Rafael Díaz-Salazar: "Francisco quería una Iglesia en las fronteras que trabajara con los movimientos populares de las periferias"

Desclée de Brouwer publica 'Francisco, Con los movimientos populares del mundo'. El libro se va a presentar en Madrid, el martes 12 de mayo a las 7 de la tarde, en el Ateneo La Maliciosa. El acto va a congregar a organizaciones cristianas y a movimientos sociales populares que trabajan con los empobrecidos

Francisco Díaz Salazar
Francisco Díaz Salazar | 5

La primavera de Francisco no ha terminado. "Cuando murió, un grupo de amigos que teníamos un estrecho vínculo con su forma de ser y estar en el mundo, pensamos que teníamos que activar su legado". La editorial Desclée de Brouwer publica 'Francisco, Con los movimientos populares del mundo' con el objetivo "difundir y activar su mensaje y ofrecer una visión alternativa de la sociedad y de la economía dominantes". Rafael Díaz Salazar, profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología (Universidad Complutense de Madrid), se ha encargado que editarlo y explica: el "libro es de Francisco y de esos movimientos, en modo alguno es mío… Muchos preferirán olvidarlo y, de hecho, ya lo están haciendo. Lo consideran una 'rara avis' excéntrica que, por fin, desapareció. Sin embargo, para otros sectores Francisco ha supuesto una verdadera primavera en la Iglesia y no les basta con recordarlo", expresa. "Activó la esperanza, 'esa fuerza que nos mantiene en pie y no defrauda'. Con esta frase solía terminar sus mensajes a los movimientos populares de todo el mundo".

El libro se va a presentar en Madrid el martes 12 de mayo a las 7 de la tarde en el Ateneo La Maliciosa. Se hará en un acto que va a congregar a organizaciones cristianas y a movimientos sociales populares que trabajan con los empobrecidos. Este es un pequeño adelanto.

Pregunta. ¿De dónde surge la idea de editar este libro?

Respuesta. Cuando murió Francisco, un grupo de amigos que teníamos un estrecho vínculo con su forma de ser y estar en el mundo, pensamos que teníamos que activar su legado. Me animaron a que preparase la edición de un libro suyo y de los movimientos populares de los cinco continentes que fueron sus principales aliados, con quienes se sintió más a gusto siempre. El libro es de Francisco y de esos movimientos, en modo alguno es mío.

Libro
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P. ¿Cuál son las finalidades que tiene este libro?

R. En primer lugar, difundir su pensamiento social para que sea hecho realidad y contribuya a transformar la sociedad. Constituye una forma innovadora de elaborar Doctrina Social de la Iglesia escuchando previamente a los empobrecidos organizados en movimientos populares. En segundo lugar, ofrecer una visión alternativa de la sociedad y de la economía dominantes y ayudar a crear un nuevo sentido común que esté en las antípodas de la cultura de la xenofobia, del individualismo posesivo y del belicismo. En tercer lugar, activar la presencia de la Iglesia y de los cristianos en las periferias sociales. En cuarto lugar, ser una herramienta para que se puedan organizar encuentros en cada diócesis entre organizaciones cristianas y movimientos sociales populares locales. Este es un llamamiento que hizo Francisco y al que deben responder sectores eclesiales de nuestro país.Finalmente, conocer cómo ven las propuestas de Francisco algunas personas ateas muy significativas en el ámbito sociopolítico y cultural.

P. ¿Por qué eran tan importantes los movimientos populares para Francisco y por qué deben seguir siéndolo en el pontificado de León XIV?

R. Son pobres autoorganizados a nivel comunitario y sociopolítico. Ellos aspiran a tener un Trabajo decente, un Techo digno y una Tierra ecológicamente habitable. Francisco afirma que “los pobres no solo padecen la injustica, sino que también luchan contra ella. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de las ONG” Y advierte: “no conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos”. ¿Está dispuesta la Iglesia española y los cristianos a aprender este mensaje?

P. ¿Qué deberíamos hacer?

R. Cambiar la lógica de trabajo propia de las ONG e incorporar la de los movimientos y el conflicto social no violento a lo Gandhi y Martin Luther King.  La Iglesia se mueve bien en los sistemas de ayuda y promoción externa de los pobres y, a lo sumo, hace incidencia política ante las autoridades para que los beneficien. Esto es valioso, pero en modo alguno responde a la prioridad de Francisco: apoyar o crear movimientos sociales de empobrecidos que por sí mismo luchan contra las causas que originan su exclusión social y exigen que sus demandas se conviertan en políticas públicas y derechos sociales consolidados. Recordemos que una de las categorías centrales del pensamiento de Francisco es “el amor político”. La historia del movimiento obrero enseña mucho sobre todo esto. Los movimientos populares que se han congregado con Francisco la continúan y la innovan. 

P. Hasta ahora los Encuentros Mundiales de Movimientos Populares han estado presididos por los problemas de los países de África, Asia y América Latina, ¿tiene sentido impulsarlos en España que es una de las pretensiones del libro?

R. Sí. Ya se celebran en Estados Unidos. En nuestro país la precariedad laboral, el problema de la vivienda, la situación de los inmigrantes, los problemas ecológicos, de la España vaciada y del mundo rural tienen mucho ver con las tres T de los Encuentros Internacionales: Trabajo, Techo y Tierra. Además, existen muchos movimientos sociales populares que trabajan en este ámbito y con los que la Iglesia, salvo honrosas excepciones, no tiene ninguna relación, no práctica “la cultura del encuentro” con ellos. Los obispos han desoído desde hace muchos años el deseo de Francisco de que impulsen encuentros de este tipo en sus diócesis. Como rectificar es de sabios, albergo la esperanza de que lo hagan e inicien este proceso abierto por Francisco y secundado por León XIV. El problema es de fondo: ¿tenemos una Iglesia en las fronteras que sea capaz de entrar en diálogo con movimientos sociales populares que no son católicos?.

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P. En el libro, junto al análisis del diálogo constante entre Francisco y los movimientos populares de los empobrecidos, aparecen entrevistas a seis personajes de primera línea. ¿Por qué estos personajes?

R. Francisco abrió procesos de diálogo con el mundo ateo, especialmente con quienes están vinculados a organizaciones que luchan por el cambio social. Hay que tener en cuenta que muchos de los movimientos populares no son religiosos. Por eso, en el libro están presentes personas ateas que son referentes internacionales para este tipo de movimientos y tienen gran influencia en ellos. Han tenido relaciones con Francisco y lo valoran mucho. Este conjunto de entrevistas constituye un puente para entablar relaciones con el mundo ateo español que está presente en los movimientos sociales populares.

P. ¿Cuál te ha impresionado más? 

R. Pepe Mujica, que fue presidente de Uruguay. Además de su labor política, ha sido un gran referente moral en todo el mundo. Las relaciones entre él y Francisco fueron muy cordiales. Compartieron diagnósticos y propuestas. Han sido dos faros en esta noche oscura de la historia que atravesamos en el siglo XXI. También destaco las aportaciones de Ignacio Ramonet, Michael Löwy, Javier Cercas y dos mujeres cristianas que viven en las fronteras y en las periferias: Charo Castelló, que ha sido una persona muy cercana a Francisco en todos los Encuentros de Mundiales, y Pepa Torres que sabe unir acción con los inmigrantes, feminismo y relación con los mundos ateos en los barrios periféricos.

P. ¿Seguirá León XIV los pasos de Francisco en este ámbito de los encuentros con los movimientos populares?

R. Lo está haciendo. Nada menos que en Dilexi Te les dedica dos números (80 y 81) dentro del apartado de una “Iglesia para los pobres”. Esto significa una consagración de estos movimientos como forma excelente de practicar la lucha por la justicia y como mediaciones prioritarias de expresión del amor cristiano. Además, ha participado en el V Encuentro Mundial de Movimientos Populares y los ha apoyado explícitamente. Su discurso fue muy valiente, lo cual muestra que cuando se entra en contacto con los empobrecidos organizados en lucha, el profetismo encuentra su cauce más auténtico.

P. ¿Cómo será recordado Francisco? 

R. Muchos preferirán olvidarlo y, de hecho, ya lo están haciendo. Lo consideran una “rara avis” excéntrica que, por fin, desapareció. Me refiero a quienes durante su pontificado callaron, lo soportaron por “obediencia debida” y no lo siguieron. Hace algunos años dije, quizá de una forma un poquito exagerada, que “en España, Francisco era un general sin ejército”, salvo excepciones, claro está.  A estos sectores, lo de la “Iglesia en salida” les descoloca totalmente, pues no desean superar el marco clerical, parroquial y de obras católicas e ir mucho más allá de él. Fuera de ese mundo se sienten a la intemperie y descolocados en una sociedad secularizada que perciben hostil. Han sido y son incapaces de asimilar la transformación evangélica radical planteada por Francisco, su rechazo del proselitismo y la primacía concedida al testimonio de vida. En gran parte se han olvidado e incluso han impedido el desarrollo de lo que se llamó la “pastoral de ambientes” que protagonizaron los movimientos especializados de Acción Católica y que siguen manteniendo los que quedan sin apenas apoyos institucionales. Ahora se prefiere el llamado “primer anuncio” para meter dentro de las parroquias a los que están fuera y aumentar el número de feligreses. 

Presentación
Presentación

R. Para otros sectores, Francisco ha supuesto una verdadera primavera en la Iglesia y no les basta con recordarlo. Quieren activar su legado, mantener vivo su magisterio, sus aportaciones innovadoras a la Doctrina Social de la Iglesia, el modelo de Iglesia encarnada fuera de los muros de los templos, su relación con los no cristianos, su profetismo, su capacidad de ser significativo para el mundo laico anticatólico. 

P. ¿Cómo lo recuerdas tú?

R. Un ser contemplativo y un amante de Dios. Ha sido un seguidor de la radicalidad de Jesucristo. Practicaba la espiritualidad del discernimiento para el gobierno de la Iglesia y para dar respuesta a los principales problemas de la humanidad.  Supo dialogar con las personas que no son religiosas y tuvo una extraordinaria capacidad de comunicación que nacía de una autenticidad evangélica, de un testimonio previo al discurso. Por eso fue tan amado por relevantes sectores tradicionalmente anticatólicos.

R. Pasará a la historia como un aliado de los empobrecidos organizados en movimientos populares que lo reconocieron como uno de los suyos. Supo estar cerca de las periferias sociales y ser un profeta muy incómodo que criticó fuertemente la economía capitalista “que mata” y “es terrorista”, según sus palabras, y destruye el medio ambiente.

R. Ha sido un Papa que estuvo en las fronteras y fustigó el clericalismo como el cáncer de la Iglesia, como “la enfermedad del sacerdocio”, según sus palabras. Para él, era el principal obstáculo para la sinodalidad eclesial. Paradójicamente, fue un Papa anticlerical. Fue un ser humano con un gran sentido del humor que es una de las mayores cualidades que puede tener una persona. Nunca fue “un profeta de calamidades”, ni se instaló en “el pesimismo estéril”. Activó la esperanza, “esa fuerza que nos mantiene en pie y no defrauda”. Con esta frase solía terminar sus mensajes a los movimientos populares de todo el mundo.

Papa Francisco
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