Alejandro Fernández Barrajón, nuevo libro editado por PPC, en la colecció Sauce Reflexiones de un caminante

Alejandro Fernández Barrajón
Alejandro Fernández Barrajón

Desde el convencimiento dogmático de que el amor a la naturaleza y el cuidado y adoración de la misma, como casa común, es obra y espejo de Dios

La condición de caminante, cristiana por definición, se resalta en todo el libro, de 28 capítulos, de manera limpia, sagrada y en reconfortante sintonía con encíclicas, caminos, comportamientos y peregrinaciones del papa Francisco

Con la consabida asepsia -“estado libre de afección”- de la que hacen uso los bibliógrafos, del sacerdote mercedario Alejandro Fernández Barrajón se refiere que “a lo largo de su vida ha ido pasando por los distintos servicios, como formador de seminaristas, presidente de la CONFER nacional, provincial de la Merced de Castilla, párroco y animador pastoral y autor de una docena de libros”, dando por supuesto las licenciaturas y los doctorados correspondientes en las Ciencias Sagradas.

Al presentar su nuevo libro, editado por PPC. , en su bien nutrida colección “Sauce”, con el título de “El paso detenido. Reflexiones de un caminante” con sus 178 páginas, hago hincapié personalmente en el dato de que, además y aún sobre titulaciones universitarias, al servicio de la Iglesia, Alejandro fue y ejerció de pastor de cabras por esos montes y pueblos de Dios de la hoy Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha. Lo refiere y lo documenta en su libro, de la siguiente manera:

“Conozco todos los senderos de las montañas que conducen a Valdelagua. Sé muy bien donde habitan los zorros y cual es el lugar preferido de las víboras cuando llega el mes de junio y despabilan con los primeros rayos intensos de sol. Y también aprendí que son muy peligrosas en septiembre enraman y se sienten protectoras de sus crías. Puedo recordar con asombrosa exactitud cómo es la encina donde crían todos los años las torcaces en la ladera del monte Valhondillo. La naturaleza fue mi primera escuela y allí, sin libros, sin clases, sin aulas, aprendí a leer a Dios y descubrí que su misericordia es eterna y no tiene límites, mucho antes de que pudiera leerlo en los salmos. Y si alguna vez no lo veía muy claro, me lo mostraba mi madre con sus abrazos y su mirada. He sido un privilegiado total. Llevaba mis pantalones rotos, no tenía ropa de domingo, pero era el niño más feliz del mundo junto a mis hermanos y en nuestro humilde hogar. Recuerdo haber hecho mi primera Comunión con un traje prestado, porque en mi casa no se podía hacer inversión tan cara…”

Para el que fuera presidente de la CONFER, y antes cabrero, el reconocimiento cabal de todas las licenciaturas y doctorados en Ciencias Sagradas, y más las especializadas en la ecología integral -punto azul del universo y universidad de la naturaleza- “el monte fue mi primer seminario”, desde el convencimiento dogmático de que el amor a la naturaleza y el cuidado y adoración de la misma, como casa común, es obra y espejo de Dios, que la crea y re-crea sirviéndose de nuestro trabajo de docente y discente y sobre todo, decente, por la condición de seres humanos.

Del rosario de los 28 capítulos del libro de Alejandro, destaco:”El presente privilegiado que vivimos; Me siento bendecido; La cárcel del ego; Se trata de andar; De la mano de la hermana muerte; El perdón como redención; Iglesia, hospital u hotel; Mi apreciada soledad; La fraternidad como tarea…” Recomiendo la lectura y relectura del capítulo 20 titulado “Como buen samaritano” que es “poco menos que una parábola revolucionaria”.

La condición de caminante, cristiana por definición, se resalta en todo el libro, de manera limpia, sagrada y en reconfortante sintonía con encíclicas, caminos, comportamientos y peregrinaciones del papa Francisco.

Libro 'El paso deteneido. Reflexiones de un caminante'





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