'Hacia un diálogo entre espiritualidades', un nuevo libro de Félix Placer en Tirant Humanidades ¿De qué hablamos cuando decimos espiritualidad?

Félix Placer Ugarte
Félix Placer Ugarte

"Félix Placer Ugarte, Profesor emérito de Teología en Vitoria-Gasteiz, ha publicado 'Hacia un diálogo entre espiritualidades. Desde su pluralismo ante el sentido de la vida' (Tirant Humanidades, Valencia 2021)"

"Avalado por José Arregi en el Prólogo y Juan José Tamayo en el Epílogo, Placer se plantea responder primero a esta pregunta, ¿de qué hablamos cuando decimos espiritualidad? Esto que parece tan sencillo, evidencia al punto que no lo es"

"Indagando en este esclarecimiento del concepto, muestra lo que sabíamos, pero lo ordena, que su pluralidad es un hecho, buscando sus confluencias y divergencias hasta posibilitar un núcleo espiritual básico"

"El lector tiene en sus manos la posibilidad de hacerse con una información de calidad sobre de qué va este debate de espiritualidades y religiones"

"Animo a los lectores a hacerse con el libro, en papel o en la Nube, y se acerquen a la comprensión de este diálogo entre espiritualidades, y sus logros para una humanidad más reconciliada, justa y fraternal"

Félix Placer Ugarte, Profesor emérito de Teología en Vitoria-Gasteiz, ha publicado 'Hacia un diálogo entre espiritualidades. Desde su pluralismo ante el sentido de la vida' (Tirant Humanidades, Valencia 2021). Durante la pandemia, una reflexión que venía de lejos entre las inquietudes del autor, ha recibido el impulso necesario para pasar del corazón a la cabeza y, de ahí, a las páginas de un escrito.

Avalado por José Arregi en el Prólogo y Juan José Tamayo en el Epílogo, Placer se embarca en una obra que puede sorprender a algunos de sus lectores, pero que es muy lógica entre quienes cultivan la teología social. La llamaré así en sentido muy amplio. Sí, porque ¿de dónde procederán las fuerzas para hacerse cargo, cargar y encargarse de una experiencia humana tan rota e incierta como la presente?, ¿dónde hará pie el empeño de salvarnos juntos y todos, y hasta la casa común, la Tierra, y los más frágiles y olvidados en el centro, en una fraternidad cierta? ¿Dónde?

En su intento, repasando la literatura que en y sobre espiritualidad hace tiempo opera cerca de nosotros, sobre todo, en los aledaños de la praxis social liberadora, Placer se plantea responder primero a esta pregunta, ¿de qué hablamos cuando decimos espiritualidad? Esto que parece tan sencillo, evidencia al punto que no lo es. El libro muestra la diversidad de definiciones y la pluralidad de espiritualidades que hoy concurren al nombre dicho: desde las religiones y la laicidad, con trascendencia y sin trascendencia, afirmándose teístas, no teístas, agnóticas y ateas, de todo hay entre ellas y reconocerlas tiene mucha importancia.

Indagando en este esclarecimiento del concepto, muestra lo que sabíamos, pero lo ordena, que su pluralidad es un hecho, y que requiere probarse si es posible un diálogo entre ellas -así progresa la obra en un segundo capítulo-, buscando sus confluencias y divergencias hasta posibilitar un núcleo espiritual básico; o si se quiere, un magma o un trenzado que sin negarlas en su identidad, sea común a todas ellas, de modo que podamos hablar de pluralismo convergente y no de pluralidad incomunicada.

¿Por qué ha de ser posible y necesario esto? Posible, porque el diálogo es constitutivo de la condición humana y la espiritualidad su expresión cualificada; necesario, porque a la humanización de nuestra condición apunta toda espiritualidad. Por tanto, la pluralidad dispersa entre ellas no es la última palabra, sino que necesariamente están llamadas desde su sujeto (el ser humano) y su servicio (humanización) a un diálogo que las complete en su ser y servir, dando lugar a un pluralismo de espiritualidades al servicio del sentido y la plenitud de la vida digna de todo lo creado.

Como fuera que la finalidad no es uniformarlas y hasta reducirlas todas a una, en una mezcla imposible; ni subordinarlas unas a otras, una injusticia más; y como fuera, sin embargo, que su origen antropológico y vocación liberadora son los mismos, ¡si hablamos de espiritualidades dignas del ser humano!, en un tercer capítulo el autor indaga en las dimensiones de ese diálogo entre espiritualidades para lograr un cuerpo de referencias básicas compartidas, permitiendo en la espiritualidad, a imagen del pluralismo religioso, por lo demás, una “diversidad reconciliada” e, incluso en el futuro, tal vez una “interespiritualidad”.

Y ¿por qué intentar esto, en lugar de dejar el natural seguir de su diversidad? La razón viene ya adelantada. Porque todas ellas cuando se confrontan a una reflexión crítica sobre su identidad como repuesta del Espíritu al sentido último de la vida, y se disciernen desde un propósito liberador compartido, descubren que hay diferencias legítimas que subsisten y, a la vez, que hay particularidades injustas que no pueden sostenerse; y descubren, de fondo, que hay experiencias humanas, valores y prácticas liberadoras que una y otra vez aparecen como alma y fin en todas ellas. Su reconocimiento, en la legítima diversidad, las puede y debe sumar a una humanidad reconciliada en la justicia, la fraternidad, la convivencia, donde aliente el Espíritu que es vida y amor. (Si hay espiritualidades que no pueden conectar con esta vocación liberadora integral, ellas mismas se desacreditan como dignas del ser humano).

Dejo al lector con el libro y su valoración personal. Le apunto alguna observación. Como síntesis, tiene en sus manos la posibilidad de hacerse con una información de calidad sobre de qué va este debate de espiritualidades y religiones, espiritualidades creyentes y laicas, espiritualidades con transcendente y sin transcendente, espiritualidades agnóstica y ateas, etc.

En segundo lugar, le diré que se pueden leer las doscientas páginas con un poco de atención; Arregi y Tamayo dicen que es sencillo; pienso que no tanto, al ser un texto muy conceptual, es decir, donde muchas palabras requieren y tienen una definición o varias, según la diversidad de autores. El concepto espiritualidad recibe tantas definiciones en los autores estudiados que Placer las recoge con celo, pero el resultado, a cambio, no es fácil de plasmar en una definición sencilla.

Quizá, a mi juicio, en la contraportada y prolongando su idea, donde Placer apela a que espiritualidad es la acogida del E-espíritu que alienta al fondo de todo como vida/VIDA y amor/AMOR, lo que nos anima y reclama como humanidad reconciliada, me gusta. De aquí arranca, añado, de esta confianza vital profunda, la entrega a cualquier causa justa, verdadera, buena y bella, por grandes que sean los sacrificios y lentos los logros. Su cultivo, el cultivo de cómo se alimenta esta espiritualidad, es otra faceta a reflexionar muy importante y que se nos encomienda.

Por fin, creo necesario seguir subrayando en por qué y cómo descartar las espiritualidades que resultan ajenas a esa vocación liberadora, cuando por otro lado pueden ser mayoritarias en cuanto al número de sus seguidores y de quienes las buscan. Esto nos afecta mucho a nosotros, los cristianos de toda condición. La mayoría prefiere una espiritualidad del “creemos porque conocemos y sabemos”, que no “porque confiamos y esperamos”. Es muy distinto. El lector puede sacar la falsa idea de que las espiritualidades hoy son mayoritariamente liberadoras en su intención personal y social, y que así las aman los suyos, pero no lo veo claro en la conciencia de la gente. Es todavía un deseo de muchos de nosotros.

Nuevas espiritualidades

También podría prevalecer la idea de que las espiritualidades se traducen a luchas sociales y que, en la misma lucha, por acompañarla, ya están cultivadas y discernidas como espiritualidades del sentido y la justa fraternidad. Convicciones en el ideario social de alguien y espiritualidad son realidades muy relacionadas pero distintas. Es una experiencia a discernir en su dialéctica de ida y vuelta. En el caso de la espiritualidad cristiana es clara su necesidad. Creo.

Animo a los lectores de estas líneas a hacerse con el libro, en papel o en la Nube, y se acerquen a la comprensión de este diálogo entre espiritualidades, y sus logros para una humanidad más reconciliada, justa y fraternal. Este es el sentido de su E-espíritu de VIDA y AMOR. Le interesa al lector y Félix Placer ha hecho un trabajo y un servicio que hemos de reconocer. Lo hago.

Libro de Félix Placer

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