El Bautismo del Señor: la revelación sigue en la forma que Dios quiere manifestarse

Bautismo de Jesús
Bautismo de Jesús | Cerezo

La manifestación del Espíritu Santo en torno a la vida de Jesús viene a iluminarnos y a conducir nuestro camino de fe y de gracia.

 Entramos en comunión con Jesús y lo confesamos movidos por el Espíritu Santo.

  • María llena del Espíritu Santo

La vida de Jesús se hace presente en María en su concepción por el Espíritu Santo. La vida divina en María se desborda de manera peculiar que el Unigénito de Dios toma la humanidad de María.

La belleza de Jesús, su rostro, su persona, su corazón, su palabra, sus acciones nos revelan la belleza de Dios, el rostro del Padre y la belleza de María.

Contemplar, sentir a Jesús cuando lo contemplamos es alimentarnos de su espíritu divino, por eso la razón de la oración contemplativa; la belleza de vida de la eucaristía que nos manifiesta el misterio de la presencia viva de Jesús cuando lo recibimos.

La sangre de Jesús que se hace vida en la caridad que nos tenemos unos y otros y cuya sangre nos hermana en el amor.

Un amor en Jesús que sólo es capaz de buscar el bien en los demás, como nos recuerda hoy la segunda lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Donde dos o tres comparten la fe y el amor, sea en la oración como el bien que nos es posible, porque el bien siempre es posible, sólo es cuestión de que lo deseemos y lo hagamos posible, es como Jesús puede reinar entre nosotros.

  • Isabel queda llena del Espíritu Santo

María que ha quedado llena del Espíritu Santo, se hace portadora de Dios como la madre de Jesús y cuando visita a su prima Isabel en las montañas de Judea, ahí va a comunicar Dios. Dios vive y reina en la persona y no hay lugar geográfico que impida comunicar la presencia de Dios porque lo importante es la persona que pueda recibir a Dios: en las colonias, pueblos, cárceles , hospitales, etc.

Nosotros somos los hermanos de Jesús por el Espíritu Santo que hemos recibido y que nos alimenta sea en los sacramentos, como en el amor de unos y otros, y la oración cuando nos dirigimos a él con nuestra fe autentica que brota de un corazón sincero.

Estar llenos de Jesús hace que nuestra vida de gracia sea significativa en nuestras relaciones con los demás.

Nuestras celebraciones fe, sean litúrgicas, como encuentros de oración, de retiro, de visitar enfermos, encarcelados, de asistir a ciegos, a adultos mayores, a familias, a jóvenes, a personas en contextos de cautividad moral, económica, migración, nos permiten hacer presente al Jesús vivo que está en cada uno de nosotros.

Jesús está vivo y se siente por el espíritu Santo en cada uno de nosotros. Esa es la esperanza cristiana que debemos despertar en nuestro mundo de hoy.

  • Simeón es movido por el Espíritu Santo

El anciano Simeón supo esperar el momento más bello de su fe y esperanza al contemplar a Jesús en sus brazos y confesar lo que le había sido revelado: que no moriría sin antes ver al Salvador.

Habla de lo que será de ese Niño a sus propios padres José y María, para adentrarnos en el misterio de la revelación de Dios, de como Dios habla a José y María a través de los pastorcillos, de los magos de oriente, de Simeón y Anna.

Por eso debemos estar abiertos al lenguaje de Dios, a través de quien nos habla para seguir creciendo en fe y en gracia. No porque tengamos o ocupemos un rol importante en la iglesia tenemos el control de la revelación. Ninguno tiene el control de la revelación divina, todos somos peregrinos en la fe y debemos estar atentos a la forma como nos habla Dios, como nos dan ejemplo María, José y Juan el Bautista: aquel sobre quien veas que descienda el espíritu santo ese es el Mesías.  

  • Juan el bautista ve descender sobre Jesús el espíritu Santo

Juan el bautista es el testigo de revelar quien es Jesús, alguien creíble para el pueblo creyente hace posible ver y seguir a Jesús, como le pasa al mismo Andrés, el hermano de Simón, cuando le dice: hemos encontrado al Mesías y Andrés lleva a Simón ante Jesús, de igual manera lo hará Felipe con Natanael: hemos encontrado al Mesías.

  • Los apóstoles reciben la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés

En Pentecostés queda confirmado que todos los que reciben el Espíritu Santo se han encontrado con Jesús y van a dar testimonio de él hasta los últimos rincones de la tierra.

¿Nosotros hemos encontrado a Jesús y llamamos a otros a encontrarse con él?

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