Francisco aboga por "una cultura de la negociación" para "reconstruir lo que se ha derrumbado y proteger lo que está amenazado".
"Que el progreso de nuestro tiempo no deje nuevas ruinas a su paso, y que todo lo que construyamos sea verdaderamente un hogar y un refugio para todos, empezando por los más necesitados" aboga el Papa a los participantes del encuentro 'Fratelli tutti: diálogo socioambiental Norte-Sur'
"Que el progreso de nuestro tiempo no deje nuevas ruinas a su paso, y que todo lo que construyamos sea verdaderamente un hogar y un refugio para todos, empezando por los más necesitados". El Papa recibió esta mañana a los participantes en el encuentro «Fratelli tutti: Diálogo socioambiental Norte-Sur», organizado por el CELAM y la USCCB, y promovido por la Comisión Pontificia para América Latina. Y lo hizo con un claro llamamiento al diálogo y a fomentar "una cultura de la negociación sana", capaz de "abrir caminos allí donde las diferencias parecen cerrar toda posibilidad de encuentro" y una "diplomacia de la paz que nuestro mundo necesita".
Prevost sabe bien de este trabajo en común, que lleva más de un lustro puesto en marcha. No en vano, él mismo formó parte del equipo original, desde su posición como máximo responsable de la PCAL. En perfecto castellano e inglés, el pontífice agradeció a todos los presentes su "voluntad de continuar un diálogo que pueda traducirse en un camino hacia modelos de desarrollo más humanos, sostenibles y solidarios, capaces de proteger la dignidad de cada persona y de prestar una atención particular a quienes corren el riesgo de quedar al margen".
"Este encuentro reviste un particular interés por la amplitud de los sectores representados y por la responsabilidad que muchos de sus participantes ejercen en ámbitos decisivos para la vida social, económica y cultural. Precisamente por ello, este espacio de diálogo puede ayudar a afrontar con mayor realismo desafíos que afectan al futuro común", insistió León XIV, quien insistió en que "el diálogo pertenece a la misión misma de la Iglesia".
"El imperativo del Evangelio de cuidar a los pobres exige que esa mirada se dirija de modo particular hacia quienes padecen con mayor gravedad las consecuencias de los cambios sociales, económicos y tecnológicos"
"El imperativo del Evangelio de cuidar a los pobres exige que esa mirada se dirija de modo particular hacia quienes padecen con mayor gravedad las consecuencias de los cambios sociales, económicos y tecnológicos" recalcó el Papa, reivindicando tanto el Concilio como la tradición de la Iglesia, llegando hasta su propia 'Magnifica Humanitas'.
Amistad social y responsabilidad compartida
"Las novedades de nuestro tiempo nos colocan ante una responsabilidad común (...). Por eso es necesario recuperar con nueva fuerza la lógica de la subsidiariedad, reconociendo la responsabilidad propia de cada actor y, al mismo tiempo, la necesidad de trabajar juntos", añadió León, haciendo suya la "amistad social" defendida por Francisco, y abogando por "una agenda de responsabilidad compartida", que sirva para "que las diferencias legítimas no se conviertan en fragmentación".
"La experiencia sinodal de la Iglesia puede ofrecer aquí una enseñanza: escuchar verdaderamente las diferencias no significa diluirlas, sino aprender a discernirlas y a buscar, desde ellas, aquello que puede servir al bien de todos", resumió el Papa. Un ejercicio que, añadió, "resulta particularmente necesario en un tiempo en el que las narrativas polarizadas encuentran una amplificación inmediata y en el que el enfrentamiento puede convertirse fácilmente en instrumento de poder ".
Permanecer en la conversación
Frente a ello, "el hecho mismo de que personas e instituciones tan distintas hayan decidido sentarse a una misma mesa ya contiene una responsabilidad". Pero hay que ir más allá: "El diálogo verdadero exige algo más que cordialidad: obliga a permanecer en la conversación cuando aparecen intereses contrapuestos y cuando las decisiones reclaman renuncias concretas. Para los creyentes, además, la fraternidad encuentra su fundamento último en una verdad que precede a cualquier acuerdo: tenemos un mismo Padre".
"No debemos dejarnos intimidar por las tensiones o las diferencias, pues pueden convertirse en fuerzas creativas cuando están guiadas por la responsabilidad compartida"
"No debemos dejarnos intimidar por las tensiones o las diferencias, pues pueden convertirse en fuerzas creativas cuando están guiadas por la responsabilidad compartida", proclamó, poniendo como herramienta la Doctrina Social de la Iglesia y sus principios. "El valor de cualquier punto de consenso al que se pueda llegar no se medirá únicamente por el número de personas que lo respalden. Se reconocerá por los intereses que sea capaz de proteger y, en particular, por el impacto que tenga en las vidas de quienes tienen menos capacidad para defenderse".
"En nuestra época, grandes edificios se han derrumbado allí donde el progreso deja de estar al servicio de la persona, donde el trabajo pierde su dignidad, donde comunidades enteras quedan marginadas o donde la tecnología acaba profundizando las divisiones que debería ayudarnos a superar", advirtió el Papa, quien pidió a los presentes "entrar en las obras de la historia —laboratorios de investigación, empresas tecnológicas, escuelas, medios de comunicación, instituciones y comunidades locales— para reconstruir lo que se ha derrumbado y proteger lo que está amenazado".
