León XIV invita a Estados Unidos a renovar sus ideales fundacionales

En vísperas de las celebraciones del 250.º aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, el Papa recibió la Medalla de la Libertad del National Constitution Center de Filadelfia

El Papa, con la "Liberty Medal" de los Estados Unidos
El Papa, con la "Liberty Medal" de los Estados Unidos | @Vatican Media
03 jul 2026 - 20:29

(Sebastián Sansón Ferrari / Ciudad del Vaticano).- Durante una audiencia privada celebrada en abril, una delegación del Centro Nacional de la Constitución viajó al Vaticano para entregar al Papa la Medalla de la Libertad 2026, en reconocimiento a su labor en la promoción de la libertad religiosa y la libertad de conciencia y de expresión en todo el mundo -ideales fundamentales para los fundadores de Estados Unidos, tal y como se recogen en la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos-.

Tres meses más tarde, en vísperas del 250.º aniversario de la fundación de Estados Unidos, León XIV aceptó oficialmente la condecoración y pronunció un discurso en el que reflexionó sobre los valores fundacionales del país, su papel en la actualidad y lo que este galardón significa para él.

«Como hijo de esta gran nación, fundada por hombres y mujeres valientes que soñaban con la libertad y con una vida mejor para ellos y para sus hijos, me uno a ustedes para pedir la bendición de Dios sobre el futuro de Estados Unidos, para que los elevados ideales consagrados al comienzo de la Declaración de Independencia sigan guiando el florecimiento de la nación en la unidad, la justicia y la paz».

El Papa, en el acto de recepción de la "Liberty Medal"
El Papa, en el acto de recepción de la "Liberty Medal" | @Vatican Media

Con estas palabras, el Obispo de Roma acogió el galardón este viernes 3 de julio de 2026. Al intervenir por videoconferencia desde el Vaticano ante los participantes reunidos en Filadelfia -en una ceremonia trasladada al interior del National Constitution Center debido a la alerta por calor extremo-, el primer Pontífice nacido en Estados Unidos agradeció el reconocimiento y, en la víspera del 250º aniversario de la Declaración de Independencia, invitó a renovar el compromiso con los ideales de dignidad humana, derecho a la vida, libertad religiosa, justicia y unidad que marcaron el nacimiento de la nación. Cada año, la Liberty Medal distingue a hombres y mujeres de coraje y convicción que trabajan para promover las bendiciones de la libertad en todo el mundo.

La dignidad humana como fundamento de los derechos

Al evocar el significado de la Declaración de Independencia, el Pontífice destacó la vigencia de sus principios fundacionales y afirmó que la célebre proclamación de que todos los hombres y mujeres han sido creados iguales y dotados por el Creador de derechos inalienables encuentra su fundamento más profundo en la visión bíblica del ser humano creado a imagen de Dios.

De esa convicción, explicó, nace una dignidad que precede a cualquier Estado y cuya protección constituye precisamente la razón de ser de toda autoridad política.

El Papa recordó además que, durante dos siglos y medio, Estados Unidos fue para muchos pueblos un referente de libertad, al abrir sus puertas a sucesivas generaciones de inmigrantes y defender ese ideal incluso más allá de sus fronteras en momentos decisivos de la historia contemporánea. No obstante, reconoció que la realización de los ideales de «libertad y justicia para todos» ha sido un camino complejo que continúa siendo «una obra en progreso», llamada a renovarse en cada generación.

El primer Pontífice nacido en los Estados Unidos de América recibe la "Liberty Medal" (@Vatican Media)

El derecho a la vida y la auténtica libertad

Uno de los ejes centrales del discurso fue el derecho a la vida, que León XIV definió como el primero de los derechos proclamados por los fundadores de la nación.

«Nadie que sea privado de la vida puede disfrutar de la libertad ni buscar la felicidad», afirmó, al sostener que la vitalidad de una nación depende del valor que atribuya a toda vida humana. En este sentido, invitó a cultivar una auténtica reverencia por ese don, capaz de inspirar tanto las conciencias como las leyes para proteger la vida «desde el momento de la concepción hasta la muerte natural».

Asimismo, aseguró que la verdadera grandeza moral de un país se manifiesta en su capacidad para «apoyar, proteger y valorar la vida de todos, especialmente de los más vulnerables y de aquellos cuya dignidad es cuestionada».

Al abordar el significado de la libertad, el Pontífice advirtió que esta no puede reducirse a la simple posibilidad de actuar según los propios deseos. La libertad auténtica, explicó, consiste en la capacidad de conocer la verdad y adherirse al bien, incluso cuando ello exige sacrificio.

Un momento del discurso pronunciado por el Papa León (@Vatican Media)

La libertad religiosa, garantía para la convivencia

En ese contexto, León XIV elogió la tradición estadounidense de proteger la libertad religiosa y la libertad de conciencia, permitiendo que cada persona pueda buscar la verdad y vivir de acuerdo con sus convicciones sin miedo ni coacción.

Afirmó que esa libertad protege el ámbito más íntimo de la persona, donde se forman las convicciones y actúa la conciencia, al tiempo que garantiza el derecho de individuos y comunidades a profesar y manifestar públicamente su fe.

“Esta misma libertad garantiza también el derecho de toda persona a practicar su culto según sus propias creencias, así como el derecho de los individuos, las comunidades y las asociaciones a expresar públicamente su fe. De hecho, la libertad religiosa dio origen a la tradición estadounidense de facilitar el diálogo interconfesional y la cooperación interreligiosa para promover el bien común y enriquecer los debates sobre las grandes cuestiones morales y éticas a las que se ha enfrentado la nación y que han marcado el curso de su historia.”

"E pluribus unum"

En la parte final de su intervención, León XIV retomó el lema nacional de Estados Unidos, E pluribus unum («De muchos, uno»), para subrayar que una nación solo puede prosperar cuando permanece unida por ideales permanentes y no por objetivos pasajeros.

Los principios de la dignidad humana compartida, la igualdad y los derechos proclamados en la Declaración de Independencia, afirmó, deben seguir siendo fuente de unidad e inspiración para afrontar los desafíos del presente y del futuro.

Al agradecer la concesión de la Liberty Medal, expresó su esperanza de que el 250.º aniversario de la fundación de Estados Unidos sea una oportunidad para renovar solemnemente el compromiso con los ideales que han caracterizado al país por su búsqueda de la paz, la prosperidad, la generosidad y la nobleza de corazón.

Finalmente, encomendó el futuro de la nación «a Aquel que es la fuente de la verdadera libertad y de la paz duradera», antes de concluir con una invocación: «¡Que Dios bendiga a Estados Unidos!».

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