En tiempos que nos desafían, elegimos ser presencia disponible
Presentación en la UCU del libro "Vivir y pensar el Dios de los pobres" de Gustavo Gutiérrez
Para aquellos que necesitan un “Dios con buena prensa”
Es posible que a algunos, la frase de ”Dios tiene mala prensa” les suene rematadamente mal a sus “oídos piadosos”, y hasta ofensiva, mitigándola envuelta en la similar de “Dios no tiene buena prensa”, culpando de tal agravio a los “impíos y blasfemos profesionales” de la misma. Con mis sugerencias, creo humildemente prestarles a los lectores, conformes o disconformes, un discreto servicio.
La impresión que se tiene de Dios en todas las religiones, es más o menos idéntica, y ella, -la que se nos predica- no es sobresalientememente coincidente con ideas de misericordia, bondad, amabilidad, ternura, relaciones paterno-filiales, disponibilidad, brazos sempiternamente abiertos, vida, redención, libertad, respeto, redención, re-creación esperanzadora y siempre a nuestra disposición sacramental de cuantos elementos nos sean precisos para salvarnos, ayudando a salvar a los otros, que es y constituye el eje, centro y justificación de la condición religiosa, en cuyo ámbito nos movemos, estamos y somos.
La idea –la “prensa”- que prevalentemente se tiene de Dios, es la de “todo justiciero, omnipotente, rey y señor del universo, castigador de los malos, y hasta de los no tan malos,(en conformidad con los cánones de otras creencias), legislador, riguroso vigilante de sus preceptos, y en manos de los de sus representantes más o menos legítimos o legitimados con órdenes sagradas, o a dedo, coincidentes con la clerecía, varones todos ellos y además misóginos y sin escatimarles atributos y privilegios atribuibles tan solo a los componentes del sexo masculino, acaparadores hasta de la sagrada condición de personas, dejando lo de “cosas y sub –personas para las mujeres por el hecho de serlo…
Así se escribe la historia y los hechos son así de elocuentes e indiscutibles. Están a la vista de todos y de todas. Los responsables de tal distorsión y manipulación de la idea de Dios, convirtiendo el padre-madre en dictador y en jefe de policía que ordena el tráfico de los comportamientos, sentimientos y pensamientos humanos, son lógicamente aquellos “vocacionados”, pertenecientes a los estamentos de la institución “religiosa”, tal y como en la actualidad se nos sigue presentando, con toda clase de amenazas humanas y divinas en el caso de infracción por parte de los “pecadores”. A estos, el primer castigo al que son sometidos es el de la des-filiación, incapacitados, por tanto, para poder llamar y tratar como “padre” a Dios.
El Dios encarnado en Jesús, también participa de tan mala prensa. La literatura –doctrina y ética- moral, así como los ejemplos de vida de algunos de sus ministros lo representan con largueza y sin posibilidad de excusa ni pretexto. No pocos libros piadosos siguen proyectando imágenes de Dios, de por sí “desdiosadas” e impiadosas.
De este género no forma `parte el libro publicado por “Desclée de Brouwer”, con el título de “Busco tu rostro” (discursos espirituales para orar), perteneciente a la colección “Caminos”, de la que es director Francisco Javier Sancho Fermín, con el número 151 de los ya editados y expuestos en tan adoctrinador escaparate bibliográfico.
De su autora hay que relatar que se llama Cristina González Alba, nacida en Sevilla, con estudios jurídicos en su Universidad, habiendo vivido y ejercido su profesión un puñado de años en distintas ciudades de Argentina.
Del florilegio de sus XXIV capítulos dedicados a cuantos necesitan la imagen y la presencia de un “Dios con buena prensa”, por los “caminos de la oración”, destaco los titulados “Después del silencio; Un Dios actual; “Como si fueran personas; El Espíritu y la Verdad; Recuperar el sentido del tiempo; Asombro; Discernimiento; Dios abulta…;
Del capítulo “Orar con los sentidos” afirmo que su lectura facilitará el encuentro con Dios, un Dios verdadero, que quiere y apuesta porque todas sus creaturas –hombres y mujeres-, y con todos sus sentidos, sean felices por naturaleza, por sensibilidad, por vocación y por profesión. “Porque Dios es bueno” y, por ejemplo, “porque el olor es un mensajero más de Dios”. Amén.
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