Somos un puñado de barro que aspira al cielo

Ciegos guiados por otros ciegos
Ciegos guiados por otros ciegos

01.  ciegos de nacimiento.

En la mentalidad de los tiempos bíblicos las enfermedades: parálisis, lepra, ceguera, etc. eran consecuencia, expresión de un  pecado. La lepra por ejemplo, era la exteriorización de un pecado interior. Por eso le preguntan capciosamente a Jesús: ¿Quién pecó el ciego o sus padres?

Jesús se distancia de esa mentalidad y cura (sana / perdona) siempre y a todo ser humano.

Los criterios con los que transcurre nuestro caminar personal, familiar, social, político, eclesiástico nos pueden llevar a la luz o a las tinieblas, a la verdad o a la mentira, a la vida o a la muerte.

Al mismo tiempo, conviene que seamos conscientes de que todos nacemos con la “mente en blanco”. Será la familia, la sociedad, la comunidad cristiana o religiosa las que vayan “instalando el Windows” en la mente de los niños: las ideas, los criterios, el o los idiomas, las costumbres, el sentido de la vida, la moral, etc. Es lo que se conoce como “socialización” –no en sentido político, sino en el sentido de que una generación ha de ir transmitiendo a las nuevas generaciones un cúmulo de criterios, modos de vida, etc.

El mismo Jesús fue creciendo en sabiduría, en gracia, etc…

En cierto sentido la ceguera de este hombre del evangelio de hoy, es nuestra propia tiniebla y ceguera, son nuestras dudas, nuestras noches oscuras del alma, los silencios de Dios, las tinieblas sociopolíticas, los miedos eclesiásticos…

Aquel hombre nació en un contexto de ceguera, en un pueblo y situación religiosa de oscuridad y tinieblas. Ni tan siquiera conoció la luz.

       ¿No será también nuestro caso?

       Curiosamente en la Europa del “Siglo de las luces”, (de la Ilustración), en el mundo occidental no andamos muy sobrados de luz ni de luces.

Los criterios y esquemas de vida en los que vivimos (planes de educación, parlamentos, legislaciones, posiciones eclesiásticas, medios de comunicación, etc.), tampoco iluminan mucho la vida, sobre todo en lo que hace referencia a las grandes cuestiones de la vida.

A veces también “Dios se oculta”, se nos hace ausente, el silencio de Dios nos embarga y no vemos. ¿Dónde está Dios en las guerras, en ciertas situaciones, injusticias, enfermedades, muertes?

02.  Yo soy la luz del mundo.

San Juan comienza su evangelio diciendo: en el principio existía la Palabra y la Palabra era luz… (Jn 1,1), que podríamos traducir nuestro momento socio-cultural por: en el principio, desde el origen la vida tiene sentido…

Solemos decir -y es verdad- que se han perdido los valores, pero lo que se hemos perdido es el horizonte, el sentido de la vida, no vemos (luz) ni de dónde venimos ni a dónde vamos, ni para qué…

La crisis profunda de nuestro tiempo y de nuestra sociedad es la falta de esperanza, la ausencia de horizonte y de un “hacia dónde absoluto”. Nos hemos quedado faltos del sentido de la vida que ilumine nuestro caminar.

¿A qué se debe -si no- esta especie de pandemia de enfermedades de la mente?

La consecuencia de esta desaparición de los horizontes es que los tripulantes se limitan a buscar los recursos para sobrevivir un día más, a la espera de nueva aventura. (F Torralba, Anatomía de la esperanza, 2026)

Y para quien no sabe a dónde va, ningún viento le es favorable…

La luz, el amanecer es JesuCristo. Yo soy la luz del mundo. Lo demás puede que sean fuegos artificiales.

Nos ilumina el evangelio de JesuCristo: yo soy la luz.. El que es ilumina nuestras tinieblas, nuestro vacío, nuestra nada…

03.  Jesús hizo barro: una nueva creación.

       La ceguera tiene también un carácter simbólico.

       Es evidente que el barro material en modo alguno mejora la vista, más bien la empeorará. (No se pueden leer este y otros relatos al pie de la letra ni sin un sentido antropológico y no poco poético).

S Juan se remonta al Génesis: Dios crea hombre del barro…

       La saliva representa algo muy íntimo y personal, la energía vital. El texto evangélico nos está hablando de una nueva creación: una nueva humanidad creada por JesuCristo de barro y su aliento vital.

       Somos un puñado de barro que aspira al cielo.

Una de las claves para leer el evangelio de San Juan es que está escrito teniendo como plantilla o telón de fondo, el AT.

El Génesis comienza diciendo que "en el principio existía el caos", San Juan comienza su evangelio diciendo: "En el principio existía la Palabra y la palabra era Luz y Vida”.

  • Ante el ciego Jesús repite los símbolos de la creación: toma barro y le infunde algo muy íntimo suyo, su energía, su espíritu, simbolizado en la saliva y surge de sus manos un nuevo ser humano. estamos ante una nueva creación, es una nueva vida. Cristo crea una nueva humanidad. Isaías 64,7 oraba diciendo: "Señor, tú eres nuestro padre, nosotros somos barro y tú el alfarero: somos obra de tu mano".
  • Un detalle que no pasa desapercibido es que Jesús, una vez más, cura en sábado, lo cual estaba perfectamente prohibido por la ley, (¿pecado mortal?). Jesús era un pecador para la religión judía. Suena fuerte, pero la mirada de Jesús se dirige a la debilidad y necesidad del ser humano.

Hagamos luz en la vida también en sábado, incluso cuando discrepemos o nos encontremos con personas que discrepan de la ley, o viven en tensión con la jerarquía. Muchas veces la vida y la luz están fuera de las religiones oficiales.

  • Por otra parte: En el texto de hoy se repite muchas veces la expresión: nacer: (vv 1.2.19.20.32.34). La luz de Cristo genera una nueva humanidad, su luz nos hace renacer, ilumina nuestra vida, nuestros pasos.
  • El texto dice que Jesús ungió al ciego con el nuevo barro. Es una evocación de los tiempos mesiánicos.

¡Señor que vea, pedía al Señor otro ciego del evangelio!

       El texto dice que Jesús ungió al ciego con el nuevo barro. Es una evocación de los tiempos mesiánicos.

04.  El ciego termina diciendo: soy yo.

Cuando Cristo se acerca a nuestra vida, terminamos siendo en JesuCristo. El ciego y nosotros podemos decir también, gracias a JesuCristo, “soy yo”. El que era ciego participa del mismo ser, de la misma vida de Cristo. El que se acerca a Cristo, termina siendo como Él, Yo soy.

Ante la situación de tinieblas, Jesús se presenta como la luz: Yo soy la luz del mundo.

¡Señor que vea, pedía al Señor otro ciego del evangelio!

04.  v 8 ¿No es éste el que se sentaba para mendigar?

Aquel hombre queda transformado porque ve la vida desde Cristo. Vivir desde Cristo supone ver y supone dignidad en la vida

En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz ... caminad como hijos de la luz. Despiértate tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz. (Efesios 5, 8.14).

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