Ximo Albinyana en Editorial Monte Carmelo 'Aceite para el alma', inspirado en el evangelio de san Juan

Ximo Albinyana
Ximo Albinyana

Con prólogo del Cardenal D. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Valencia, 'Aceite para el alma' es tan original y de tanta transparencia, como si se tratase de un extenso romance o cantar de gesta

El poeta Ximo Albinyana, publica en la Editorial Monte Carmelo, este nuevo libro inspirado en el evangelio de san Juan que forma parte de un 'mosaico' que sobre los libros de la Biblia están escribiendo, durante siglos, nuestros hermanos

Ximo: "Mi trabajo no puede más que sonrojarse ante la poética de nuestros grandes místicos a los que no pretendo ni puedo emular"

Marco Antonio Coronel Ramos: "La belleza de este poemario radica precisamente en el esfuerzo para salir de las murallas del yo sin renunciar al yo"

(Editorial Monte Carmelo).- Este libro tan original y de tanta transparencia, como si se tratase de un extenso romance o cantar de gesta, nos muestra, verso a verso, línea a línea, al que es la Palabra eterna de Dios hecha carne y habitó entre nosotros, Jesucristo, según el Evangelio de san Juan. Porque eso intenta esta palabra escrita de su autor: una meditación, un pensamiento personal e íntimo, que ha tornado carne en sus versos, sobre este Evangelio.

Ximo, como el discípulo amado en la Ultima Cena con su Maestro, ha reposado y puesto su cabeza y su corazón junto al hombro o al pecho de la Palabra humanada y le ha escuchado, ha escuchado al Amigo íntimo y nos la ha comunicado a los demás, como una manifestación o eco de amistad para los demás, que somos nosotros, dispuestos a acoger y aprender de esa amistad entre ambos. A ti, lector y dispuesto a seguir al Maestro, "toma y lee". (Texto del prólogo)

El poeta Ximo Albinyana, publica en la Editorial Monte Carmelo, este nuevo libro inspirado en el evangelio de san Juan que forma parte de un “mosaico” que sobre los libros de la Biblia está escribiendo, como dice el propio autor en su nota: “Durante siglos nuestros hermanos, de cualquiera de las religiones que hay o hubo sobre la tierra, han escrito poesía, fuese como súplica, queja, denuncia, lamento, petición o simplemente amor para con el Creador.

Los poetas intentaban plasmar en palabras lo que su corazón les inspiraba y de ese modo aportar su grano de arena a mayor gloria del Señor, que será nombrado de conformidad a su tradición, pero que es Uno. Como católico confieso que Jesucristo es Hijo de Dios y es Dios, ante este fundamental hecho me inclino. Este libro está inspirado en el evangelio de San Juan, uno de los más estudiados por los teólogos.

Los animo a adentrarse en las bellas palabras inspiradas a San Juan (identificado por algunas tradiciones como el discípulo amado) que plasman lo que él presenció: los hechos y palabras de Jesucristo, su vida y doctrina.

Descubrirán que leyendo pausadamente el evangelio y meditando sus palabras, va fecundando el espíritu, entonces se convertirá en oración, en diálogo con Dios, en enseñanza personal por la propia voz del Señor, en la caricia consoladora de un Padre que jamás nos abandona, en un manantial inagotable de vida que brota directamente de Dios.

Mi trabajo no puede más que sonrojarse ante la poética de nuestros grandes místicos a los que no pretendo ni puedo emular. Al escribir he tenido en cuenta las palabras del Cardenal Cañizares: “no hacer un tratado, sino dejarse inspirar”; que las propias palabras te guíen hacia donde debes ir.”.

De su poesía religiosa se ha dicho: “de una manera sorprendente se descubre que lo iniciado en los dos títulos anteriores, se ha convertido en una hermosa azucena florida como las de San Juan de la Cruz, que aunque a los jóvenes les suene a luz de Marte, no hace tanto que iluminó muchas vidas destrozadas de adictos a sustancias indelebles, consumidas en cualquier infierno de nuestras ciudades.

… si alguno de ustedes tiene la delicada intención de acercarse a estas páginas inspiradas, podría empezar a descubrir un mundo olvidado, rechazado, que lo hemos convertido en un profundo despojo de la calidad del ser humano, que puede asombrarse de la sutilidad de la vida y de la línea divisoria entre eso que ya se nos ha olvidado y que es la diferencia del bien y del mal, sin valorarlo económicamente, que sería la única manera que ya entendemos como posible para entender lo que nos está pasando” del poeta Raúl Carbonell Sala publicado en El Levante del 20/04/19.

El Catedrático de la Universidad de València Marco Antonio Coronel Ramos al día siguiente en El Mundo decía: “porque en sus versos predomina el deseo de aclamación frente a cualquier otro propósito, esto es, aquello más profano pasa a ser sagrado, porque, más allá de la presencia del mal, el dolor o la injusticia, el agradecimiento que el poeta muestra hacia su Dios, traslada el hecho de vivir a una dimensión casi mística. Solo así la conciencia personal puede transvasar la singularidad del yo para hacerse súplica y acción de gracias ecuménicas.

Los otros

La belleza de este poemario radica precisamente en el esfuerzo para salir de las murallas del yo sin renunciar al yo. La única manera de hacer esa metamorfosis es permanecer dentro de los lienzos amurallados del pensamiento, pero haciendo de la piedra un espejo donde el sol pueda reflejar lo que afecta todos. Ese proceso transforma el conocimiento en sabiduría, o por decirlo de otra manera, transforma lo que experimenta un individuo concreto en lección absoluta.

Entonces, las victorias personales son oración colectiva; la exhortación o la reprensión particular son admiración común; las confesiones y las profecías solitarias son tradiciones compartidas. Entonces el poeta puede llamar a celebrar la oscuridad rasgada, la luz sin sombra o la sombra apenas vista. Esa luz y esa oscuridad coexistirán, porque son productos mellizos del alma humana. Esta contradicción vital, sin la que el ser humano sería un mero espectro, hace implorar al que mantiene la paz en los cielos y el equilibrio del universo”.

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