El sacerdote navarro publica 'Apasionado adiós', su penúltimo poemario Jesús Mauleón: "Un Papa amante de Borges y lector de Hölderlin y de Dostoiesvki tiene buen gusto"
(José Manuel Vidal).- Un cura con alma de poeta. Jesús Mauleón (Arróniz, 1936) sigue ejerciendo, a pesar de estar jubilado, sus dos vocaciones: atiende una parroquia en los alrededores de Pamplona y escribe poemarios. 'Apasionado adiós' (Ediciones Vitrubio) es el penúltimo de este señero representante del "mester de clerecía". Capaz de casar la inspiración con la realidad pastoral, se muestra encantado con un Papa "amante de Borges y de Hölderlin", percibe la ilusión que levanta en la gente y le desea fuerzas para llevar a cabo su tarea de reformar la Iglesia.
"Apasionado adiós", ¿despedida de la publicación de poemas?
No necesariamente. Espero que no. No sé que tenga ninguna enfermedad grave. Pero la edad avanzada me pone más cerca del final. Del biológico y del psicológico. Hemos sabido de grandes escritores que en el deterioro de sus últimos años eran incapaces de escribir una línea. Cuando el 2005 me publicaron toda mi "Obra poética", aun considerándolo un precioso regalo, bromeé diciendo que me colocaban en una situación póstuma, pero que esperaba dejar la Obra completa incompleta con nuevos versos. Aún he publicado dos poemarios más y un libro de pequeños ensayos.
Un poeta nunca deja de escribir poemas...
Bueno, sí. Ha habido escritores que comenzaron haciendo poesía en sus años jóvenes y derivaron luego hacia la novela, el ensayo u otros géneros. Por lo que veo, parece que seguiré haciendo versos mientras mi cabeza y mi corazón aguanten...
Un poemario sobre el paso del tiempo, la mortalidad y el "vivir aquí el amor hasta que Dios quiera".
Supongo que soy un ser humano bastante normal. Y a los seres humanos el tema del paso del tiempo, de "la fugacidad de la vida", nos produce a menudo una notable conmoción. Nuestra condición de mortales es un asunto presente en todos las literaturas y en todas las épocas. No faltan circunstancias que nos lo recuerdan duramente en la vida cotidiana. Yo lo viví y lo traté ya en mis versos de juventud; nunca lo he rehuido. En este libro es asunto central. Pero ni entonces ni ahora me ha llevado al pesimismo o la desesperanza ni me ha impedido gozar y agradecer el regalo de la vida. Ni perder de vista, desde la fe, que se prolonga "en la vida del mundo futuro".
Sus poemas rezuman amor (humano y espiritual) y vida vivida y colmada
Amor a la vida y a los dones que con ella recibí, lo que me hace considerar el tiempo que pueda quedarme como "la cima de un regalo". Me siento en la mesa de ese tiempo limitado "a las delicias / postreras de un banquete" hasta llegar a la "otra mesa larga que haga el sabor eterno". "Mientras tanto, / disfruto esta antesala / llena de luz de las contadas horas". Mi "Apasionado adiós", culmina en el "a Dios".
También, en una breve segunda parte, introduzco "Otros poemas" sobre todo lo divino y lo humano en los que no faltan, con el amor, el humor y la sátira... Y en algunos casos, el asombro y el deslumbramiento...
¿Mística y poesía van de la mano?
No necesariamente. Hay grandes poetas que se mueven del lado de acá de la trascendencia. Aun así, la poesía verdadera va tan lejos en la interioridad de las personas que lleva a una experiencia de algún modo emparentada con lo religioso. Esto se puede decir, en realidad, de todas las artes. Habrá quien lo niegue. Lo que nadie podrá negar es el matrimonio perfecto que puede juntar la poesía con la experiencia religiosa (Ahí está la Biblia, con los Salmos, el Cantar de los Cantares, Isaías; ahí están Juan de la Cruz y tantos otros grandes de la poesía religiosa).
¿Quiénes son sus poetas favoritos?
La pregunta me lo pone difícil porque, desde mi adolescencia, he leído todo lo que estaba a mi alcance de poesía española contemporánea. La generación del 27, de la Posguerra, los hispanoamericanos, con Borges y Neruda entre otros grandes. Más recientemente, los venecianos, aunque fuera para verlos a distancia. Me acerqué a los grandes alemanes y a los simbolistas franceses. Como profesor de Literatura, siempre tuve cerca del corazón a los clásicos: Juan de la Cruz, Fran Luis, Lope, Quevedo. Llegué a saberme de memoria tiradas de versos, igual de San Juan de la Cruz o de Quevedo que de Lorca. En mi granero está siempre la reserva de los griegos y los romanos, así como la Biblia en lo más lírico de sus libros. No hago, pobre de mí, esta enumeración como un alarde. Sólo para explicar que no puedo ser lector fanático de un único poeta favorito. Seguramente seré deudor inconsciente de algunos de los citados. Aunque, desde muy joven, crecí con la convicción de que, como en otros aspectos de la vida, un escritor, por modesto que sea, debe dar cuanto antes con su propia voz. Todo el mundo sabe que el aprendizaje y el placer de la lectura no deben acabar nunca en la mera la imitación.
¿Qué poema le dedicaría al Papa Francisco?
Un poema no necesariamente mío. Le dedicaría, por ejemplo, el famoso "Himno de las criaturas" de su tocayo de Asís. O ese otro que arranca: "Señor, haz de mí un instrumento de tu paz" que, por cierto, se viene atribuyendo a san Francisco, pero es de fechas mucho más recientes; aunque todos están de acuerdo en que, dado el espíritu y el tono del texto, el "Poverello" no habría tenido ningún inconveniente en hacerlo suyo. Yo hice para mi blog de RD una "Oración franciscana para el Papa Francisco", glosando esta oración. Por cierto, he leído que el Papa es amante de Borges y lector de Hölderlin y de Dostoiesvki. Tiene buen gusto...
¿Palpa, entre sus fieles, la ilusión de una nueva etapa en la Iglesia?
Palpo y veo por todas partes que este hombre ha caído muy bien a la gente sana y normal. Supongo que a la gran mayoría. Si hay personas o grupos católicos que están en desacuerdo con él, fuera de algunos extremistas, no se atreverán a declararlo. Parece incluso que sus nuevos modos están contribuyendo a mejorar la imagen de la cúpula de la Iglesia.
¿Cómo y en qué se va a notar en la Iglesia española el cambio de aires romanos?
Me gustaría saberlo y llegar a tiempo para verlo. No tengo nada de profeta adivino. Por de pronto, me gustaría ver, entre otras muchas cosas, la tan reclamada reforma de la Curia. O ver cómo se arbitra un sistema de elección de los obispos con la participación del clero y el pueblo. Hay interesantes y útiles precedentes en la historia. Se evitaría el trato, como a menores de edad, que da al Pueblo de Dios el sistema secretista empleado. La decisión queda en manos de unas pocas personas, algunas de ellas alejadas de la Iglesia local de destino. No hay fórmulas perfectas, pero la actual es mejorable. El Vaticano II creó los consejos del Presbiterio y de Pastoral. ¿De veras no tienen nada que aportar en la sede vacante? No se trata de subvertir nada, ni de atacar a nadie. Si alguna ambición de ascenso o de carrera quedara frustrada por el camino, sería algo absolutamente irrelevante, o incluso positivo. Lo que verdaderamente importa es elegir al obispo que mejor vaya a servir a la diócesis. El Papa Francisco ha clamado ya varias veces contra la ambición y el "carrierismo" en obispos y clérigos. Dios lo ilumine y nos ilumine para el mejor servicio de los creyentes... y del mundo.
¿Sus gestos son encíclicas?
Es una buena pregunta. Y me gusta en afirmativo. Lo son. Las encíclicas, las pastorales de los obispos y, en general, los documentos eclesiásticos se leen muy poco. Lo ví y lo viví cuando colaboré en Medios de Comunicación casi doce años con el arzobispo Cirarda. Sin excluir la palabra, ¿quién no se apunta a la pedagogía de las obras?
¿Le dejarán hacer la revolución tranquila que necesita la Iglesia?
Ojalá. Hay muchas resistencias. De eso sabéis vosotros mucho más que yo. Arriba y entre los propios fieles. Rezo para que, en su avanzada edad (es exactamente cuatro días mayor que yo) pueda con la enorme tarea y encuentre buenos colaboradores.