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¿Cómo afecta la crisis del coronavirus a las editoriales del libro religioso?
Uno de los sectores más perjudicados por el cierre de la actividad económica es el de los libros. Y, curiosamente, también el de los más imaginativos, pues en su confinamiento la gente no deja de leer. Desde RD hemos preguntado a algunos responsables de editoriales del libro religioso, que nos cuentan sus experiencias, sus iniciativas, proponen algunos títulos para leer. Y, también preparan las futuras novedades. Arrancamos con Ignasi Moreta, editor de Fragmenta.
Más o menos como todo el mundo: adaptándonos a una situación inédita. Todo el equipo estamos teletrabajando. Yo acudo a la sede de Fragmenta una vez por semana para hacer lo que físicamente solo puedo hacer en el despacho. El resto, desde casa. Es sin duda una oportunidad para repensar dinámicas.
Un libro muy acorde con lo que estamos viviendo es sin duda la Pequeña teología de la lentitud, del hoy cardenal José Tolentino Mendonça. Es una llamada a la interioridad, a valorar las pequeñas cosas, a aprender la sabiduría de lo lento.
A orillas del Yucón, del jesuita Bert Daelemans, es el último libro que nos llegó de la imprenta antes del confinamiento, y por ello no ha sido todavía distribuido. Llegará a las librerías en cuanto estas puedan volver a abrir. También estamos preparando otro libro de José Tolentino Mendonça (El pequeño camino de las grandes preguntas) y otro de Marion Muller-Colard (El otro Dios).
No por nuestra parte.
Pedimos a las autoridades la máxima sensibilidad hacia el mundo de la cultura en general, un sector muy precario, donde todos acostumbramos a trabajar al límite, en la autoexplotación. Una situación como la que vivimos es una bofetada de la que será difícil recuperarse. Habría que aumentar muy sensiblemente la dotación de las "Ayudas a la edición" que concede el Ministerio de Cultura y ajustar los plazos para la convocatoria y la resolución de concesión. También habría que flexibilizar los plazos de los pagos de impuestos (esta semana se ha avanzado en este sentido). Habría que ayudar a las librerías y a toda la cadena del libro con un programa de compra de libros para las bibliotecas canalizado a través de las librerías.
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