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Capote del Papa al cardenal 'Tucho' Fernández: remarca que "el único Mediador de salvación es Jesucristo"

"La Iglesia, consciente de que el único Mediador del misterio de la salvación es Jesucristo, reconoce que la figura de su Madre Santísima, lejos de oscurecer este misterio, lo ilumina; pues es la Virgen María quien, por un designio divino, con obediencia y con fe cooperó de manera singular en la obra del Salvador", señala el Papa en una catequesis dedicada a María en la audiencia general

León XIV, en la audiencia de este miércoles
León XIV, en la audiencia de este miércoles | Vatican Media

Catequesis la de este miércoles, 13 de mayo, festividad de la Virgen de Fátima, que el Papa quiso dedicar a su predecesor, Karol Wojtyla, en recuerdo, como señaló al principio de esta audiencia general, de que "hace 45 años, precisamente durante la audiencia general aquí en la plaza de San Pedro, san Juan Pablo II sufrió el atentado, que no fue mortal gracias a la protección de la Virgen, como él mismo confirmó de muchas maneras".

“La Virgen María modelo de la Iglesia” fue el título de la catequesis papal, en donde recordó que el Vaticano II quiso dedicar el último capítulo de la Constitución dogmática sobre la Iglesia a la Virgen María, enlanzado con el tema de las catequesis que está desarrollando desde principios de este año, dedicadas a recordar los principales documentos conciliares, y en donde, señaló, "se puedan reconocer tanto el modelo, como el miembro excelente y la madre de toda la comunidad eclesial".

Fieles en la plaza de San Pedro para la audiencia general
Fieles en la plaza de San Pedro para la audiencia general | RD/Captura

"El Concilio nos ha dejado una clara enseñanza sobre el lugar reservado a la Virgen María en la obra de la Redención (cfr Lumen gentium, 60-62). Ha recordado que el único Mediador de salvación es Jesucristo (cfr 1 Tm 2,5-6) y que su Madre Santísima «no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder» (LG, 60)", quiso ermarcar el Papa, apoyando de esta manera la nota doctrinal sobre los títulos marianos, aprobada por él mismo, y emitida en noviembre de 2025 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que dirige el cardenal Vícctor Manuel Fernández, sobre quien llovieron fuertes críticas desde los sectores más tradicionalistas.

En otro momento de la catequesis, el Papa exhortó a los fieles y peregrinos presentes a dejarse "interpelar por tal modelo sublime que es María, Virgen y Madre, y pidámosle a Ella que nos ayude con su intercesión a responder a cuanto se nos pide a través de su ejemplo: ¿vivo con fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco la comunidad de la alianza que Dios me ha donado para corresponder a su amor infinito? ¿Miro a María como modelo, miembro excelente y madre de la Iglesia, y le pido a Ella que me ayude a ser discípulo fiel de su Hijo?".

Placa que recuerda el lugr y la fecha en donde Juan Pablo II sufrió el atentado
Placa que recuerda el lugr y la fecha en donde Juan Pablo II sufrió el atentado | RD/Captura

A la hora de los saludos en las distintas lenguas, el Papa encomendó "al Inmaculado Corazón de María el clamor por la paz y la concordia que surge de todas partes del mundo, especialmente de los pueblos afligidos por la guerra".

  

Audiencia General 

Queridos hermanos y hermanas,  

Hoy, 13 de mayo, se celebra la memoria de la beata Virgen María de Fátima. En esta fecha, hace 45 años, precisamente durante la audiencia general aquí en la plaza de San Pedro, san Juan Pablo II sufrió el atentado, que no fue mortal gracias a la protección de la Virgen, como él mismo confirmó de muchas maneras. Por esto quisiera dedicar la catequesis de hoy, que tiene por tema “La Virgen María modelo de la Iglesia”, a este mi santo predecesor, cuyo lema era “Totus tuus”. 

El Concilio Vaticano II quiso dedicar el último capítulo de la Constitución dogmática sobre la Iglesia a la Virgen María (cfr Lumen gentium, 52-69). Ella «proclamada como miembro excelentísimo y  enteramente singular de la Iglesia y como tipo y ejemplar acabadísimo de la misma en la fe y en la  caridad» (n. 53). Estas palabras nos invitan a comprender cómo en María, que bajo la acción del Espíritu Santo ha acogido y generado al Hijo de Dios hecho carne, se puedan reconocer tanto el modelo, como el miembro excelente y la madre de toda la comunidad eclesial.  

Al dejarse moldear por la obra de la Gracia, venida a cumplirse en Ella, y al acoger el don del Altísimo con su fe y su amor virginal, María es el modelo perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser: criatura de la Palabra del Señor y madre de los hijos de Dios, generados en la docilidad a la acción del Espíritu Santo. En cuanto que, además, es la creyente por antonomasia, donde se nos ofrece la forma perfecta de la apertura incondicional al misterio divino en la comunión del pueblo santo de Dios, María es miembro excelente de la comunidad eclesial. En cuanto que, finalmente, genera hijos en el Hijo, amados en el eterno Amado venido entre nosotros, María es madre de toda la Iglesia, que a Ella puede dirigirse con filial confianza, en la certeza de ser escuchada, custodiada y amada.  

Se podría expresar el conjunto de estas características de la Virgen María hablando de Ella como de la mujer icono del Misterio. Con el término mujer se evidencia la concreción histórica de esta joven hija de Israel, a quien se le ha dado la extraordinaria experiencia de convertirse en madre del Mesías. Con la expresión icono se subraya que en Ella se cumple el doble movimiento de descenso y ascenso: en Ella resplandecen tanto la elección gratuita por parte de Dios, como el libre consentimiento de la fe en Él. María es por tanto la mujer icono del Misterio, es decir del diseño divino de salvación, en una época oculto y revelado en plenitud en Jesucristo.  

El Concilio nos ha dejado una clara enseñanza sobre el lugar reservado a la Virgen María en la obra de la Redención (cfr Lumen gentium, 60-62). Ha recordado que el único Mediador de salvación es Jesucristo (cfr 1 Tm 2,5-6) y que su Madre Santísima «no oscurece ni disminuye en modo alguno esta  mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder» (LG, 60). Al mismo tiempo, «la Santísima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios juntamente con la encarnación del Verbo, […] cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia» (ibid., 61). 

En la Virgen María se refleja también el misterio de la Iglesia: en Ella el pueblo de Dios encuentra representado su origen, su modelo y su patria. En la Madre del Señor la Iglesia contempla el propio misterio, no solo porque se reencuentra el modelo de la fe virginal, de la caridad materna y de la alianza esponsal, a la que está llamada, sino también y sobre todo porque reconoce en ella el propio arquetipo, la figura ideal de lo que está llamada a ser.  

Como se puede ver, las reflexiones sobre la Virgen María recogidas en la Lumen gentium, nos enseñan a amar a la Iglesia y a servir en ella al cumplimiento del Reino de Dios que está por venir y que se realizará plenamente en la gloria.  

Dejémonos pues interpelar por tal modelo sublime que es María, Virgen y Madre, y pidámosle a Ella que nos ayude con su intercesión a responder a cuanto se nos pide a través de su ejemplo: ¿vivo con fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco la comunidad de la alianza que Dios me ha donado para corresponder a su amor infinito? ¿Miro a María como modelo, miembro excelente y madre de la Iglesia, y le pido a Ella que me ayude a ser discípulo fiel de su Hijo?  

Hermanas y hermanos, el Espíritu Santo, que descendió sobre María e invocado por nosotros con humildad y confianza, nos done vivir plenamente estas realidades maravillosas. Y, después de haber profundizado en la Constitución Lumen gentium, pidamos a la Virgen que nos conceda este don: que crezca en todos nosotros el amor por la Santa Madre Iglesia. ¡Así sea!  

Traducción no oficial 

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