León XIV receta "sinodalidad" al Meeting de Rimini: "Ha llegado la hora de asumir la responsabilidad al servicio de una humanidad que tiene hambre y sed de justicia"

"La sinodalidad no es el nombre de un proceso, sino la naturaleza de un pueblo que, en la amistad y en el encuentro con el otro, se percata de que pertenece únicamente a Dios", destacó el Papa a los miembros de Comunión y Liberación

El Papa, ante los jóvenes
El Papa, ante los jóvenes

"(La sinodalidad) es un camino que exige también la renovación de todas las realidades asociativas y movimientos eclesiales. Los invito, tanto dentro del Movimiento de Comunión y Liberación como en las Iglesias particulares a las que cada uno de ustedes pertenece, a vivir esta experiencia de caminar juntos: cada uno escucha, se deja transformar por la fe de los demás y, juntos, bajo la guía de los pastores, maduran nuevas conciencias, nuevos pasos, valientes actos de obediencia al Espíritu Santo". Después de una mañana maratoniana en San Marino, el Papa León XIV se trasladó en helicóptero hasta la localidad italiana de Rimini, donde pronunció un intenso discurso para el Meeting organizado cada año (y ya van 47) por Comunión y Liberación. En sus palabras, el pontífice subrayó cómo "la sinodalidad no es el nombre de un proceso, sino la naturaleza de un pueblo que, en la amistad y en el encuentro con el otro, se percata de que pertenece únicamente a Dios".

Un proceso en el que "la autoridad se convierte en servicio, que honra las diversidades y facilita su armonía". "Este estilo constituye, en esta época convulsa, un auténtico signo de los tiempos", sostuvo el Papa, quien pidió a los asistentes que "demos testimonio de que cada carisma es para el bien común, de que toda riqueza se multiplica si se comparte, de que todo miedo puede superarse: debemos hacerlo tangible, creíble y deseable".

El Papa abraza a un niño enfermo
El Papa abraza a un niño enfermo

"Que el Espíritu Santo nos eduque en la práctica de la comunión: que nos conceda gustarla, apreciarla y esperar en ella", culminó su discurso Prevost. Antes, había trazado la hoja de ruta, para CL, y para la Iglesia, de una manera gráfica: "Ha llegado la hora de asumir la responsabilidad (...) al servicio de una humanidad que tiene hambre y sed de justicia".

La dignidad de ser hijos de Dios

Porque "hoy en día, la paz la custodian y la difunden personas a las que les gusta reunirse y que no temen el diálogo", señaló el Papa citando la Fratelli Tutti y su llamado a "cultivar la amistad social" que reconoce a todos como iguales "en la dignidad de hijos de Dios", "más allá de toda diversidad, separación o conflicto".

"Podemos identificarnos unos con otros, escucharnos y hacernos amigos, entre personas y, por tanto, también entre pueblos. Antes que las fronteras, las definiciones y las instituciones, siempre están las personas. Esta conciencia está en el corazón del cristianismo: ustedes lo saben, porque han sido educados para leer el Evangelio como revelación de Dios que se hace encuentro, acontecimiento, mirada, experiencia, despertando en cada uno el deseo de ser amado y de amar", recalcó.

El Papa, en el Meeting de Rimini
El Papa, en el Meeting de Rimini

"Damos gracias al Señor por esta herencia viva, que les confiere una gran responsabilidad histórica, en la comunión más amplia de la Iglesia, al servicio de una humanidad que tiene hambre y sed de justicia", insistió el pontífice, citando la Gaudium et Spes y llamando a "asumir la responsabilidad, sobre todo para quienes han recibido tanto de una tradición milenaria de fe que se convierte en cultura" y que "hoy los comprometen en el diálogo con el arte, la música, la literatura, la ciencia, la economía y con toda expresión del alma humana". 

A Comunión y Liberación: "Ábranse a una verdadera catolicidad, ampliando sus vínculos más allá de cualquier pertenencia demasiado limitada. Que el Movimiento, los grupos y las comunidades sean un trampolín desde el que se lancen de lleno a toda la realidad. Combatan aquello que quiera alejarlos de sus hermanos y hermanas de diferentes culturas, sensibilidades y procedencias, especialmente de los más pobres. Al contrario, ¡salgan al encuentro de todos!"

"La realidad es asfixiada en nuestros cálculos y respira en la gratuidad de Dios", advirtió el Papa, retomando la invitación a la misericordia ya planteada por otros pontificados. "Seguir a Jesucristo después de las tragedias y los nuevos comienzos del siglo XX implica, de hecho, una conciencia lúcida: el mal no se combate con el mal", dijo, arremetiendo contra "el falso realismo, que rearma las mentes, las palabras y las naciones". Frente a ello, "la cultura católica debe oponer hoy el realismo de la misericordia, según el cual no pueden existir enemigos y todos, incluso los adversarios, son hermanos y hermanas a quienes mirar a los ojos y con quienes encontrarse en la verdad".

Davide Prosperi se dirige al Papa
Davide Prosperi se dirige al Papa

Obsesión por la propia gloria

A los amantes de las condenaciones, otra píldora: "El pecado existe, sin duda, pero es más fuerte el amor redentor de Cristo, que nos exige a purificar los pensamientos, los intereses, los hábitos, las relaciones, los proyectos, las inversiones — cada aspecto de la vida — de todo aquello que la cultura del poder ha contaminado". También, entre los propios miembros de Comunión y Liberación, ante los que León XIV repitió uno de los discursos más recordados de Francisco: "La obsesión por preservar la propia gloria, la propia “dignidad”, la propia influencia no debe formar parte de nuestros sentimientos. Debemos buscar la gloria de Dios, que no coincide con la nuestra".

"Desarmemos el desarrollo tecnológico cuando se vuelve omnipresente y destructivo. Se necesitan pioneros valientes que, empezando por su propio cambio de rumbo, hagan convincente y creíble la conversión que se exige a todos"

Ya de su cosecha, Prevost añadió la necesidad de liberar "la convivencia de la desconfianza, la cultura de la prepotencia, la educación de la ideología, el trabajo de la idolatría del lucro, y la tecnología y las finanzas de los negocios de la muerte". "Empezando por las organizaciones que hemos creado y en las que trabajamos, desenmascaremos las relaciones injustas de poder, que son la raíz de la pobreza y las desigualdades, de la guerra y de los desastres medioambientales", insistió. Y prosiguió: "Desarmemos el desarrollo tecnológico cuando se vuelve omnipresente y destructivo. Se necesitan pioneros valientes que, empezando por su propio cambio de rumbo, hagan convincente y creíble la conversión que se exige a todos".

"Que no haya sólo quienes aviven el fuego del cansancio y la desesperación; ¡que haya también quienes reaviven los sueños y las visiones!" reclamó. Hay que elegir: "Los dos caminos son incompatibles, porque uno se aprovecha de la división, la alienación y la desesperación, mientras que el otro está al servicio del Reino de Dios y de su justicia". Y una llamada a "asumir «el riesgo de educar» del que les habló don Giussani", y a mirar hacia el horizonte.

León XIV, en Rimini
León XIV, en Rimini

"Una verdadera catolicidad"

"Queridos jóvenes, son muchos los que están aquí, y muchos de ustedes como voluntarios. ¡Son la prueba de que el futuro es una promesa, no una amenaza!", subrayó Prevost, recordando sus encuentros con otros jóvenes en Líbano, Áfria y España. "¡Pónganse en juego!", clamó. "Ábranse a una verdadera catolicidad, ampliando sus vínculos más allá de cualquier pertenencia demasiado limitada. Que el Movimiento, los grupos y las comunidades sean un trampolín desde el que se lancen de lleno a toda la realidad. Combatan aquello que quiera alejarlos de sus hermanos y hermanas de diferentes culturas, sensibilidades y procedencias, especialmente de los más pobres. Al contrario, ¡salgan al encuentro de todos!".

"En cualquier lugar del mundo, sobre todo en los márgenes y entre quienes sufren, encontrarán a quienes ya están dispuestos a construir la civilización del amor. No permitan que nadie menosprecie esta palabra, que es el nombre mismo de Dios: «Dios es amor»", subrayó, recalcando que "en el amor nunca hay coacción ni adoctrinamiento; nunca hay seducción, engaño ni reclutamiento. El amor sólo existe en la libertad, en el encuentro vivo, en la entrega generosa de uno mismo".

Comunión y Liberación escucha al Papa
Comunión y Liberación escucha al Papa

Una fe que ha de venir de la atracción, y no del proselitismo, pues "es una cuestión de libertad: la verdad sólo se encuentra en la libertad". "Lo estamos comprendiendo cada vez mejor, en medio de circunstancias históricas que reavivan las preguntas más humanas y un deseo infinito de sentido, de justicia y de paz. Así, cierta pérdida de influencia, que quizá los adultos hayamos temido y combatido, debería revelarnos que podemos valorar más el poder del Evangelio, los vínculos que genera, la lógica que despierta, la vida que hace surgir", glosó el Papa, recordando las palabras de Francisco: "la Iglesia no hace proselitismo. Crece mucho más por “atracción”".

"Queridos amigos, ¡amen siempre a la Iglesia! Amen y preserven la unidad de la “comunidad” a través de la cual Cristo los ha alcanzado y los atrae hacia sí", pidió el Papa a Comunión y Liberación, recordando el discurso de Bergoglio a la comunidad en su centenario: "Comunión y Liberación nació precisamente en un tiempo de crisis como fue el ’68. Y después don Giussani no se asustó de los momentos de paso y de crecimiento de la Fraternidad, sino que los afrontó con valentía evangélica, encomendándose a Cristo y en comunión con la madre Iglesia".

Especialmente, en estos tiempos de sinodalidad. "En estos últimos años, hemos redescubierto la dimensión sinodal y misionera de nuestro ser Iglesia, que nos llama, ante todo, a aprender a escucharnos unos a otros", hizo resonar León XIV, pidiendo "el don de saber escuchar" que "a menudo se ha perdido en algunos ámbitos de la Iglesia". Quien quiera escuchar... Tal vez por eso "debemos seguir descubriendo lo valioso que es, empezando por escuchar la Palabra de Dios, escucharnos unos a otros y escuchar la sabiduría que encontramos en hombres y mujeres, en los miembros de la Iglesia y en quienes buscan la verdad, pero que aún no son —y quizá nunca sean— miembros de la Iglesia".

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