Luis Miguel Modino: "Debemos concretar un modo de ser Iglesia en el que los cristianos somos llamados a caminar juntos"
El sacerdote y periodista madrileño publica 'Escucha, discernimiento y misión' (Observatorio Latinoamericano de la Sinodalidad y Amerindia), en el que recoge las crónicas que escribió, para RD, durante el Sínodo de la Sinodalidad
El Observatorio Latinoamericano de la Sinodalidad y Amerindia acaban de lanzar “Escucha, discernimiento y misión”, el libro de Luis Miguel Modino que recoge las “Crónicas de la Segunda Sesión del Sínodo sobre la Sinodalidad”, como dice el subtítulo de la obra, que ayuda a “descubrir el hilo conductor de la experiencia vivida por la Iglesia católica en ese tiempo”, como se afirma en la presentación.
Un libro digital, que se puede descargar gratuitamente aquí, donde a lo largo de 260 páginas aparece el exhaustivo análisis que Modino, que fue enviado especial de Religión Digital, llevó a cabo durante casi un mes de asamblea sinodal. Uno de los mejores instrumentos para conocer lo que se vivió en el Aula Pablo VI y en los alrededores del Vaticano en el que podríamos decir fue el último gran momento de Francisco.
Una asamblea sinodal en la que participó León XIV, entonces prefecto del Dicasterio para los Obispos, que no ha dudado en dar continuidad a la sinodalidad impulsando de modo definitivo en aquella segunda sesión de la Asamblea Sinodal del Sínodo sobre la Sinodalidad.
La obra se divide en varias partes. En la primera, “Un camino que venía de lejos”, aparecen los fundamentos, expectativas y preparación. La segunda, “Volver a la fuente”, nos muestra que el retiro, la oración, la conversión y la apertura son presupuestos necesarios en el camino de la sinodalidad. Ya la tercera parte, que lleva por título “La asamblea en marcha”, muestra la necesidad de escuchar, discernir y participar.
La cuarta parte nos hace ver “Una Iglesia que se renueva desde las relaciones”, lo que tiene que ver con las conexiones, corresponsabilidad y transparencia. La quinta parte, “Hacia el Documento Final: la sinodalidad toma forma”, nos recuerda que se llega a eso en el discernir, concretar y decidir. La sexta parte, “El camino continúa”, nos habla de la clausura, recepción e implementación, pasos que se están dando, en algunos casos muy lentamente y en otros solo en el discurso, siempre fue más fácil predicar que dar trigo, hablar de sinodalidad a boca llena y después no aplicarla en la vida eclesial concreta.
En definitiva, una obra completa, que nos ayuda a degustar de nuevo la espiritualidad del hoy cardenal Radcliffe y su colega Maria Ignazia Angelini, o las sabias y proféticas palabras de Francisco, del que muchos todavía sentimos falta. Un texto que nos ayuda a “entender los desafíos para concretar un modo de ser Iglesia en el que los cristianos somos llamados a caminar juntos, en sinodalidad”.
Un paso más, esta vez de particular importancia, en un camino que viene de mucho más atrás, y que nos desafía a seguir avanzando, a veces con muchos palos en las ruedas, a caminar juntos como algo consustancial al ser Iglesia. Un libro para aprender con quienes ya viven la sinodalidad en la práctica, que ayuda a entender que vale la pena que todos lo hagamos.