El Papa, a la FAO: "Es hora de establecer un nuevo orden alimentario global"
"Es hora de la audacia moral. Es necesario establecer un nuevo orden alimentario global en el que la innovación tecnológica esté subordinada de manera incondicional al respeto de la dignidad humana otorgada por Dios y al bien común universal", recuerda León XIV en un mensaje a la FAO con motivo del Día Mundial de la Alimentación
Garantizar el derecho a la alimentación "es una obligación de justicia que compromete a los Estados y a la comunidad internacional". En el Día Mundial de la Alimentación, León XIV ha reivindicado la urgencia de "establecer un nuevo orden alimentario global" que acabe con el hambre y la pobreza, que en opinión del Papa no son "un problema técnico ni económico, sino una profunda crisis antropológica y ética".
En un mensaje firmado el 12 de octubre, antes de ingresar en el Gemelli, Prevost escribe al director general de la Fao, Qu Dongyu, y reivindica que una alimentación para todos forma parte del mandate de cuidar y cultivar la creación, una realidad "que precede a toda arquitectura jurídica y a todo avance técnico".
"Sin embargo, en la situación actual nos enfrentamos a una paradoja: el progreso global, que avanza cada vez más rápido, va acompañado de la persistencia del hambre y la pobreza. Este no es un problema técnico ni económico, sino una profunda crisis antropológica y ética", sostiene León XIV, quien denuncia que cuando "la tecnología moderna aplicada a la agricultura despoja al suelo de su fertilidad natural o expulsa al campesino de su tierra para sustituirlo por el frío cálculo financiero, no se trata de progreso, sino de una sofisticada forma de devastación".
El hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva"
"El uso irresponsable de la tecnología, que no sirve al bien común, sino a intereses egoístas exclusivamente, viola el principio de solidaridad y también ignora el mandato del ser humano de preservar la creación", esgrime el Papa, quien insiste: "El hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva".
A su vez, "la escasez de alimentos no es tampoco algo geográficamente inevitable". De hecho, añade, "es intolerable que, en una época caracterizada por un progreso técnico sin precedentes, el pan siga siendo un privilegio y el agua una mercancía disputada".
"El acceso regular a una alimentación inocua, adecuada, suficiente y acorde con la dignidad de cada persona es un derecho humano fundamental. Garantizar este derecho es una obligación de justicia que compromete a los Estados y a la comunidad internacional", subraya el pontífice, quien denuncia el papel de "monopolios que asfixian a la agricultura de pequeña escala".
El pan no es un instrumento de presión geopolítica ni un activo financiero volátil. Nunca debe utilizarse como arma de guerra. Impedir que llegue a todos o destruir los medios que lo producen es una terrible ofensa a la dignidad humana
Y es que, para el Papa, "garantizar la nutrición del mañana exige liberar los alimentos de las lógicas puramente especulativas", pues "el pan no es un instrumento de presión geopolítica ni un activo financiero volátil. Nunca debe utilizarse como arma de guerra. Impedir que llegue a todos o destruir los medios que lo producen es una terrible ofensa a la dignidad humana".
"Debemos superar la tentación de pensar a corto plazo", confirma el papa León, quien anima a "asumir una responsabilidad intergeneracional que vaya más allá de los presupuestos anuales", pues "innovar significa reconciliar tecnología con sabiduría, incluida la sabiduría ancestral, sin perder de vista el futuro". No se trata de rechazar el progreso tecnológico, explica, "sino de integrarlo con el saber del agricultor, que ha afianzado su conocimiento del suelo y del clima a lo largo de siglos de atenta observación. Innovar también implica proteger el agua como bien común indivisible".
Para terminar, el Papa invita a la FAO a comprometerse con el futuro. "Es hora de la audacia moral. Es necesario establecer un nuevo orden alimentario global en el que la innovación tecnológica esté subordinada de manera incondicional al respeto de la dignidad humana otorgada por Dios y al bien común universal", glosa León XIV, quien propone que "los recursos invertidos en la industria de la guerra deberían desviarse, por un imperativo ético impostergable, hacia la investigación agrícola sostenible y la regeneración de los suelos degradados", porque "el mañana no es un espacio de tiempo abstracto que nos aguarda pasivamente, sino la cosecha de lo que sembramos hoy con nuestras decisiones".
"Si sembramos una innovación sin ética, basada en el dominio despótico sobre la tierra y en la exclusión del débil, cosecharemos la aridez y la contienda. Si, por el contrario, la innovación nace del respeto al orden natural y de la justicia hacia los hambrientos, el mañana traerá consigo una mesa colmada que sacie a la humanidad", finaliza el Papa, quien concluye su mensaje agradeciendo el trabajo de "quienes se dedican a cultivar la tierra y a alimentar a la humanidad".