Emilce Cuda: "León XIV no es un líder político, su mensaje es el de la reconciliación"
“La reconciliación es el objetivo de la prédica y de la ética católica, y León XIV lo ha repetido muchas veces. Él tiene muy claro que debe buscar la reconciliación”, señala la secretaria de la PCAL, que estos días ha visitado su país natal, donde ha recibido el doctorado honoris causa por la Universidad Católica de Córdoba.
“El Papa no es un líder político. El mensaje de León XIV, como habría sido el de Francisco, será de reconciliación”. Así lo asegura la teóloga argentina y secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), Emilce Cuda, sobre el próximo viaje de León XIV a su país, en una extensa entrevista en el diario La Nación.
“El mensaje de León XIV, como habría sido el de Francisco, es el mensaje de un pontífice. Siempre es un mensaje de conciliación y reconciliación. Esto es importante porque existen muchos sistemas éticos, pero la ética teológica y la ética católica no tienen como finalidad controlar qué es lo bueno y qué es lo malo. Su objetivo es buscar la reconciliación”, señala esta laica que estos días está de visita en su país natal, donde ha recibido el doctorado honoris causa por la Universidad Católica de Córdoba.
“La reconciliación es el objetivo de la prédica y de la ética católica, y León XIV lo ha repetido muchas veces. Él tiene muy claro que debe buscar la reconciliación”, remarca Cuda, doctora en Teología y con estudios de filosofía, economía y negocios, y que desecha el papel que algunos quieren otorgarle a Robert F. Prevost: “El Papa no es un líder político, aunque quieran ponerlo en ese lugar”.
“No hablo solamente de la Argentina, sino de lo que ocurre a nivel global. En un momento de crisis de representatividad, se intenta colocar al Papa en el lugar de quien representa a la oposición. Pero esa no es la figura de un pontífice. Tampoco fue el deseo de Francisco, ni es el de León”, señala quien fue designada por el papa Bergoglio para la PCAL en 2022, organismo vaticano en donde colaboró con el entonces cardenal Prevost, y quien, ahora como Sumo Pontífice, la designó en enero pasado consultora del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso.
La tarea del Papa, añade Cuda, “es buscar la reconciliación”, por eso insiste en que el mensaje que llevará el primer pontífice estadounidense de la historia en su gira por Uruguay, Argentina y Perú, del 6 al 17 de noviembre, “será amoroso, de reconciliación”. “Promover y profesar la doctrina social de la Iglesia y el Evangelio no puede interpretarse como la construcción de un liderazgo político opositor”, remarca la teóloga.
Francisco y León XIV, un proyecto en continuidad
Señala Cuda que la línea que en este sentido sigue el nuevo Papa “es la continuidad de un proyecto que comenzó con Francisco y que Prevost acompañó cuando fue nombrado cardenal y prefecto. Ahora continúa como Papa”. Pero, advierte, “en la Argentina, cada vez que la Iglesia hace un planteo de este tipo aparecen interpretaciones políticas. Cuando estaba Francisco eso ocurría todavía más porque se ponía el acento en que era un Papa argentino”, por lo que subraya, desde esta perspectiva, que “el planteo de León XIV es el del magisterio de la Iglesia”.
“A diferencia de otras confesiones y de otras expresiones cristianas –explica la secretaria de la PCAL–, la Iglesia católica no se limita a asistir a los pobres: tiene un corpus doctrinal. Esto es central en el magisterio actual y en la nueva encíclica. Como cristianos, ayudamos. La colecta está en el origen de las iglesias. Pero el catolicismo es mucho más que eso. Yo puedo ayudar a mi vecino y darle algo de lo que tengo, pero, al mismo tiempo, el catolicismo impulsa la institucionalización de esa solidaridad. La solidaridad también son instituciones”.
Magnifica Humanitas, el programa aternativo
En este punto, y para este momento histórico, Emilce Cuda incide en que “necesitamos un programa alternativo”, que hoy es la encíclica Magnifica Humanitas, la primera del pontificado de León XIV, presentada el pasado mes de mayo.
“Allí hay un programa cultural. No es un programa político, ni económico, pero sin ese programa cultural ningún programa político o económico puede concretarse, ni a derecha ni a izquierda. Se necesita esa cultura. Nosotros la llamamos conversión: hay que volver a convertirse. No alcanza con modificar determinadas decisiones o estructuras si no existe una transformación cultural que permita sostenerlas”, señala Cuda.
