Diez pasos para practicar el diálogo con la sabiduría de Francisco, según Rixio Gerardo Portillo

El profesor y comunicólogo venezolano Rixio Gerardo Portillo Ríos presentó en Roma su obra "Diálogo, la vía propuesta por el Papa Francisco", que analiza cómo el diálogo atravesó la vida y el magisterio del pontífice argentino, y busca trasladar la teoría a la práctica cotidiana

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28 ene 2026 - 20:16

(Sebastián Sansón Ferrari/Vatican News).- "El diálogo es el oxígeno de la paz", afirmaba el papa Francisco, y esta frase ha inspirado la investigación del comunicólogo venezolano radicado en México, Rixio Gerardo Portillo Ríos. Su libro Diálogo, la vía propuesta por el papa Francisco, fue presentado el lunes 26 de enero de 2026 en Roma, en un encuentro celebrado en el Focolare Meeting Point.

Portillo Ríos explica que el diálogo no es solo un recurso circunstancial: “Es una característica identitaria y ontológica de la persona humana, algo que se da de manera natural, igual que respirar”, asegura. La obra analiza cómo esta visión atraviesa tanto la enseñanza formal del Papa como su praxis cotidiana y los discursos públicos, insistiendo en que dialogar es un método y no un fin.

Durante el evento, la secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina, Emilce Cuda, resaltó la dimensión humanizadora de la palabra. Por su parte, Portillo Ríos explicó las características de su obra y abrió un espacio para comentarios de los asistentes, quienes discutieron cómo el diálogo puede aplicarse en conflictos y situaciones sociales complejas, siguiendo el ejemplo del Papa.

El autor subraya que Francisco no temía trasladar categorías religiosas al mundo social ni viceversa. “En Laudato si’ y Fratelli tutti encontramos ejemplos de cómo los principios teológicos y espirituales se convierten en propuestas para la convivencia global y la conversión ecológica”, indicó. Así, el diálogo se vuelve un puente entre la ética religiosa y la vida cotidiana.

Un decálogo para practicar el diálogo

El libro incluye lo que Portillo Ríos denomina el Decálogo del diálogo, un método práctico basado en diez pasos extraídos de la enseñanza de Francisco. “El capítulo sexto, sobre la fraternidad, resume verbos y acciones que permiten dialogar con valentía, escuchando, respetando y construyendo puentes de ternura y misericordia”, explica. La intención es que el diálogo deje de ser una reflexión teórica para convertirse en un ejercicio concreto, aplicable en comunidades urbanas, rurales y vecinales.

El autor señala que el diálogo, para ser auténtico, requiere entrenamiento y atención a la alteridad. “En la práctica, implica escuchar y explicar lo que se piensa sin levantar la voz, con un corazón abierto hacia lo distinto”, asegura. En este sentido, la ternura y la caridad se convierten en ejes transversales de la vocación cristiana, incluso frente a conflictos y desencuentros cotidianos.

Cultura del encuentro y fraternidad

Portillo Ríos subraya que Francisco proponía una triada que sirve como brújula: cultura del encuentro, diálogo y fraternidad. “La cultura del encuentro es un hábito diario, una disposición concreta para acercarse al otro”, explica. El diálogo, entonces, se entiende como método de discernimiento, siguiendo la impronta jesuita del Pontífice, y como herramienta para enfrentar la polarización, la segregación y los discursos de odio que marcan la actualidad.

“Se trata de humanizar la convivencia y, en el caso de la comunicación, de rescatar la dimensión humana de las interacciones en redes sociales y medios de comunicación”, añade. Para Portillo Ríos, las palabras tienen poder: pueden construir, unir y enseñar a convivir, pero también pueden dividir y herir si se usan sin responsabilidad.

Inspiración para líderes y ciudadanos

El prólogo del libro fue escrito por monseñor Edgar Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. En él, se subraya que, en un mundo polarizado, el diálogo es “urgente y necesario”. Portillo Ríos busca trasladar esta idea a la práctica mediante talleres y capacitaciones, aplicando los diez pasos de su decálogo para fortalecer la capacidad de dialogar en la vida cotidiana, en entornos políticos, sociales y eclesiales.

El autor concluye destacando que el papa Francisco no era solo un personaje mediático, sino un pensador profundo cuya propuesta sobre el diálogo ofrece herramientas concretas para mejorar la convivencia humana y la sociedad global: “Su enseñanza nos invita a escuchar, comprender y construir juntos, recordándonos que la fraternidad y la ternura no son opcionales, sino esenciales para vivir”.

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