Afloran las primeras críticas de los cardenales al consistorio de León XIV: La sinodalidad sigue irritando
El "muy familiar y sinodal" primer consistorio extraordinario de León XIV, como lo definió el cardenal David, no gustó, sin embargo, mucho a algunos precisamente por lo segundo: la sinodalidad sigue irritando
Al final, en el consistorio extraordinario de los pasados días 7 y 8 de enero, el primero del pontificado de León XIV, y que tiene pensado institucionalizar, hubo más mar de fondo de lo que se aparentó y, desde luego, dejaron traslucir los tres cardenales que comparecieron ante la prensa una vez clausurado por el Papa.
"Ha sido una experiencia hermosa de colegialidad, fraternidad y cercanía al Santo Padre que nos fortalece en la misión de la Iglesia y como Colegio Cardenalicio; una experiencia de esperanza para la Iglesia, para la misión y para la evangelización", enfatizó el cardenal arzobispo de Bogotá, José Rueda Aparicio, en tanto que el cardenal Pablo Virgilio "Ambo" David, obispo de Kalookan y presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas, la calificó de "muy familiar y sinodal".
En los pequeños círculos de trabajo en que se ha desarrollado este consistorio siguiendo el estilo sinodal, el cardenal Rueda reconoció que había posturas distintas, "pero se va encontrando una armonía que no es uniformidad".
Posturas que algunos cardenales dejaron nítidamente ya claras durante su intervención delante del resto de los 169 (de los 245 que hay) purpurados que asistieron a la llamada de Robert F. Prevost. Y que dejaron patente que el estilo sinodal que todo ello traslucía, muy evidente en la disposición de las mesas, que siguió el modelo implantando por Francisco para el Sínodo de la Sinodalidad, no les convencía demasiado.
El 'rebote' de Zen
El más rápido en hacer trascender su disgusto y malestar fue cardenal Joseph Zen, el obispo emérito de Hong Kong, quien en su intervención de tres minutos cargó duramente precisamente contra ese Sínodo, cuyo proceso le pareció al anciano purpurado de 93 años una “manipulación férrea” y que su continua invocación del Espíritu Santo es “ridícula” y raya en la “blasfemia”, según publicó a las pocas horas The Collegue of Cardinal Report, vinculado a los sectores más tradicionalistas.
No parecía extemporánea su crítica, toda vez que el de la sinodalidad, junto con la evangelización (a la luz de Evangelii gaudium), la implementación de Praedicate Evangelium y la liturgia, fueron los cuatro temas propuestos por el Papa y, tras pedir Prevost que votasen sólo dos para ser tratados ante la falta de tiempo, los dos últimos se quedaron fuera de los análisis. Ahí vino la primera decepción para este grupo.
De hecho, en su discurso de clausura con el que el Papa cerró el consistorio, dejó también él patentes cuáles son sus preferencias: “No podemos enfatizar lo suficiente la importancia de continuar el camino que comenzó con el Concilio. Los animo a hacerlo. (…) La Evangelii Gaudium y la sinodalidad son elementos importantes de este camino”.
Y aunque añadió que “también quisiera decir que, al mismo tiempo, los otros dos temas propuestos, aunque no necesariamente centrales en estos dos días de trabajo, están estrechamente vinculados a los demás temas y al Consejo. No se han olvidado ni se olvidarán”.
La misa en latín, a la baja
En este sentido, al menos el Papa contó con el acuerdo de quien, por ejemplo, ha abogado por devolver su sitio a la misa en latín, cuestión central en el tema de la liturgia que finalmente se orilló: “Creo que el papa León encontrará una buena solución para todos”, señaló en el canal EWTN el cardenal Müller sobre las divisiones acerca de la misa.
Pero aunque el tema no se debatió, sí que, según señala el periódico Catholic Herald –que se ha convertido en escaparte con los descontentos con este consistorio- se habría repartido entre los asistentes una carta del cardenal Arthur Roche, prefecto de la Congregación para la Liturgia, que expresaba una opinión negativa sobre la "Misa Antigua", lo que fue interpretado como una “tendencia a la baja en la actitud de la Santa Sede hacia la misa tradicional en latín”, según recoge el portal Katholisch.
El Catholic Herald recoge también otras críticas de otros purpurados, donde, en la línea del cardenal Zen, abundaban en comentarios negativos sobre la sinodalidad, de los que no se libraron ni las mesas: “Había mucha confusión. Al observar la disposición de las mesas, me dio la impresión de que todo estaba predeterminado”, señaló uno; "Este estilo sinodal simplemente no me cuadra. No entiendo a los hombres inteligentes que escriben sin parar sobre ello", señaló otro.
La puntilla final del Papa: los abusos
De momento no han trascendido comentarios sobre el discurso final del Papa. Y seguro que escoció porque él sí quiso introducir un tema que tampoco estaba en el orden del día: el de los abusos sexuales en el seno de la Iglesia.
"Aquí —aunque no fue un tema específico de diálogo durante nuestro encuentro— quiero mencionar el problema, que aún hoy es una verdadera herida en la vida de la Iglesia en muchos lugares, que es precisamente la crisis causada por el abuso sexual. No podemos cerrar los ojos ni el corazón. Quisiera decir, y también animarles a compartirlo con los obispos: muchas veces el dolor de las víctimas ha sido mayor porque no fueron acogidas ni escuchadas”, señaló el Papa.
Un instante antes, cuando abordó la cuestión de la necesaria fomación en una espiritualodad de la escucha en los seminarios, enfatizó: “¡Pero también para los obispos!”.
