El Papa a los laicos: "No es solo el sacerdote, ni un catequista, ni un líder carismático, quien genera la fe, sino la Iglesia"

Ante la Plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, León XIV instó a acompañar y apoyar a las víctimas de toda forma de abuso

El Papa, en la audiencia
El Papa, en la audiencia | Vatican Media
06 feb 2026 - 18:42

(Vatican News).-

La formación cristiana como una labor de sinergia y comunión, bajo el lema de dar a luz la fe. Esta es la característica que destacó el Papa en su discurso de esta mañana, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, durante la audiencia con los participantes de la Tercera Asamblea Plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

El encuentro, que comenzó el 4 de febrero en la Curia General de los Jesuitas en Roma, se centró en el tema "Hasta que Cristo sea formado en vosotros", tomado de la Carta de San Pablo a los Gálatas. León retoma hoy este tema para destacar las particularidades de un arte que, según afirma, debe situarse en una dinámica que, incluso con dolor, lleve al discípulo a una unión vital con la persona misma del Salvador. 

No solo la transmisión de la doctrina, sino la ofrenda de la vida

El Papa señala que, en ocasiones, en la Iglesia, la figura del formador como "pedagogo" que transmite instrucciones ha prevalecido sobre la del "padre". Aclara:

Nuestra misión, sin embargo, es mucho más elevada, por lo que no podemos limitarnos a transmitir simplemente la doctrina, una observancia o una ética, sino que estamos llamados a compartir lo que vivimos, con generosidad, amor sincero por las almas, disposición a sufrir por los demás y una entrega sin reservas, como padres que se sacrifican por el bien de sus hijos.

Laicos saludan al Papa (@Vatican Media)

La dimensión comunitaria de la formación

Citando la Evangelii Gaudium, León XVI ensalza la dimensión comunitaria de la formación:

No es solo el sacerdote, ni un catequista, ni un líder carismático, quien genera la fe, sino la Iglesia, la Iglesia unida y viva, formada por familias, jóvenes, célibes, personas consagradas, animada por la caridad y, por tanto, deseosa de ser fecunda, de transmitir a todos, y especialmente a las nuevas generaciones, la alegría y la plenitud de sentido que vive y experimenta.

Prevenir toda forma de abuso a menores y vulnerables

El discurso del Pontífice ofrece orientaciones sobre cómo avanzar en el compromiso de la Iglesia con la formación, considerando que es un arte que no se improvisa y que «requiere paciencia, escucha, acompañamiento y verificación». El camino a seguir es el del grano de mostaza, que alude a la capacidad de hacer fructificar incluso las cosas más pequeñas, como experimentaron algunos santos a quienes el Papa llama "gigantes del espíritu": San Ignacio de Loyola, San Felipe Neri, San José de Calasanz, San Gaspar del Búfalo, San Juan Leonardi. También recuerda el tratado de San Agustín, De catechizandis rudibus, que puede ser una fuente de inspiración, y espera "fomentar caminos de vida coherentes, atractivos y personales que conduzcan al Bautismo y a los Sacramentos, o a su redescubrimiento"; ayudar a quienes emprenden un camino de fe a desarrollar y fomentar una nueva forma de vida que abarque todos los aspectos de la vida, privados y públicos, como el trabajo, las relaciones y la vida cotidiana. En particular, añade:

Fomentar en nuestras comunidades los aspectos formativos orientados al respeto de la vida humana en todas sus fases, en particular aquellos que contribuyen a prevenir toda forma de abuso de menores y personas vulnerables, así como a acompañar y apoyar a las víctimas.

Saludo al Papa (@Vatican Media)

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