Alejandro Moral: "El Papa, en Argentina, será voz de unidad y diálogo"
Junto a Robert Francis Prevost durante 12 años al frente de los agustinos, hoy el padre Alejandro Moral, que fue vicario general y después prior, está en Buenos Aires tras haber concluido sus dos mandatos. Espera con emoción la llegada del hermano de congregación que ascendió al solio de Pedro. «Nos ayudará a crecer, a seguir adelante juntos buscando lo mejor para este gran país».
(Benedetta Capelli / Vatican News).- Fue una de las primeras voces en expresar alegría y emoción apenas el papa León XIV se asomó desde la Logia de la Basílica Vaticana. Imposible no pensar, después de la elección, en el padre Alejandro Moral, español, amigo de larga data de Robert Francis Prevost, su estrecho colaborador y agustino como él. Juntos caminaron durante doce años, cuando Prevost era prior general y Moral su vicario; después le tocó a este último dirigir, desde 2013 hasta 2025, la orden de San Agustín. Entre ellos permanece todavía hoy una estrecha amistad. El padre Alejandro confiesa que rezó junto con muchos por la salud del Papa durante su hospitalización, pero que también lo vio bien en los acontecimientos posteriores a la operación.
Desde hace algún tiempo, el padre Moral está en Buenos Aires y espera, como todo el pueblo argentino, la llegada del papa León, prevista para el 8 de noviembre. A los 71 años, cuenta a los medios vaticanos que ha decidido dedicar «los últimos años a meditar y contemplar más, a visitar a los enfermos», a comprometerse en una parroquia del barrio de Palermo, en la capital. Una elección que refleja bien lo que dijo el papa León en la misa en la Capilla Sixtina con los cardenales, al día siguiente de la elección: aquel «desaparecer para que permanezca Cristo», uno de los pilares del magisterio del Pontífice, «hacerse pequeño para que Él sea conocido y glorificado, entregarse hasta el fondo para que a nadie le falte la oportunidad de conocerlo y amarlo».
En Argentina, la presencia agustiniana está compuesta por cuatro comunidades y dieciocho religiosos, de siete países diferentes, distribuidos entre Buenos Aires, Mendoza, Salta y Santa María (Provincia de Catamarca), que se ocupan principalmente de escuelas y parroquias. Prevost, durante sus años como general de los agustinos, también visitó las comunidades en Argentina, encontrándose en 2004 con el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio. Tres años después participó en la reunión de la Organización de los Agustinos de América Latina y el Caribe (OALA), con la peregrinación a Luján.
Un clima de alegría
«La gente está muy contenta con la llegada del Papa —explica el padre Moral—, se está preparando con la oración, se respira un clima de alegría. También en la comunidad agustiniana. No todos lo conocieron en sus visitas pasadas y estamos felices de tener un Papa que pertenece a la Orden de San Agustín. Esperamos poder encontrarnos con él».
El padre Alejandro nació en La Vid, en España, y viviendo ahora en Argentina tiene una mirada clara sobre el país; conoce las historias de muchos feligreses marcadas por las heridas de un pasado hecho de conflictos y divisiones. «Hace casi un año que estoy aquí —cuenta—, no viví los años de la crisis económica en Argentina, pero siento que hay polarizaciones. El papa León lo sabe, él es una voz de unidad e invita siempre al diálogo».
Buscar el bien común
Moral subraya que el Pontífice conoce muy bien la realidad de Argentina. «Nos ayudará con sus discursos, con su pensamiento, poniendo siempre a Cristo en el centro para buscar el bien común, el bien de todos, porque hay mucha gente que sufre». Y al bien de todos también se está dedicando el padre Alejandro, como vicario parroquial.
«Viene mucha gente para hablar, hay necesidad de escucha, algunos tienen necesidades incluso en un barrio como Palermo, una zona donde hay bienestar. Creo que es necesario, hoy, ayudar a las personas que lo necesitan; es importante estar junto a ellas y compartir los sufrimientos y las alegrías que hay en la Iglesia y en el mundo. Cristo nos enseñó a servir a los demás, a querer bien a los demás, también a los enemigos».
Un humanismo más grande
¿Qué dejará la visita del Papa? El padre Moral no se lanza a hacer hipótesis, pero admite que cada vez que el Pontífice visita un país deja «un programa para seguir adelante, para caminar con Cristo».
En fraternidad, sobre todo en un mundo atravesado por tantas dificultades, en el que cada uno está llamado a construir «una sociedad mejor, un humanismo más grande y un bien común todavía más grande». «Nos ayudará a crecer y a seguir adelante juntos y a buscar lo mejor para este gran país que es Argentina».
