León XIV: "El don y el perdón son la base de nuestra existencia"
"El perdón es indispensable, sin él no se puede vivir en paz: tarde o temprano, en el corazón y entre las personas, surgen conflictos, acusaciones, rencores y venganzas que destruyen las relaciones, dividen a las familias y desencadenan guerras", afirma el papa durante el rezo del Angelus
¿Cuánto hay que perdonar? ¿Hasta siete veces? "No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete". La respuesta de Jesús a la pregunta de Pedro sirvió a León XIV como eje de la reflexión previa al rezo del Angelus del Angelus desde los apartamentos vaticanos. "Más allá de todo límite, sin medida", subrayó Prevost en la soleada mañana de Roma, recordando que el número siete simboliza en la Biblia la plenitud, "y 'perdonar siete veces' significa perdonar con gran generosidad".
Como explicación añadida, Jesús explicó a sus discípulos la parábola de la deuda condonada y la piedad del siervo y el señor. "Con estas palabras, Jesús nos recuerda que el don y el perdón son la base de nuestra existencia. Todo nos lo da Dios por puro amor, y ninguno de nosotros puede decirse perfecto a la hora de responder a tanta bondad". Por eso, añadió el Papa, "la gratuidad, que es la fuente de nuestra propia vida, es también la mejor regla para nuestra convivencia".
Algo que "experimentamos cada día". "El perdón es indispensable, sin él no se puede vivir en paz: tarde o temprano, en el corazón y entre las personas, surgen conflictos, acusaciones, rencores y venganzas que destruyen las relaciones, dividen a las familias y desencadenan guerras", advirtió León XIV, quien insistió en que "sólo el perdón libera y devuelve la luz, incluso allí donde la pobreza material y moral del hombre, por un momento, ha ensombrecido el horizonte y ha hecho incierto el camino".
"El perdón, como un viento favorable, disipa incluso las nubes más densas, hasta que vuelve a dejarnos ver el sol", recordó el Papa, evocando el momento en que Jesús, ya resucitado, perdona a Simón Pedro por haberle negado tres veces. Con una única pregunta, que animó a hacerse a los fieles: "¿Me amas? Sígueme". "Exactamente como al principio, el día de su primer encuentro, como si nada hubiera pasado. Y esta caridad, que olvida y sana, supondrá para el primero de los apóstoles la confirmación de su misión", finalizó.
En los saludos posteriores, el Papa recordó, en inglés, el 25 aniversario del 11S. "Renuevo mis oraciones por quienes perdieron la vida" en aquellos atentados. "En un momento en que la violencia y los conflictos afligen a tantos hermanos y hermanas, invito a todos a rezar para que el Señor traiga la paz al mundo entero". "Que el recuerdo del trágico suceso nos impulse a renovar nuestro compromiso por la paz".