¿Jaque al Papa antes de su encíclica? Thiel, el tecnoligarca que financia a Trump, llega a Roma con sus teorías sobre el Anticristo

El Angelicum se desvincula de un misterioso ciclo de conferencias del fundador de PayPal y Palantir, un reaccionario cristiano converso muy crítico con Francisco y ahora receloso de su compatriota León XIV

Peter Thiel y León XIV
Peter Thiel y León XIV | RD/EFE

Fundador de PayPal y Palantir, la poderosa empresa de análisis de datos, ahora puesta a disposición de la política de deportaciones masivas de su amigo Donald Trump, Peter Thiel –miembro por efecto de su fortuna del limitado club de los tecnobros que, como Elon Musk, Jeff Bezos o Mark Zuckerberg, constituyen un poder paralelo capaz de influir con su dinero y tecnología en torcer voluntades de naciones soberanas– es también uno de los grandes críticos de León XIV, como antes lo fue de Francisco, porque representan todo lo que se opone a sus intereses.

De alguna manera, ambos pontífices vendrían a ser una especie de reencarnación de ese Anticristo sobre el que le gusta disertar y que, en una indigesta mezcla de lecturas e interpretaciones que habría hecho este cristiano converso de espíritu tradicionalista –que aparece como mecenas también de la carrera del vicepresidente JD Vance, a quien el entonces cardenal Prevost dio una histórica catequesis en un simple tuit– suele encontrarla metafóricamente en todas aquellas personas que quieran poner un control ético a la carrera tecnológica, al impacto de la IA, a los efectos perniciosos de las redes sociales, se preocupen por el cambio climático y el cuidado de la casa común…

El Anticristo, en el Vaticano

Desde esta perspectiva, el Anticristo ahora podría ser perfectamente para Thiel lo que representa su compatriota, el papa nacido en Chicago, y su llegada a Roma estos días para dar tres conferencias sobre el tema ha hecho saltar las alertas en el Vaticano, sobre todo tras conocerse que alguna de las mismas iba a ser impartida nada menos que en el Angelicum, la universidad pontificia de los dominicos en donde el joven agustino Robert F. Prevost escribió su tesis doctoral sobre Derecho Canónico.

Fue entonces cuando cundió la alarma en la Santa Sede, y más cuando el Papa estaría dando los últimos toques a su primera encíclica, Magnifica Humanitas, precisamente centrada en el impacto de la Inteligencia Artificial (IA). “¿Era posible que la universidad de Juan Pablo II y del propio Prevost acogiera a un personaje tan controvertido? ¿Había habido una aprobación del dicasterio para la educación, del sustituto, del secretario de Estado o del propio Papa?”, se preguntó el historiador italiano Alberto Melloni en Le Grand Continent.

Poco después, llegó el desmentido de los dominicos: “Queremos aclarar que este evento no está organizado por la Universidad, no tendrá lugar en el Angelicum y no forma parte de ninguna de nuestras iniciativas institucionales”, señaló a través de un comunicado en su página web.

Conversos, reaccionarios y de misa en latín

Desde entonces, el secretismo ha tomado el relevo y ya casi nadie sabe dónde se van a celebrar ni quiénes serán los privilegiados asistentes a esas conferencias, más allá de que, como informa la agencia AP, han sido “organizadas conjuntamente” por la italiana Asociación Cultural Vincenzo Gioberti (que lleva el nombre de un sacerdote y filósofo católico italiano del siglo XIX) y el Instituto Cluny de la Universidad Católica de América en Washington, aunque esta última también parece haberse puesto de perfil, distanciándose del evento.

Thiel forma parte de esos conversos a un catolicismo imaginado —y a menudo imaginario— más virtual que virtuoso, mezclado con otras ideologías reaccionarias de diversa procedencia; un universo poblado de personas que buscan hacer pasar el rayo de luz de la fe a través de un prisma fanático”, analiza Melloni en su artículo sobre este magnate que comparó la victoria de Trump con el advenimiento de Apocalipsis.

Peter Thiel y Donald Trump
Peter Thiel y Donald Trump | EFE

“No hay que confundir estas figuras con toda una generación de católicos bautizados en la edad adulta, cada vez más visible en los países donde la práctica del bautismo de los bebés se ha vuelto escasa, ya sea por efecto de la descristianización, como en Francia, o de otra hegemonía cultural, como en China”, matiza el historiador.

Melloni tiene claro, por el contrario, que la de este Thiel es una figura que “asocian un gusto tradicionalista o visiones supuestamente apocalípticas con funciones de poder político o económico. Más que una simple corriente entre las muchas que conforman la riqueza del catolicismo, representa una opción alternativa a la propia organización de la Iglesia latina tal y como la conocemos hoy”.

En este sentido, sí se ha sabido que Thiel iba a participar en una misa en latín en una basílica romana. Al respecto, en una entrevista en Il Manifesto, Massimo Faggioli, profesor de teología en el Trinity College de Dublín, considera significativa la presencia del tecnoligarca en esa eucaristía “porque existen conexiones e incluso paralelismos entre el tecnofuturismo de Thiel y Silicon Valley, por un lado, y la nostalgia pre-Vaticano II por la llamada misa en latín, por el otro”.

“Estas dos culturas son muy diferentes, pero tienen un enemigo común: el catolicismo socioliberal nacido del Concilio Vaticano II, el de la Iglesia de los pobres, de la coexistencia pacífica entre religiones, de la idea de que somos una sola familia humana”, señala el autor del libro de referencia "De Dios a Trump: Crisis católica y política estadounidense".

Pero no es sólo la actual eclesiología la que irrita profundamente a Thiel. También el sistema democrático que fue instalándose no sin dificultades en las sociedades occidentales tras el trauma de las dos guerras mundiales y su sangría millonaria de muerte y destrucción. Así, como ha señalado estos días la publicación Wired, “la propia premisa de Thiel de que «democracia y libertad ya no son compatibles» es defendida por la Asociación Gioberti, que argumenta que «esta fórmula forma parte de una larga tradición de reflexión política que, pasando por figuras clave como Alexis de Tocqueville, se remonta a la Grecia clásica»”.

La "provocación preventiva" a León XIV

Pero lo que realmente alarma no es el mero pastiche de lecturas que ha hecho Thiel, sino el poder directo que tiene con su fortuna para conseguir sus fines pulsando las teclas políticas con las que, por ejemplo, ha contribuido a aupar a los órganos de poder mundial, léase la Casa Blanca, a su actual inquilino y a quien puede sustituirle de cara a las presidenciales de dentro de tres años, el vicepresidente Vance (si Trump opta finalmente por no insistir en presentarse, cosa que aún no ha aclarado).

Algunos centran el objetivo de estas misteriosas conferencias a las puertas del Vaticano, y en vísperas de que el Papa presente su primera encíclica, que como ha señalado este pasado sábado el diario italiano La Reppublica, tendrá lugar después de la próxima Pascua, en una “provocación preventiva, públicamente y sin costo inmediato” a León XIV, su particular Anticristo.

“Sea cual sea la orientación de esta primera encíclica de León XIV —dignidad humana, «algor-ética», guerra…—, Thiel quiere una cosa: que se le tome en serio. Poco importa que se le rebata, se le corrija o se le dé parcialmente la razón”, señala Melloni. “Quiere hablar en Roma para dar la impresión de que habrá influido en la preparación de la primera encíclica programática del Papa”.

Sorteamos el libro-homenaje de Mino Cerezo, el pintor de la liberación.
HAZTE SOCIO/A AHORA

También te puede interesar

Lo último

stats