El obispo Serrano participa en Metz en el encuentro de León XIV sobre las raíces de la paz y la unidad de Europa

El copríncipe de Andorra asiste al acto junto a dirigentes europeos como Emmanuel Macron y el príncipe Alberto II de Mónaco

El obispo y copríncipe, entre los líderes europeos.
El obispo y copríncipe, entre los líderes europeos. | Vatican Media

El obispo de Urgell y copríncipe de Andorra, Josep-Lluís Serrano Pentinat, ha participado este lunes en el encuentro "En las raíces de Europa por la paz y la unidad", presidido por el papa León XIV en el Centro de Conferencias Robert Schuman de Metz, en el último día de su peregrinación apostólica a Francia. La cita ha reunido a representantes políticos, institucionales y religiosos del continente, convocados para reflexionar sobre los fundamentos históricos y espirituales de Europa y su compromiso con la paz.

La llegada de los invitados ha tenido un marcado carácter institucional. El presidente francés, Emmanuel Macron, acompañado de su esposa, Brigitte Macron, ha recibido personalmente en la entrada del edificio a los dirigentes y representantes de los distintos países, que han ido llegando uno a uno. Entre las personalidades presentes se encontraban el príncipe Alberto II y la princesa Charlène de Mónaco, el gran duque Enrique y la duquesa Estefanía de Luxemburgo, así como el expresidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker y otros representantes de la vida política y social francesa y europea, como Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant'Egidio.

Macron ha recibido al copríncipe a las puertas del recinto.
Macron ha recibido al copríncipe a las puertas del recinto. | Vatican Media

Serrano Pentinat ha ocupado un lugar destacado entre los invitados institucionales. En la segunda grada del auditorio, el copríncipe de Andorra se ha situado en primera fila, junto a la primera dama francesa, Brigitte Macron, y Luc Frieden, primer ministro de Luxemburgo, en un espacio reservado a las autoridades civiles. Durante los primeros compases del encuentro, también se le ha podido ver saludando al príncipe Alberto II de Mónaco, en una de las escenas de proximidad entre los representantes presentes.

Alberto II de Mónaco y Serrano Pentinat.
Alberto II de Mónaco y Serrano Pentinat. | Vatican Media

En la primera grada, en cambio, se han sentado los obispos y los presidentes de las conferencias episcopales invitados por el arzobispo de Marsella, el cardenal Jean-Marc Aveline, que ha compartido protagonismo con Macron en la presentación del pontífice. Entre los prelados también se encontraba Román Walczak, primer secretario de la Nunciatura Apostólica en Bruselas, que ya había coincidido con Serrano durante la toma de posesión del obispo de Urgell como copríncipe de Andorra, en junio de 2025. La presencia de representantes eclesiales y civiles ha dibujado una imagen de la diversidad institucional y religiosa del continente.

Antes de la intervención del Papa, Macron ha dirigido unas palabras a los asistentes en las que ha reivindicado una Europa formada por hombres y mujeres comprometidos con el ideal de la paz. El presidente francés ha situado el encuentro en el marco de una responsabilidad compartida ante los retos del continente, en un momento en el que la guerra y las tensiones internacionales vuelven a poner a prueba los vínculos entre los pueblos europeos.

El cardenal Aveline, por su parte, ha expresado su gratitud a León XIV por su presencia en Metz y por el mensaje que ha querido dirigir a Europa. En su intervención, ha puesto el acento en las raíces de paz del continente y en la necesidad de preservar la unidad, reivindicando el diálogo como camino para superar las divisiones. El encuentro ha comenzado así con un llamamiento compartido a recuperar el espíritu de reconciliación que inspiró a los padres fundadores del proyecto europeo.

El diálogo como camino para la paz

León XIV ha tomado la palabra después de las intervenciones de Macron y Aveline, en un discurso que ha tenido como hilo conductor la historia europea, sus raíces cristianas y la responsabilidad de construir un futuro de paz. El pontífice ha querido situar el mensaje en Metz, ciudad estrechamente vinculada a Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea, y ha recordado su compromiso con la reconciliación y la unidad del continente.

El Papa ha defendido que Europa no puede entenderse únicamente como una realidad geográfica, sino sobre todo como una construcción cultural e histórica, fruto de siglos de encuentros entre pueblos y tradiciones. En este recorrido, ha reivindicado tanto la herencia de la civilización grecolatina como la difusión del cristianismo y la aportación de las culturas germánicas, eslavas y árabes. También ha recordado la figura de san Benito, a quien ha presentado como uno de los referentes de la formación europea.

El pontífice ha subrayado que reconocer las raíces cristianas del continente no significa convertirlas en un criterio de exclusión, sino comprender mejor su historia y mantener abierta la puerta al diálogo con las demás culturas y tradiciones. En este sentido, ha defendido una laicidad que, más allá de la separación institucional, permita una colaboración respetuosa entre las autoridades civiles y las comunidades religiosas, así como el respeto a la libertad de organización, expresión y culto de las Iglesias.

León XIV, de pie, junto al presidente francés, Emmanuel Macron, y el cardenal Jean-Marc Aveline durante el encuentro celebrado en Metz.
León XIV, de pie, junto al presidente francés, Emmanuel Macron, y el cardenal Jean-Marc Aveline durante el encuentro celebrado en Metz. | Vatican Media

Uno de los puntos centrales de la intervención ha sido la situación de las personas que llegan a Europa huyendo de la guerra, la persecución o la pobreza. León XIV ha recordado que el continente vive una nueva etapa de su historia de encuentros y ha reclamado que la dignidad humana sea el centro de las políticas de acogida e integración. "Acoger a una persona significa integrarla como en la propia familia", ha afirmado, defendiendo vías legales y seguras, asistencia y protección para las personas más vulnerables.

El Papa también ha advertido sobre el regreso de la guerra al continente y ha reivindicado la vigencia del legado de Schuman, basado en el diálogo, la negociación y el respeto al derecho internacional. Ante la tentación de responder a los conflictos con una nueva carrera armamentística, ha pedido esfuerzos creativos para promover la paz y ha recordado que esta no puede reducirse a una simple interrupción de las hostilidades. "Es necesario comprometerse en un diálogo paciente, mostrar audacia en la negociación y estar dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz", ha señalado.

En la parte final del discurso, León XIV se ha dirigido especialmente a los jóvenes, a quienes ha invitado a asumir un papel activo en la construcción de la Europa del presente y del futuro. Les ha animado a vivir la paz en las relaciones cotidianas, en las familias, las escuelas, las universidades y las ciudades, sin dejarse arrastrar por la lógica de la violencia y la opresión. "Tened el valor de vivir responsablemente la misión de construir la paz", les ha pedido, antes de animarlos a amar la vida y a no tener miedo del futuro.

El encuentro de Metz ha llegado después de otro acto celebrado este lunes por la mañana en el Centro de Conferencias Robert Schuman, en el que el Papa se ha reunido con representantes de diversas tradiciones religiosas. En aquella intervención, León XIV ha alertado contra el uso del nombre de Dios para justificar la violencia o la opresión, que ha calificado de profanación, y ha reclamado que el discurso religioso contribuya a "desarmar los corazones y las palabras". El obispo de Roma también ha reivindicado el papel de las religiones en la protección de la vida y en el acompañamiento de las personas más frágiles.

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