... y León improvisó en Pompeya: "¡Qué bella jornada! ¡Gracias a todos por estar aquí!"

Prevost rompe el protocolo en su visita al santuario, y se detiene a besar y dejarse besar, saludar y escuchar a los enfermos... y a no leer el saludo previsto. ¿Un adelanto a lo que ocurrirá en España?

León, llegando al santuario de Pompeya
León, llegando al santuario de Pompeya

Y, de repente, saltó la sorpresa. Al más puro estilo Francisco, en el primer aniversario de su pontificado, León XIV rompió los protocolos, y con ellos los esquemas de los periodistas que esperaban que se limitara a leer un discurso preparado ante los fieles en el santuario de la Virgen de Pompeya. No lo hizo. ¿Y qué hizo? Lo que tantas veces recordamos al añorado Bergoglio: improvisar con el santo pueblo de Dios.

Tal y como prometió a los enfermos de la Casa de la Caridad, el Papa rezó por ellos en el santuario de la Virgen de Pompeya. Antes de la misa, León XIV quiso encontrarse con enfermos y personas con discapacidad, y saludar a los fieles presentes que participarían posteriormente en la Eucaristía. En un pequeño carrito de golf, al estilo de lo que sucederá en Madrid, el Papa besó y bendijo a varios niños, antes de bajarse a las puertas del santuario, e improvisar unas breves pálabras al público que esperaba para la ceremonia.

El Papa besa a un enfermo
El Papa besa a un enfermo

"¡Buenos días a todos! ¡Buenos días Pompeya! En este santuario vemos que la Madre está siempre con nosotros", dijo a la multitud antes de penetrar en el santuario. "Somos discípulos de Jesucristo, que ama a todos", señaló. "Gracias, gracias, nos veremos dentro de poco". Se le vio muy cómodo, con más facilidad para interactuar con la gente, necesitada del abrazo, la caricia y la palabra de un pontífice que, un año después, parece que comienza a soltarse en público. Rezó en silencio Prevost ante la imagen de la madre de Dios, antes de dirigir un breve saludo a los presentes en el interior. La misa será fuera, en un altar en la calle.

El Papa saluda a los fieles
El Papa saluda a los fieles

"Qué bella jornada. Me siento el primer bendecido por poner venir aquí al santuario de la Madonna, en este aniversario. ¡Gracias a todos por estar aquí!", volvió a improvisar Prevost. "Estemos todos unidos en Jesucristo en esta bellísima jornada. Jesús camina con nosotros", apuntó, antes de bendecir a los fieles, que prorrumpieron en un aplauso. León XIV se dejó besar y abrazar, se detuvo a escuchar, hizo bromas. En definitiva, comenzó a romper el férreo protocolo que hasta ahora parecía atenazarle. ¿Un adelanto para lo que sucederá en España?

Las noticias de Religión Digital, todas las mañanas en tu email.
APÚNTATE AL BOLETÍN GRATUITO

También te puede interesar

Lo último

stats