El 'factor Notre Dame': óleo de la visita de León a Francia con Macron al fondo
El presidente francés pretendía encontrarse con el Papa en el interior de la basílica, pero el pontífice prefirió separa espacios. Será una constante de este viaje (como antes lo fue en España): tratar de separar el viaje apostólico de la visita de Estado
El próximo 25 de septiembre, León XIV llegará a tierras francesas, en un viaje especial, tanto en lo religioso como en lo político. El Papa Prevost llega a la laica (o tal vez no tanto) Francia, en un momento en el que el corazón de Europa se ve amenazado por los vientos ultras, un siglo después del ascenso de los fascismos que trajeron el horror y la muerte al Viejo Continente.
En París, como una ‘aldea gala’, resiste el presidente Emmanuel Macron, que no se presentará a las presidenciales previstas para la primavera de 2027, pero quiere ejercer de muro de contención de la ultraderecha de Le Pen. Salvando todas las distancias, algo similar a lo que pretende Pedro Sánchez en España.
El futuro de Europa es una de las claves de un viaje, que el Vaticano había previsto como una visita apostólica, pero cada vez más se está convirtiendo en una visita de Estado. Aunque el Papa haya impedido que Macron le acompañe en el rezo de vísperas, icónico, en el interior de Notre Dame. Un símbolo de cómo la Iglesia resurge de sus cenizas que el presidente francés quería hacer suyo y que, tal y como adelanta La Croix, no podrá. Y no porque no lo haya intentado.
París, Lourdes y Metz (donde el Papa hablará ante la Unesco) marcan una tendencia de este pontificado, que quiere hablar a la sociedad, pero también a la Iglesia, y busca encontrar momentos de profunda espiritualidad, como sucederá en el santuario mariano (ya sin los mosaicos de Rupnik) y, especialmente, en Notre Dame. Y es que Macron pretendía enseñar al pontífice la magna obra llevada a cabo en la catedral, un símbolo para toda Europa, y que el presidente ha convertido en un asunto casi personal. Pero la respuesta de la Santa Sede fue rotunda: “No”. Macron sí tendrá ocasión de encontrarse con el pontífice en otros momentos del viaje, pero no habrá un papel protagónico para él en la basílica que hizo famosa Víctor Hugo.
Sin embargo, las razones están lejos de las que han planteado algunos opinólogos. No tiene nada que ver con la ley de cuidados paliativos, u otras medidas que han contado con la oposición de la Iglesia francesa. Tampoco, como se publicó falsamente, que Prevost se negara a recibir a Macron hasta en dos ocasiones al comienzo de su pontificado. La razón es más prosaica: se prepararon por separado las dos facetas del viaje: la visita de Estado, y la visita pastoral.
Y -como ya demostró en España, con ámbitos diferenciados en los casos del Congreso o el Palacio Real de las visitas más sociales, mención aparte al macroevento en la Sagrada Familia- León XIV prefiere que no se mezclen. Aunque sea imposible no hacerlo. Como también ocurriera en España.