Margarita Saldaña Mostajo en PPC Cuidar, relato de una aventura

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“Cuidar” es verbo, oficio y ministerio cristiano. Es evangelio. Es oficio eclesial y eclesiástico. Es obra de misericordia. Por supuesto, que es más y mejor signo religioso, que cualquier ceremonia o ritual litúrgico, que se intitule cristiano

Para aprobar tal asignatura y estilo de vida, no bastan solo los buenos deseos y los sentimientos mejores. Hay que prepararse. Nada se improvisa. Así nos lo enseña y demuestra Margarita en su libro editado por PPC, con sus 164 páginas, de tan fácil y cómoda lectura

Y, antes de nada, enhorabuena, felicidades y el reconocimiento riguroso de “¡así es como se escribe…¡”. La destinataria de este ditirambo literario, es Margarita Saldaña Mostajo, licenciada en Periodismo y en Teología Dogmática, quien por más señas pertenece a la familia espiritual de Carlos de Foucauld, autora además de otro libro titulado “ Rutina habitada, Vida oculta de Jesús y cotidianeidad creyente”.

Aquí y ahora, mi referencia se centra en el más reciente título “Cuidar, relato de una aventura”, cuyo contenido en líneas generales, y con los fundamentos académicos correspondientes, así y sucintamente lo describe en la página 13 del texto:

“He aprendido recientemente que el término “cuidar” procede del latín “cogitare”–“pensar”. A partir de mi experiencia, esta etimología me parece tremendamente sugerente. Cuidar, en efecto, no es en primer lugar realizar con diligencia un conjunto de tareas asignadas por un determinado protocolo para asegurar el bienestar de una persona. Cuidar tampoco consiste solamente en brindar afecto o compañía. Todo ello habrá que saberlo, sin duda, y mucho más. Pero cualquier actividad de “cuidado” tiene que estar atravesada por una reflexión global que considere a la persona en su misterio y que aspire a una intervención continuamente adaptada”

Margarita se nos presenta y describe a sí misma con cuantos títulos en ciencias sagradas, en pedagogía y en la práctica de la vida le aporta la experiencia en relación con la asignatura del “Cuidado” y de la “Aventura” que demanda ya la actualidad, con urgencia y que se acrecentará aún más con el paso del tiempo. Al ritmo que vamos, casi podrá ya datarse la fecha exacta y la hora en la que la mitad de la población mundial tendrá que dedicarse a cuidar a la otra mitad, necesitada, por años y otras “debilidades”, de que se le preste la plena y personalizada atención para comportarse como seres humanos.

Margarita Saldaña Mostajo

En el introito de la asignatura que domina, adoctrina y vive Margarita, advierte con sensibilidad e hidalguía, que “la vida no viene con manual de instrucciones. Ni tampoco la muerte. Aunque no lo hayamos calculado previamente, cualquiera de nosotros podemos encontrarnos un día en la situación de acompañar a una persona, quizás a un ser querido, en la difícil aventura del envejecimiento, la enfermedad y la muerte. Aún siendo “no cuidadores”, mujeres y hombres sin formación sanitaria, y sin cursos especializados de geriatría, la vida es capaz de proporcionarnos el desafío de “cuidar”. Y este desafío puede darnos miedo…

“Cuidar” es verbo, oficio y ministerio cristiano. Es evangelio. Es oficio eclesial y eclesiástico. Es obra de misericordia. Por supuesto, que es más y mejor signo religioso, que cualquier ceremonia o ritual litúrgico, que se intitule cristiano. Y es que, como “en el atardecer de nuestra vida tan solo se nos examinará de amor”, y el “cuidado” es su expresión y vivencia suprema, decidirse a hacer realidad esta tarea, reclama el convencimiento debido.

Pero, para aprobar tal asignatura y estilo de vida, no bastan solo los buenos deseos y los sentimientos mejores. Hay que prepararse. Nada se improvisa. Así nos lo enseña y demuestra Margarita en su libro editado por PPC, con sus 164 páginas, de tan fácil y cómoda lectura.

Cuidar, relato de una aventura, de Maragarita Saldaña

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