Luis García Montero: "Francisco era un tipazo"
Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, Helena Maleno, defensora de los derechos humanos, Patuka Fernández, abogada, y Rafael Díaz-Salazar, editor de la obra, presentaron en el Centro Pastoral San Carlos Borromeo, en la periferia de Madrid, el libro Francisco. Con los movimientos populares del mundo
La presentación del libro Francisco. Con los movimientos populares del mundo en Entrevías, en la periferia de Madrid, ha tenido un sabor especial. Promovida por el Centro Pastoral San Carlos Borromeo, ha congregado a un público que trabaja en las fronteras, que lleva mucho tiempo construyendo un tipo de Iglesia “en salida” como quería Francisco y trabajando como y con los movimientos sociales populares. Recordemos la Asamblea Cristiana de Vallecas, impulsada por el inolvidable obispo Alberto Iniesta.
En el acto intervinieron Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, Helena Maleno, defensora de los derechos humanos de los migrantes en las fronteras entre España y Marruecos, Patuka Fernández, abogada especializada en cuestiones jurídicas relacionadas con la exclusión social en la Coordinadora de Barrios, y Rafael Díaz-Salazar, editor de la obra.
Javier Baeza, párroco del C.P. San Carlos Borromeo, abrió el acto hablando de la actualidad de Francisco para una Iglesia misionera y para los movimientos sociales en los barrios periféricos. Proyectó una parte del discurso de Francisco en el II Encuentro Mundial de Movimientos Populares, en el que éste afirmó: “Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana Madre Tierra”.
Lo peculiar de las personas que presentaron el libro es que, salvo el editor, todas conocieron y trataron personalmente a Francisco en diálogos sobre cuestiones sociales y culturales. Maleno y Fernández se entrevistaron con él sobre el drama de los migrantes represaliados y asesinados en las fronteras y Francisco apoyó sus acciones. García Montero y Francisco compartieron su admiración por la obra de Borges, su amor a la literatura y la importancia de esta para la formación humana. Fruto de su encuentro, el Instituto Cervantes publicó El Papa Francisco, Borges y la literatura. El acto fue muy ameno porque supieron enlazar recuerdos personales de Francisco y valoraciones del libro que se estaba presentando.
Rafael Díaz-Salazar afirmó que la obra era “una herramienta en formato de libro” para difundir una cultura de la fraternidad universal y crear un marco alternativo frente a los discursos del odio y la xenofobia. Insistió en que Francisco no quería que los pobres se convirtieran “en seres inofensivos y domesticados” y, por ello, se tenían que autoorganizar en movimientos sociales. La creación de la Plataforma Regularización Ya muestra la necesidad de seguir construyendo movimiento social en los entornos de exclusión social. Luis García Montero valoró las entrevistas a las personalidades ateas que aparecen en la III parte del libro y las claves del pensamiento social de Francisco que es muy valioso tanto para personas ateas, como para personas religiosas.
Helena Maleno y Patuka Fernández, desde su condición de activistas sociales, afirmaron que Francisco fue un apoyo muy importante para los movimientos sociales populares en muchos países. Maleno declaró que el libro “es una herramienta para usarla y compartirla”. Destacó que Francisco “no deshumanizaba el nombre de Dios” frente a los que “han hecho y hacen genocidios en nombre de Dios”. Patuka Fernández dijo que los discursos de Francisco contenidos en el libro “deberían ser nuestra catequesis durante los próximos años”. También destacó que “la mirada de Francisco era sistémica” y que los procesos migratorios y las respuestas políticas a los mismos reflejaban la verdad de la tesis de Francisco: “esta economía mata”.
Luis García Montero mostró el valor de un pensamiento elaborado desde las periferias y llamó la atención sobre la forma franciscana de presentar a Cristo desprovisto de clericalismos. También mostró la relevancia de su petición de perdón por el mal comportamiento de una parte muy importante de la Iglesia en la colonización de América, aunque reconoció el papel de misioneros que contribuyeron a preservar las lenguas de los indígenas y defender sus derechos. Como literato, llamó la atención sobre la profundidad de Francisco al declarar que los movimientos populares eran “poetas sociales”.
Una parte del discurso de Luis García Montero fue sumamente interesante al relacionar la crítica de Federico García Lorca -contenida en Poeta en Nueva York- al papado que llegó a un acuerdo con el régimen de Mussolini y la actividad crítica de Francisco respecto a los poderes económicos, políticos y financieros que dominan al mundo. Francisco ha sido muy especial y diferente y él lo considera un “Papa lorquiano”. Recordó la frase que le dijo este Papa en un encuentro: “Borges era un tipazo”. Pues bien, afirmó el director del Instituto Cervantes, “Francisco era un tipazo”.
El acto concluyó con un coloquio muy interesante entre los asistentes que reveló la cultura crítica y comprometida que impera en el “templo y casa” de los migrantes y excluidos sociales que es el Centro Pastoral San Carlos Borromeo, cuya labor era conocida y apoyada por el Papa Francisco.
