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León XIV, al Círculo de San Pedro: "Con la acción, la oración adquiere eficacia"

En un encuentro con los miembros del Círculo de San Pedro, una asociación benéfica romana que ayuda a los más vulnerables, el Papa destaca la importancia de la caridad cristiana como fuerza rectora que sustenta su labor

Encuentro de León XIV con el Cículo de San Pedro

(Sebastián Sansón Ferrari/Vatican News).- "La caridad sea siempre fuente de vuestra oración, alma de vuestra acción y expresión de vuestro sacrificio espiritual". Con estas palabras,León XIV confió este lunes 12 de octubre al Círculo de San Pedro una orientación para continuar su misión al servicio de los pobres y de las personas más vulnerables de Roma. En el primer encuentro con los miembros de esta benemérita asociación, el Pontífice puso en el centro la caridad, capaz de armonizar los tres pilares de su carisma: oración, acción y sacrificio.

Desde 1869, el Círculo de San Pedro lleva adelante, en nombre del Papa, distintas iniciativas de asistencia en la capital italiana: la distribución diaria de comidas, los dormitorios para personas sin hogar, el alojamiento para familias en dificultades y otros servicios dirigidos a quienes más lo necesitan.

"Es una obra digna de alabanza, que realiza el mandamiento del Señor de una caridad que, en secreto, espera únicamente de Dios su recompensa", afirmó el Santo Padre, citando el Evangelio de Mateo (6,3-4). Asimismo, agradeció a los socios por contribuir a formar "el rostro hermoso de la Iglesia, que testimonia el Evangelio entre los pobres y los últimos".

Un momento de la audiencia concedida por el Pontífice al "Círculo de San Pedro"  | Vatican Media

La oración, fundamento de la caridad

Al reflexionar sobre la identidad espiritual de la asociación, León XIV propuso la caridad como la palabra que reúne y da sentido a sus tres pilares. En primer lugar, recordó que la oración constituye el fundamento de toda entrega auténtica, pues permite recibir el amor que después se está llamado a compartir.

"No se puede dar sino aquello que se ha recibido", subrayó el Pontífice, quien animó a los presentes a volver siempre a la Palabra de Dios y a la oración, entendidas como fuente inagotable de su dedicación a los demás.

La segunda dimensión, laacción, expresa hacia dónde debe dirigirse el amor recibido de Dios. La oración, explicó el Papa, adquiere eficacia cuando conduce al encuentro con el prójimo. La caritas suscitada por el Espíritu Santo es el amor de Dios derramado en los corazones, un amor que se traduce en compromiso de vida y servicio.

Por eso, insistió en que este amor debe convertirse en "meta, estilo y sentido" de la existencia cristiana. No se trata únicamente de realizar gestos de solidaridad, sino de permitir que el amor de Dios transforme la manera de vivir y de relacionarse con los demás.

Un instante del encuentro | Vatican Media
El tiempo, el entusiasmo y el esfuerzo que los miembros de la asociación ofrecen a los más pequeños los hacen partícipes de la obra de Cristo, que amó a la humanidad y entregó su vida por ella

El sacrificio, participación en la entrega de Cristo

El tercer pilar del carisma del Círculo de San Pedro es el sacrificio, que León XIV presentó como una dimensión esencial de la caridad y como el vínculo que permite mantener el equilibrio entre la oración y la acción.

Para iluminar este aspecto, recurrió a san Agustín y a su obra La ciudad de Dios (X, 6), donde el obispo de Hipona afirma que el verdadero sacrificio es toda obra orientada a unirnos en santa comunión con Dios. Incluso la ayuda prestada a otra persona, explicó el Papa a partir de esta enseñanza, alcanza su sentido pleno cuando se vive en relación con Dios.

En esta perspectiva, el tiempo, el entusiasmo y el esfuerzo que los miembros de la asociación ofrecen a los más pequeños los hacen partícipes de la obra de Cristo, que amó a la humanidad y entregó su vida por ella.

"Unidos a su sacrificio, por tanto, ya no somos nosotros quienes vivimos, sino que Cristo mismo vive en nosotros", afirmó León XIV, evocando la carta de san Pablo a los Gálatas (2,20).

El óbolo de San Pedro, signo de fidelidad y servicio

Durante el encuentro, el Santo Padre expresó también su gratitud por el óbolo de San Pedro entregado por los miembros del Círculo como signo de fidelidad y devoción al Sucesor de Pedro.

"Vuestra devoción está siempre presente conmigo, porque llevo siempre también el don que me hicisteis en el momento de mi elección, y os lo agradezco sinceramente", manifestó el Pontífice.

El Papa precisó que el óbolo entregado en esta ocasión sostiene la solicitud del Obispo de Roma por la ciudad y, al mismo tiempo, contribuye a responder a las necesidades de la Santa Sede en su servicio a toda la Iglesia.

Al concluir, León XIV encomendó el Círculo de San Pedro a la protección de la Virgen María, Salus Populi Romani, y bendijo de corazón a sus miembros, a sus familias y a todas las personas con las que se encuentran en el ejercicio de su apostolado caritativo.

Finalmente, invitó a los presentes a rezar juntos el padrenuestro, antes de impartir la bendición.

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