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El Papa en el ángelus: "También nosotros, los cristianos, debemos vencer la tentación de cerrarnos"

El Papa advierte contra "el riesgo es quedarnos bloqueados en la indecisión o prisioneros de una prudencia excesiva"

Caravana de la paz

En su catequésis de la ventana del palacio apostólico (que pronto habitará), León XIV explica el pasaje que narra el comienzo de la predicación del Reino por parte de Jesús y trata de responder a dos preguntas: "¿Cuándo comienza?, ¿dónde comienza?". El cuando no era el más adecuado (acababan de matar al Bautista), pero Jesús se lanza a la misión. De ahí que el Papa advierta contra "el riesgo es quedarnos bloqueados en la indecisión o prisioneros de una prudencia excesiva, mientras que el Evangelio nos pide que asumamos el riesgo de confiar".

León asegura que el dónde comenzó Jesús su misión tampoco era el ideal (la Galilea de los gentiles y paganos) y, sin embargo, Jesús se lanzó a predicar el Reino precisamente allí. Y el Papa vuelve a advertir: "También nosotros, los cristianos, debemos vencer la tentación de cerrarnos".

Llama a sus discípulos

Texto integro de la catequésis papal

Hermanos y hermanas: ¡Feliz domingo! 

Después de recibir el bautismo, Jesús comienza su predicación y llama a los primeros discípulos: Simón, llamado Pedro, Andrés, Santiago y Juan (cf. Mt 4,12-22). Al observar de cerca esta escena del Evangelio de hoy, podemos hacernos dos preguntas: una sobre el momento en que Jesús inicia su misión y otra sobre el lugar que elige para predicar y llamar a los apóstoles. Preguntémonos: ¿Cuándo comienza?, ¿dónde comienza? 

En primer lugar, el evangelista nos dice que Jesús comenzó su predicación «cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado» (v. 12). Por lo tanto, ocurre en un momento que no parece el más adecuado: el Bautista acaba de ser arrestado y, por lo tanto, los líderes del pueblo están poco dispuestos a acoger la novedad del Mesías. Se trata de un momento que sugeriría prudencia, pero precisamente en esta situación oscura Jesús comienza a llevar la luz de la buena nueva: «el Reino de los Cielos está cerca» (v. 17).  

También en nuestra vida personal y eclesial, a veces debido a resistencias internas o a circunstancias que no consideramos favorables, pensamos que no es el momento adecuado para anunciar el Evangelio, para tomar una decisión, para hacer una elección, para cambiar una situación. Sin embargo, el riesgo es quedarnos bloqueados en la indecisión o prisioneros de una prudencia excesiva, mientras que el Evangelio nos pide que asumamos el riesgo de confiar; Dios obra en todo momento y todo momento es bueno para el Señor, aunque no nos sintamos preparados o la situación no parezca la mejor. 

Llama a los discípulos

El relato evangélico nos muestra también el lugar desde donde Jesús comienza su misión pública: «Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm» (v. 13). Permanece, de todas formas, en Galilea, un territorio habitado principalmente por paganos, que debido al comercio es también una tierra de paso y de encuentros; podríamos decir que es un territorio multicultural atravesado por personas de diferentes orígenes y pertenencias religiosas. De este modo, el Evangelio nos dice que el Mesías viene de Israel, pero traspasa las fronteras de su tierra para anunciar al Dios que se hace cercano a todos, que no excluye a nadie, que no ha venido sólo para los puros, sino que, por el contrario, se mezcla en las situaciones y en las relaciones humanas. Por lo tanto, también nosotros, los cristianos, debemos vencer la tentación de cerrarnos. El Evangelio, de hecho, debe ser anunciado y vivido en todas las circunstancias y en todos los ambientes, para que sea levadura de fraternidad y paz entre las personas, entre las culturas, las religiones y los pueblos.  

Audiencia

Hermanos y hermanas, como los primeros discípulos, estamos llamados a acoger la llamada del Señor, con la alegría de saber que cada momento y cada lugar de nuestra vida son visitados por Él y atravesados por su amor. Roguemos a la Virgen María para que nos conceda esta confianza interior y nos acompañe en el camino.  

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