León XIV, tras los pasos de San Agustín en Hipona: "Dios no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; está con los pequeños y los humildes"
El Papa recorre las ruinas arqueológicas de la que fue cuna del santo de Hipona, y visita una residencia de ancianos antes de almorzar, en privado, con la comunidad agustina de Annaba. "Estoy contento porque Dios habita aquí, porque donde hay amor y servicio, allí está Dios"
Este 14 de abril es un día muy especial, en muchos sentidos. Para León XIV, su primera visita como pontífice a Hipona, la cuna de San Agustín, de cuyo carisma bebe, y se nota que lo hace, Robert Francis Prevost. Un Papa que a las diez de la mañana partió desde Argel en dirección a Annaba, desde donde se dirigió a la zona arqueológica donde, según la tradicion, estuvo Hipona, la actual Annaba, donde permanecen las ruinas y el eco de una ciudad en la que Agustín vivió, predicó y murió, mientras el norte de África cambiaba de piel
Después de contemplar los restos de Hipona, de rezar en ellos y depositar una corona de flores, el Papa se dirigió a la casa de acogida de las Pequeñas Hermanas de los Pobres, gestionada por cinco religiosas que atienden a unos cuarenta huéspedes. Tras escuchar el saludo de la superiora, madre Filomena, los testimonios del arzobispo emérito de Argel, Paul Desfarges, y de un residente argelino musulmán, Salah Bouchemel, el Papa dirigió un breve saludo a los presentes. "Estoy contento porque Dios habita aquí, porque donde hay amor y servicio, allí está Dios".
Un lugar donde, como atestiguaba Bouchemel y confirmó el Papa, "el Señor, desde el cielo, viendo una casa como esta, donde se busca vivir juntos en fraternidad, puede pensar: ¡pues hay esperanza!". ¿Por qué? "Porque el corazón de Dios está desgarrado por las guerras, la violencia, las injusticias y las mentiras. Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; el corazón de Dios está con los pequeños y los humildes, y con ellos lleva adelante su Reino de amor y de paz, cada día".
"Como tratan de hacerlo ustedes aquí en el servicio cotidiano, en la amistad y en la vida comunitaria", finalizó el pontífice, asegurando que les lleva en el corazón, y en la oración, antes de dirigirse a un almuerzo privado con la comunidad agustina de Annaba.