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León hace suya la 'hoja de ruta' del pontificado de Francisco

León XIV, a los niños de Camerún: "En la gran familia de Dios, nadie es nunca un extranjero o un abandonado"

El Papa se emociona al compartir un momento con los pequeños del orfanato Ngul Zamba. "El Evangelio nos recuerda que Jesús tenía una predilección especial por los niños como ustedes, los ponía en el centro. Sepan que Él los mira hoy a cada uno de ustedes con el mismo afecto"

Foto de familia del Papa con los niños

"En un mundo marcado frecuentemente por la indiferencia y el egoísmo, esta casa nos recuerda que todos somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, y que, en la gran familia de Dios, nadie es nunca un extranjero o un abandonado, sin importar cuán pequeño pueda ser". Tras su discurso ante las autoridades camerunesas, el Papa se dirigió al orfanato Ngul Zamba, gestionado por las Hijas de María.

Después de un aplaudido baile de los niños para el Papa, el breve discurso de la superiora general, y el testimonio de tres niños y varios trabajadores, Prevost -quien se mostró muy cariñoso con los pequeños- aseguró estar "muy contento" de visitar el orfanato, "que para ustedes se ha convertido en su casa". Un lugar donde se dan cita los más abandonados, aquellos a los que nadie quiere, o cuyos padres no han podido hacerse cargo de ellos.

Los niños bailan para el papa

"En este lugar, ante todo, es el Padre celestial quien los recibe con amor como hijos suyos. Él quiere manifestarles su ternura y estrecharlos en su corazón; también yo deseo hacerlo en su nombre", apuntó un pontífice emocionado. "Ustedes forman una verdadera familia y aquí encuentran hermanos y hermanas que comparten con ustedes una historia dolorosa, ¡y en esta familia el hermano mayor de ustedes es Jesús!"

"Esta fraternidad reunida en torno a Él los vuelve fuertes, los ayuda a llevar juntos las cargas de la vida, y los hace saborear la verdadera alegría", añadió. Dirigiéndose a sus "queridos niños", Prevost confesó que "muchos de ustedes han pasado por pruebas difíciles".

"Algunos han sufrido el dolor de la ausencia con la pérdida de sus padres o de sus seres queridos. Otros han experimentado el miedo, el rechazo, el abandono, la privación, la incertidumbre". A pesar de todo, clamó León XIV, "ustedes están llamados a un futuro más grande que sus heridas. Son portadores de una promesa". 

León, en el orfanato

"Porque ahí donde puede haber miseria, sufrimiento o injusticia, Dios está presente, conoce sus rostros y está muy cerca de ustedes", recalcó. "El Evangelio nos recuerda que Jesús tenía una predilección especial por los niños como ustedes, los ponía en el centro. Sepan que Él los mira hoy a cada uno de ustedes con el mismo afecto".  

"Quisiera expresar también mi agradecimiento a todos aquellos que acompañan a estos niños: a los responsables, a los educadores, al personal, a los voluntarios y, naturalmente, a las hermanas", subrayó el pontífice, quien abundó en que "su dedicación tiene el rostro de la misericordia divina".

"Por medio de ella y de su entrega, ustedes les brindan más que un sostén material: les proporcionan a estos niños una presencia, una escucha, una familia, un futuro" concluyó León XIV. "A través de ustedes se manifiesta la ternura de Dios, una ternura fiel, que no falla en las pruebas y nunca defrauda. Les agradezco todo lo que hacen y los invito a perseverar con valentía en esta hermosa obra que llevan adelante", finalizó.

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