El Papa a los deportistas: "Nadie nace campeón ni santo, hay que entrenar"
Audiencia en la solemnidad de Todos los Santos
Dirigiéndose a los deportistas y a los miembros de la University of Notre Dame y de la Villanova University, el Papa destaca la importancia del deporte para fomentar la cooperación y el intercambio mutuo
(Isabella H. de Carvalho/Vatican Media).- En una época en la que la tecnología parece alejar a las personas, el deporte las une y puede promover valores como la fraternidad, la solidaridad y la paz, destacó el papa León XIV el sábado 31 de octubre.
«Al actuar como un medio concreto para unir a las personas, el deporte puede enseñar los valores de la cooperación y el compartir mutuo. Esto es cada vez más necesario en una época marcada por la distancia que puede crear la tecnología», afirmó en una audiencia en el Vaticano con deportistas y otros miembros de la University of Notre Dame y de la Villanova University, la alma mater del Papa.
Las comunidades de estas dos universidades católicas estadounidenses se han reunido en Roma para enfrentarse en el «Eternal City Tip-Off», dos partidos de baloncesto universitario, masculino y femenino, que tendrán lugar el domingo 1 de noviembre.
«Al crecer en la zona sur de Chicago, a menudo oíamos: “¡Go Irish!” [el grito de ánimo de la Universidad de Notre Dame, nota del editor]. Pero, como todos saben, ¡Prevost se graduó en Villanova! Así que el Papa no toma partido. Prevost tiene otra opinión, pero no vamos a entrar en eso ahora», bromeó el Papa León durante la audiencia.
Alrededor de 7.000 personas asistieron al encuentro en la Sala de Audiencias Pablo VI, entre ellas el padre Peter Donohue, rector de la Villanova University, y el padre Robert Dowd, rector de la University of Notre Dame, así como estudiantes, profesores, personal, antiguos alumnos y simpatizantes de estas dos instituciones académicas.
Promover la fraternidad, la solidaridad y la paz
En su discurso, el papa León XIV destacó cómo el deporte puede desempeñar un papel trascendental tanto en las comunidades académicas como en la sociedad en general, ya que puede ser una forma de promover valores como «la fraternidad, la solidaridad y la paz».
A este respecto, destacó cómo la Iglesia católica, en los últimos años, a través de las voces de los papas, ha promovido una visión del deporte centrada en «la dignidad de la persona humana, en su desarrollo integral, en la educación y en las relaciones con los demás».
También señaló lo importante que es recordar que «en cualquier competición, los miembros de dos equipos, aunque mantengan una rivalidad competitiva, no son en absoluto enemigos».
El Papa expresó así su esperanza de que, «a pesar del carácter competitivo del baloncesto universitario», los aficionados y los jugadores de ambos equipos puedan conocerse en Roma.
La santidad requiere un entrenamiento diario en el amor
Nadie nace campeón ni santo
El Papa León también subrayó que su encuentro tiene lugar en la solemnidad de Todos los Santos, lo que nos recuerda que «Dios llama a todos a ser santos».
«Nadie nace campeón, al igual que nadie nace santo. Más bien, la santidad requiere un entrenamiento diario en el amor», explicó el Papa, e invitó a todos «a velar por que cada aspecto de nuestras vidas, incluidas nuestras actividades deportivas, nos ayude a amar a Dios y al prójimo».
También recordó ejemplos de santos para quienes el deporte era importante y que pueden servirnos de inspiración, como Pier Giorgio Frassati, uno de los santos patronos de los deportistas.
Por último, el Papa subrayó ante que, ante todo, «los cristianos están llamados a correr la carrera de la vida con el objetivo de ganar una corona de gloria imperecedera».
«Nuestra verdadera meta, más allá de salir victoriosos en cualquier prueba concreta, es ganar el premio de la vida eterna», concluyó, encomendando a todos los presentes a la intercesión de los diversos santos y santas vinculados a sus universidades: la Santísima Virgen María, san Agustín, Santo Tomás de Villanova y el beato Basilio Moreau.