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Operación al Papa

"He sentido vuestro apoyo": El Papa agradece a los fieles su cercanía durante la enfermedad y anuncia que retoma "gradualmente" su actividad

Miles de fieles se congregan en la Plaza de san Pedro para dar la bienvenida a León XIV, quien quiso rezar con ellos el ángelus y agradecerles sus oraciones durante la "fase delicada" de su ingreso en el Gemelli para extirparle un tumor cancerígeno

El Papa saluda sonriendo a los fieles
El Papa saluda sonriendo a los fieles | RD/Captura

A las 12 del mediodía, León XIV se asomó a la ventana del Palacio Apostólico y el calor de los miles de fieles que se congregaban subió hasta ella con estruendo. Era la manera de darle la bievenida tras los dias de preocupación, incertidumbre y oraciones que habían pasado desde que, hace justo una semana, desde esa misma ventana, el Papa le anunciase al mundo que tendría que ser operado para extirparle un nódulo en el pulmón derecho que se descubrió luego que era cancerígeno.

Cinco días después de su ingreso en el Policlínico Gemelli, donde fue operado en la tarde del 13 de octubre, y apenas 24 horas de su alta hospitalaria y regreso al Vaticano, previo encuentro con los fieles que le esperaban a las puertas del 'hospital de los papas', Robert F. Prevost saludó emocionado a los peregrinos, fieles y curiosos que se habían acercado a la Plaza de San Pedro para verlo y, también, escuchar sus primeras palabras y luego acompañarlo en la oración del rezo del ángelus.

Fieles en la plaza de san Pedro
Fieles en la plaza de san Pedro | RD/Captura

"Deseo agradecer a todos aquellos que en estos días han rezado por mí. He sentido realmente vuestro apoyo. ¡Gracias!", expresó el Papa, que recibió de vuelta el eco de los aplausos y el júbilo de los concentrados. "En particular, mi reconocimiento expreso a los médicos, a los enfermeros y a todo el personal del Policlínico Gemelli. Esta experiencia me ha hecho probar de manera particular la cercanía de aquellos cuantos atraviesan una enfermedad", añadió el papa Prevost.

"Superada esta fase delicada, ahora retomaré gradualmente mi actividad, siempre con la ayuda de Dios y de vuestras oraciones", añadió acto seguido el Pontífice, quien finalizó ese particular saludo con un "gracias, nuevamente, gracias a todos y ¡feliz domingo!".

El Papa reza el ángelus desde el balcón del Palacio Apostólico
El Papa reza el ángelus desde el balcón del Palacio Apostólico | RD/Captura

En sus palabras previas al rezo de la oración mariana, el Papa, glosando la lectura del día, delineó el perfil de quien “devuelve al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”: "Ser sinceros, sin temor ni hipocresía, libres para hacer el bien", señaló.

"En Jesús –dejó dicho– contemplamos a un Dios que no teme a la historia, sino que, por el contrario, viene a vivir en ella. Su Reino no elimina los cargos ni las responsabilidades humanas. Sin embargo, nos pide que vivamos sin concesiones, libres de malas ambiciones e intereses injustos, anteponiendo ante todo el Reino de Dios y su justicia".

Tras el rezo del ángelus, el Papa recordó que "hoy se celebra el centenario de la Jornada Mundial de las Misiones. Pensemos en tantas hotorias misioneras en estos años. Oremos para que la Iglesia siempre sea fiel al mandato del Señor Resucitado: 'Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a cada criatura".

Los fieles siguen el rezo del ángelus
Los fieles siguen el rezo del ángelus | RD/Captura

Las palabras del Papa antes del ángelus

El Evangelio proclamado en la liturgia de hoy (Mt 22,15-21) nos presenta una de las enseñanzas más famosas de Jesús: «¡Devuelvan al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios!» (cf. v. 21). Por eso es importante situarla en el contexto en el que fue pronunciada originalmente. 

El evangelista Mateo describe una situación hostil hacia Jesús: los fariseos se pusieron de acuerdo para ver cómo Jesús caía en una trampa con alguna de sus afirmaciones (cf. v. 15) y deciden enviar a algunas personas a interrogarlo sobre un tema polémico: «¿Es lícito o no pagar el tributo al César?» (v. 17). La respuesta del Maestro es astuta, porque lo mantiene fuera de la trampa y desenmascara la hipocresía de quienes quieren hacerlo caer. Les pide la moneda del tributo, es decir, un denario. Ellos se la dan, y Jesús dice: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?». Le responden: «Del César». Entonces afirma: «¡Devuelvan al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios!» (vv. 17-21).  

En Jesús contemplamos a un Dios que no teme a la historia, sino que, por el contrario, viene a vivir en ella. Su Reino no elimina los cargos ni las responsabilidades humanas. Sin embargo, nos pide que vivamos sin concesiones, libres de malas ambiciones e intereses injustos, anteponiendo ante todo el Reino de Dios y su justicia (cf. Mt 6,33). En este sentido, llama la atención el elogio que esas mismas personas le dirigen a Jesús, aunque movidas por malas intenciones: «Maestro, sabemos que eres sincero, que enseñas con fidelidad el camino de Dios y no te dejas influir por nadie, porque no te fijas en la apariencia de la gente» (v. 16). 

Queridos hermanos, este es precisamente el perfil de quien “devuelve al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”: ser sinceros, sin temor ni hipocresía, libres para hacer el bien. Oremos al Señor para que nos ayude a ser así. Y confiémonos a la intercesión de la Virgen María.

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