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León XIV avala la mariología de 'Tucho' Fernández: No es rebaja de María, es claridad

"¡Todo un espaldarazo al cardenal Víctor Manuel Fernández, que está en la diana permanente de los sectores ultracatólicos!"

El Papa saluda al cardenal Fernández

Un respaldo en toda regla. El papa León XIV ha salido hoy en defensa explícita del cardenal Víctor Manuel Fernández y del trabajo doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y, en particular, de la nota mariana Mater Populi fidelis, duramente atacada por sectores ultracatólicos desde su publicación.

En su discurso de hoy al Dicasterio, el Papa subrayó que Mater Populi fidelis ofrece “aclaraciones precisas e importantes para la mariología”, avalando así tanto el contenido del documento como la labor del cardenal Víctor Manuel Fernández frente a las furibundas críticas recibidas de los sectores más rigoristas de la Iglesia.

El Papa y los cardenales de la DDF

Respaldo directo del Papa al trabajo de la DDF

En su repaso de los documentos recientes del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, León XIV citó expresamente (y entre otros muchos) Mater Populi fidelis como una contribución clave. El Papa destacó que la nota “clarifica en qué sentido son aceptables, o no, algunos títulos y expresiones que se refieren a María” y que, al hacerlo, ofrece “aclaraciones precisas e importantes para la mariología”, al situar a la Virgen en relación correcta con Cristo, “único Mediador y Redentor”.

Con estas palabras, el Pontífice no solo se distancia de la lectura alarmista de quienes acusaban al documento de “rebajar” a la Virgen, sino que confirma que la intención es profundizar en los fundamentos de la devoción mariana, “precisando el lugar de María a la luz del Misterio de Cristo” y, de paso, favorecer el diálogo ecuménico.

Una respuesta a las críticas ultracatólicas

Desde su publicación en noviembre de 2025, Mater Populi fidelis había provocado una fuerte reacción en ámbitos ultracatólicos y en algunos círculos de mariología maximalista, que cuestionaban la decisión de desaconsejar el uso del título de “Corredentora” y de poner límites a fórmulas como “Mediadora de todas las gracias”. Hasta el punto de que algunos llegaron a solicitar al Papa que revisara o corrigiera el texto, acusando al prefecto Fernández de “debilitar” el papel de María.

Mater populi fidelis

El documento, sin embargo, insiste en que no introduce novedades doctrinales, sino que “recompone la teología mariana en su equilibrio tradicional”: Cristo como único Redentor, María como Madre, intercesora y modelo de la Iglesia, y la exigencia de que todo título mariano conduzca siempre a Cristo y no lo oscurezca. Al elogiar hoy su aporte, León XIV respalda esa línea y desautoriza implícitamente las campañas contra el prefecto y contra la nota sobre María.

María, devoción purificada y fidelidad al Evangelio

El aval papal confirma la clave de lectura que el propio Dicasterio había ofrecido: no se trata de “corregir” la piedad popular, sino de “valorarla y purificarla”, evitando expresiones que, aunque bien intencionadas, puedan dar a entender que María posee un poder separado del de Dios o una mediación paralela a la de Cristo.

En este sentido, las palabras de León XIV son un mensaje doble: hacia dentro de la Iglesia, para asegurar que la mariología se mantenga en el cauce de la gran tradición y del Concilio Vaticano II; y hacia quienes han hecho de la polémica contra Fernández una bandera identitaria, recordándoles que, en materia doctrinal, el criterio último no son los blogs ni las campañas de firmas, sino el discernimiento del Papa y del magisterio que él mismo confirma.

El Papa y Doctrina de la Fe

Acompañar con justicia y caridad

Antes de concluir su discurso, León XIV se refirió también al delicado servicio del Dicasterio en el acompañamiento de obispos y superiores generales en los casos de delitos (de todo tipo, incluidos los abusos) reservados a este organismo. "Se trata, acotó el Obispo de Roma, de un ámbito de ministerio muy delicado, en el que es fundamental procurar que se respeten siempre las exigencias de la justicia, de la verdad y de la caridad".

El Papa finalizó renovando su agradecimiento a los miembros del Dicasterio por su contribución a la vida de la Iglesia y les impartió la Bendición Apostólica, extendiéndola también a sus seres queridos. ¡Todo un espaldarazo al cardenal Víctor Manuel Fernández, que está en la diana permanente de los sectores ultracatólicos!

El Papa y la DDF

DISCURSO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

A LOS PARTICIPANTES EN LA SESIÓN PLENARIA

DEL DICASTERIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE

Sala Clementina

Jueves, 29 de enero de 2026

______________________________

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

La paz esté con vosotros.

¡Buenos días y bienvenidos!

Señores cardenales,

queridos hermanos en el episcopado,

queridos hermanos y hermanas,

os acojo con alegría con motivo de vuestra Sesión Plenaria. Saludo y agradezco cordialmente al Prefecto del Dicasterio, a los Superiores y a los Oficiales. Conozco bien el valioso servicio que prestáis, con el fin —como dice la Constitución Praedicate Evangelium— de «ayudar al Romano Pontífice y a los Obispos en el anuncio del Evangelio en todo el mundo, promoviendo y protegiendo la integridad de la doctrina católica sobre la fe y la moral, atendiendo al depósito de la fe y buscando también una comprensión cada vez más profunda de la misma ante las nuevas cuestiones » (n. 69).

Vuestra tarea es ofrecer aclaraciones sobre la doctrina de la Iglesia, mediante indicaciones pastorales y teológicas sobre cuestiones a menudo muy delicadas. Con este fin, en los últimos dos años el Dicasterio ha publicado varios documentos; recuerdo los principales: la Nota Gestis verbisque, sobre la validez de los sacramentos (2 de febrero de 2024), que ha ofrecido instrucciones claras para resolver casos dudosos relativos a su administración; la Declaración Dignitas infinita, sobre la dignidad humana (2 de abril de 2024), que reafirmó la dignidad infinita de todo ser humano, hoy gravemente amenazada, en particular por las guerras en curso y por una economía que antepone el lucro; las Normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales (17 de mayo de 2024), que han permitido resolver casos relacionados con tales acontecimientos, entre ellos el relativo a la experiencia espiritual de Medjugorje, al que se ha dedicado específicamente la Nota La Reina de la Paz (19 de septiembre de 2024); la Nota Antiqua et nova, elaborada en colaboración con el Dicasterio para la Cultura y la Educación (28 de enero de 2025), que ofrece una amplia y precisa consideración de la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana; la Nota doctrinal Mater Populi fidelis, sobre algunos títulos marianos referidos a la cooperación de María en la obra de la salvación (4 de noviembre de 2025), que anima la devoción popular mariana, profundizando en sus fundamentos bíblicos y teológicos, y al mismo tiempo ofrece precisas e importantes aclaraciones para la mariología; por último, la Nota doctrinal Una caro. Elogio de la monogamia, sobre el valor del matrimonio como unión exclusiva y pertenencia recíproca (25 de noviembre de 2025), que profundiza de manera original en la propiedad de la unidad del matrimonio entre un hombre y una mujer.

Todo este trabajo sin duda será muy beneficioso para el crecimiento espiritual del santo y fiel Pueblo de Dios. En el contexto de cambio de época que estamos viviendo, ofrece a los fieles una palabra pronta y clara por parte de la Iglesia, especialmente en lo que se refiere a los muchos fenómenos nuevos que aparecen en la escena de la historia. Además, da orientaciones valiosas a los obispos para el ejercicio de su acción pastoral, así como a los teólogos, en su servicio de estudio y evangelización.

Aprecio, en particular, que en esta «Plenaria» hayáis iniciado un fructífero debate sobre el tema de la transmisión de la fe, asunto de gran urgencia en nuestro tiempo. De hecho, no podemos «ignorar que, en las últimas décadas, se ha producido una ruptura en la transmisión generacional de la fe cristiana en el pueblo católico» [1] y que, sobre todo en los contextos de antigua evangelización, aumenta el número de quienes ya no perciben el Evangelio como un recurso fundamental para su existencia, especialmente entre las nuevas generaciones. No son pocos, en verdad, los jóvenes y las jóvenes que viven sin ninguna referencia a Dios y a la Iglesia y, si por un lado esto nos causa dolor a nosotros los creyentes, por otro debe llevarnos a redescubrir la «dulce y reconfortante alegría de evangelizar» [2], que está en el corazón mismo de la vida y la misión de la Esposa de Cristo.

Como recordé con ocasión del reciente Consistorio extraordinario, «queremos ser una Iglesia que no se mire solo a sí misma, que sea misionera, que mire más allá, a los demás» [3]; una Iglesia que anuncie el Evangelio, sobre todo a través de la fuerza de la atracción, como han reiterado en varias ocasiones mis predecesores Benedicto XVI y Francisco. [4]

El fundamento de la vida del Cuerpo de Cristo es el amor del Padre, revelado en el Hijo hecho hombre, presente y actuante en nosotros por el don del Espíritu: por eso «no es la Iglesia la que atrae, sino Cristo, y si un cristiano o una comunidad eclesial atrae, es porque a través de ese “canal” llega la savia vital de la Caridad que brota del Corazón del Salvador». [5]

La Iglesia anuncia a Cristo, sin protagonismos ni particularismos, y en ella cada uno es y debe reconocerse siempre y únicamente como «un simple y humilde trabajador en la viña del Señor». [6]

Antes de concluir, quisiera mencionar otro servicio vuestro, por el que os estoy agradecido y que os recomiendo a vuestro cuidado: el de acoger y acompañar, con toda benevolencia y discernimiento, a los obispos y superiores generales llamados a tratar casos de delitos reservados al Dicasterio. Se trata de un ámbito ministerial muy delicado, en el que es fundamental velar por que se respeten y honren siempre las exigencias de la justicia, la verdad y la caridad.

Queridos hermanos, renuevo finalmente mi agradecimiento a cada uno de vosotros por la valiosa contribución que aportáis a la vida y a la labor del Dicasterio y de toda la Iglesia, especialmente cuando dicha contribución se ofrece de manera humilde y discreta. Como muestra de mi gratitud, imparto de corazón la Bendición Apostólica a todos vosotros y a vuestros seres queridos. Gracias.

[1] Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 de noviembre de 2013), 70.

[2] Cf. San Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de 1975), 80; cit. en Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 de noviembre de 2013), 10.

[3]Palabras «improvisadas» al término de la primera sesión del Consistorio Extraordinario, 8 de enero de 2026.

[4] Cf. Benedicto XVI, Homilía de la Santa Misa de inauguración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (13 de mayo de 2007); Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 de noviembre de 2013), 14.

[5]Discurso con motivo del Consistorio extraordinario (7 de enero de 2026).

[6] Benedicto XVI, Bendición apostólica «Urbi et orbi» y primer saludo (19 de abril de 2005).

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