La Epifanía del Señor nos transforma siempre para ofrecerle lo mejor de nosotros como Dios, como Hombre y como Rey

Epifanía
Epifanía

En esta fiesta de la Epifanía del Señor donde estos magos de oriente llegan a adorarle en Belén, guiados por la estrella, nos recuerda lo que ya Abraham experimenta cuando el Señor le dice: sal de tu tienda y cuenta las estrellas, así será tu descendencia, incontable como estrellas y siempre como luz para iluminar.

De ahí entendemos mejor lo que Jesús dirá a sus seguidores: ustedes son la luz del mundo que siempre deberán ser visibles para vencer cualquier oscuridad.

Esta estrella pasa por Jerusalén para vencer la oscuridad de Herodes.

Esta estrella, Jesús, vencerá la oscuridad de los fariseos que como sepulcros blanqueados esconden toda la podredumbre que hay en sus corazones: robos, homicidios, adulterios, impurezas, mentiras...

Este niño que ha nacido y con su luz se manifiesta y guía, es el que ha venido a dejar al descubierto las intenciones del corazón según las palabras de Simeón en la presentación del niño Jesús (Lc 2,22-35) y san Pablo en ICo 4,5).

Una luz que nos guía y que con su fuerza nos lleva a atravesar las tinieblas, venciéndolas, para adorar a nuestro Rey y Señor, y seguir guiándonos en sus manifestaciones para que no nos atrape la oscuridad de las malas intenciones, como es el caso de Herodes que no quiere que la luz de quien es el verdadero Rey nos ilumine.

Lo anterior nos ayuda a entender cuando el profeta Isaías nos dice: levántate y resplandece Jerusalén, porque ha llegado tu luz…mira las tinieblas cubren la tierra…pero sobre ti resplandece el Señor…caminarán los pueblos a tu luz…te inundará una multitud de camellos y dromedarios procedentes de Madián y de Efá…los de Sabá trayendo incienso y oro.

  • Jesús viene a nuestro encuentro

Quien esté abierto a caminar en la fe para encontrarlo lo encontrará. Pero hay que caminar en esa fe como lo hace María, José, los Pastorcillos, los Magos de oriente. Atravesando y venciendo cada uno las dificultades propias humanas y de la vida diaria, como ya dice María: como podrá ser esto sino conozco varón; o como le dirá el ángel a José: no dudes en recibir a María en tu casa por ha concebido por obra del Espíritu Santo; como dirá el ángel a los Pastorcillos: encontrarán al niño envuelto en pañales; y como se les dice a los magos de oriente: advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

  • Somos peregrinos en la fe

Como peregrinos en la fe, tenemos que caminar guiados por esa verdad que se nos revela en Jesucristo.

Jesucristo es la verdad que nos marca el camino para que tengamos vida.

Por eso la fe nos debe guiar en la docilidad a la verdad para que podamos vencer toda clase de oscuridad que anida en los corazones mal intenciones.

Solo la verdad en la fe hace que la estrella nos ilumine y tengamos luz para que tengamos vida.

Herodes (el diablo) quiere matar la vida y que se apague la luz de la estrella que nos puede guiar y conducir.

José es el varón justo que necesita la claridad y verdad revelada en sus sueños; los magos de oriente son advertidos en sueños de no volver a Herodes porque la mala intención de Herodes (el diablo) es matar al niño y eliminar esa luz eterna que es nuestra salvación.

Tenemos que advertir siempre las malas intenciones que mueve el corazón humano y que quieren impedirnos la trascendencia de la fe en la luz de la verdad que nos da vida.

  • Dejarnos transformar por él

Dejarnos transformar por Él, reconociéndole como Dios, como nuestro hermano que camina con nosotros como hombre y como Rey a quien debemos obedecer como nuestro Buen Pastor; es lo mejor que nos ha podido suceder.

Dios está con nosotros y entre nosotros como hombre que los podemos ver también entre nuestros hermanos y que es a quien debemos obedecer; guiar y conducir nuestras relaciones porque Él es el Rey y Maestro a quien debemos obedecer como nuestro Buen Pastor.

En esta Epifanía se nos revela la plenitud de Jesucristo como Dios, Hombre y Rey. Es camino seguro para caminar confiados en Él como hijos de Dios, sabiéndonos amar unos a otros como Él nos ha dado ejemplo y para que donde llego nuestro Rey, lleguemos también nosotros a reinar con Él, venciendo toda tiniebla y oscuridad como Él venció porque Él es la luz verdadera.

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