León XIV a la Liga Municipal de Illinois: "La dignidad de cada individuo ha de ser reconocida y respaldada"
En la audiencia con los alcaldes de la Liga Municipal de Illinois, el Papa ha exhortado a "aliviar los sufrimientos y las dificultades de los propios ciudadanos" y a escuchar la voz de los pobres y los inmigrantes
(Benedetta Capelli/Vatican News).- «Los alcaldes están llamados a reducir y aliviar de todas las formas posibles los sufrimientos y las dificultades de sus ciudadanos, con todas las medidas que el amor sugiere y la ley prevé». El papa León XIV retoma de Giorgio La Pira el mandato que confía a los miembros de la Liga Municipal de Illinois, una organización estatal sin fines de lucro que representa a los aproximadamente 1.300 municipios del estado de Illinois, en los Estados Unidos, tierra natal del mismo Robert Francis Prevost. Como voz colectiva de los municipios ante el gobierno estatal de Illinois (en Springfield, la capital donde tiene su sede el organismo) y a nivel federal (en Washington), el consejo directivo de la Liga Municipal de Illinois está compuesto principalmente por los alcaldes de los distintos municipios.
Las circunstancias más difíciles transformadas por la fuerza del amor
Y es a ellos a quienes el Papa dirige las palabras del venerable y alcalde de Florencia, durante la audiencia de esta mañana, 30 de marzo, en el Palacio Apostólico, con motivo de la peregrinación al Vaticano por la Semana Santa. Un tiempo, subraya el Pontífice, en el que «los católicos de todo el mundo, junto con muchos otros cristianos, conmemoran la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús, cuya amorosa obediencia al Padre hasta la muerte obtuvo el don de la redención para toda la humanidad».
A través del misterio pascual, el Señor nos muestra que incluso las circunstancias más difíciles y exigentes pueden ser transformadas desde dentro por la fuerza del amor
Paz duradera para la humanidad
«Quizás el sufrimiento no siempre pueda evitarse o eliminarse, pero es posible encontrar en él un significado redentor que no solo devuelve la dignidad perdida, sino que abre la puerta a una vida nueva», afirma León XIV en su discurso en inglés. «La resurrección de Jesús es la fuente última de esperanza para todos aquellos que creen en Cristo y esperan la promesa de la vida eterna». Esta, añade el Papa, revela también la «auténtica autoridad es el servicio»: «Su servicio y su obediencia a la voluntad del Padre han traído una esperanza segura y una paz duradera para toda la humanidad». Y este «don de sí mismo de Cristo» representa «un faro» y, al mismo tiempo, «un desafío para todos nosotros hoy».
Como hombres y mujeres encargados del papel de gobierno, también ustedes están llamados a descubrir y encarnar el don del servicio. En particular, están llamados a prestar atención a las necesidades de los más débiles y vulnerables, para acompañarlos hacia un desarrollo humano integral
Reconocer la dignidad de cada persona
Para ello, hay que esforzarse ante todo por conocer las aspiraciones y las dificultades de las personas: «La dignidad de cada persona debe ser reconocida y respaldada, pues sus municipios no son lugares anónimos, sino que tienen rostros e historias que custodiar como tesoros preciosos», subraya León XIV. Por lo tanto, anima a «seguir escuchando a los pobres, a los migrantes y a los más desfavorecidos entre ustedes, tratando de acompañarlos en su labor en favor del bien común, en beneficio de todos». De esta manera, «cada uno de sus municipios podrá ser un lugar de auténtico encuentro entre todos los ciudadanos, ofreciendo a cada persona la oportunidad de realizarse».
Queridos amigos, les aseguro mis oraciones y les expreso mi gratitud por el servicio devoto que ofrecen diariamente a aquellos a quienes gobiernan. Que puedan continuar cada día esta importante obra con alegría, con amor y con esmero, recordando siempre que también quienes detentan la autoridad son siervos de Dios
La intercesión de Santa Francisca Javier Cabrini
Al concluir la audiencia, León XIV encomendó a la intercesión de Santa Francisca Javier Cabrini, quien desde Illinois asistió «con gran amor y devoción» a los más vulnerables de Chicago, ciudad natal del Papa y la más poblada de Illinois.
