la calma, confiad.

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