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Aquí vivirá León XIV

El Papa renueva su cercanía a las familias de las víctimas del incendio de Crans-Montana

Un mes después del incendio en un bar de la estación suiza, que causó 40 muertos y 116 heridos, este domingo se celebró una vigilia ecuménica en la catedral de Sion, donde se leyó un mensaje de León XIV, donde comparte el dolor de las familias

Con los familiares de las víctimas hace unas semanas | @Vatican Media

(Vatican News).- Un mes después del devastador incendio ocurrido en un bar de la estación suiza de Crans-Montana, que dejó 40 muertos y 116 heridos, la cercanía del Papa León XIV a las familias de las víctimas volvió a hacerse palpable. Durante una vigilia ecuménica celebrada este domingo 1 de febrero de 2026 en la catedral de Sion, el obispo diocesano, monseñor Jean-Marie Lovey, leyó un mensaje del Pontífice, en el que el Papa se une al dolor de quienes han perdido a sus seres queridos y los invita a no dejarse vencer por la desesperanza.

León XIV asegura su “proximidad y ternura, junto con las de toda la Iglesia”, que -afirma- desea, “en la medida de lo posible, llevar con ustedes esta carga”, implorando al Señor Jesús que “sostenga su fe en la prueba”. El Papa expresa también su deseo de que los familiares encuentren en sus sacerdotes y comunidades cristianas “los auxilios fraternos y espirituales” necesarios para perseverar y mantener el ánimo en medio del sufrimiento.

Mirar la Cruz, sin perder de vista el Cielo

En el mensaje leído en la catedral, el Obispo de Roma invita a confiar a las familias a la Virgen María, Nuestra Señora de los Dolores, “que los estrecha en su corazón y los invita a mirar con ella la Cruz, en la que su amado Jesús también sufrió y entregó su vida”. Es desde esa contemplación -subraya el Papa- desde donde se comprende la esperanza cristiana, fundada en la Resurrección de Cristo, “la dulce certeza que la Santa Iglesia anuncia con seguridad y serenidad”.

León XIV retoma además las palabras del apóstol san Pablo: “ni la muerte, ni la vida, ni el presente, ni el futuro, ni las pruebas, ni la separación, ni el sufrimiento… nada podrá separarlos del amor de Dios que está en Cristo” (cf. Rm 8,38). Y añade que María, al invitar a mirar la Cruz en estos días “tristes y oscuros”, invita también a levantar la mirada “hacia el Cielo, siempre luminoso”.

Una cercanía expresada desde el primer momento

La vigilia ecuménica de Sion se inscribe en un camino de acompañamiento que el Papa ha recorrido desde los primeros días tras la tragedia. Pocas horas después del incendio, León XIV envió un telegrama manifestando su oración por los difuntos, los heridos y sus familias. Y, a mediados de enero, recibió en el Vaticano a un grupo de familiares de jóvenes fallecidos o heridos, en un encuentro marcado por la emoción y el silencio compartido.

En aquella audiencia, el Papa no ocultó su conmoción: “Estoy muy conmovido al encontrarme con ustedes”, dijo, asegurando que, aunque las palabras humanas resulten siempre insuficientes, “su esperanza no es vana”, porque Cristo ha resucitado verdaderamente. Un abrazo que hoy se prolonga en este nuevo mensaje, confirmando que la Iglesia no se desentiende del dolor de sus hijos.

La vigilia ecuménica, organizada conjuntamente por la diócesis de Sion y la Iglesia reformada del cantón del Valais, quiso ser precisamente un signo de esta cercanía compartida. A un mes del drama, la oración común se alzó como gesto de memoria, consuelo y esperanza, encomendando a Dios a quienes han perdido la vida y sosteniendo a quienes continúan llevando en el cuerpo y en el corazón las heridas de aquella noche.

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