Martin Scheuch: “Los abusos en el Sodalicio fueron un modelo de lo que se podría hacer en la Iglesia católica”
El ex sodalité y víctima de abusos presentó 'Las líneas torcidas' en Madrid. “El abusador no buscaba placer en mí, sino dominio. Ellos estaban convencidos de ser los dueños de mi cuerpo y de mi voluntad”
“Los abusos en el Sodalicio fueron un modelo de lo que se podría hacer en la Iglesia católica”. Firme, sereno, pero contundente, Martin Scheuch presentó esta tarde en los salones de la iglesia de San Antón de Madrid su último trabajo, ‘Las líneas torcidas’' (Universo de Letras), donde relata sus 30 años en la institución clausurada por el Papa Francisco y que, aún hoy, trata de impedir la justa y necesaria reparación de sus víctimas.
“Yo tenía 15 años cuando hice mi primera promesa”, recordó Scheuch, quien calificó al Sodalicio como “una institución poderosa, donde se han concentrado una serie de abusos que también están presentes en otros organismos de la Iglesia”.
Un libro que es un descargo, una catarsis, una cura, pero también una llamada de atención al mundo. “Lo que describo es un sistema de abuso de conciencia, psicológica, de secuestro de la libertad de los miembros”, relató Martin, quien confesó pensamientos suicidas a diario, durante meses, falta de autoestima o cómo su propio hermano le tachó de enfermo mental.
“No solo es un testimonio personal, encuentro muchas similitudes con lo que ocurre en el Opus Dei, el camino Neocatecumenal o los Legionarios de Cristo”, apuntó Scheuch, quien no obvia ningún detalle de los abusos que sufrió. “El abusador no buscaba placer en mí, sino dominio. Ellos estaban convencidos de ser los dueños de mi cuerpo y de mi voluntad”.
“No solo es un testimonio personal, encuentro muchas similitudes con lo que ocurre en el Opus Dei, el camino Neocatecumenal o los Legionarios de Cristo”, apuntó Scheuch, quien no obvia ningún detalle de los abusos que sufrió. “El abusador no buscaba placer en mí, sino dominio. Ellos estaban convencidos de ser los dueños de mi cuerpo y de mi voluntad”
Raúl Tola, escritor y periodista peruano, dirigió el debate, recordando el libro de Pedro Salinas y Paola Ugaz, ‘Mitad monjes, mitad soldados’, sobre “una congregación religiosa que ya no existe, gracias al Papa Francisco”. “Hay investigaciones periodísticas, hay novelas y ahora, también, está ‘Las líneas torcidas’”, que “se suma a esta tradición desde un enfoque diferente, desde el ensayo”.
Un ensayo que “trata de profundizar en el alma de los perpetradores, y en la suya propia”, y a pesar de ello, “es un libro que se lee con mucho placer”. “Ahora que está publicada, la historia nadie se la puede robar a Martin”, subrayó Tola.
Juan Cuatrecasas, Infancia Robada, por su parte, subrayó que “la Iglesia, y también la sociedad, no son conscientes de que todos los días se está abusando de niños y niñas con total impunidad”, en colegios, centros deportivos o grupos eclesiales. “El recorrido, lamentablemente, es el mismo: delito, encubrimiento (y complicidad), secuelas, silencio, negación y, en España, y más tras la visita del Papa, todavía dicen que se les ha reconocido el gran trabajo que han hecho con las víctimas”.
"Yo soy cristiano, mi espada es la cruz, y a mí no me van a doblar", recalcó Cuatrecasas, quien manifestó su intención de "seguir defendiendo a todas las víctimas".
Esther Pool, una prima de Martin que también en el Movimiento de Vida Cristiana, recordó algunos momentos de su vida junto a Martin, "Alex" (Alejandro Bermúdez, quien cantaba temas de Scheuch en las reuniones) o German Doig. Ella, que quiso formar parte de la "comunidad de chicas", no eran bienvenida porque "preguntaba mucho". "Con el tiempo, aprendí que las preguntas no eran malas".
Sobre el libro de Martin, Esther relató cómo el autor "no simplifica, ni banaliza. Pone los hechos, pone sus sentimientos, se abstrae y saca un análisis sobre lo que sucedió". Ese análisis "que no es fácil porque estás hablando de su sentimiento", es una de las cosas más valientes del escrito. En especial en lo referente al adoctrinamiento. "Las líneas torcidas no busca la manipulación, sino dar las herramientas para que el lector pueda evidenciar si su voluntad o pensamiento están siendo manipuladas", incidió.
