Recuperar el cristianismo de María Magdalena

En el imaginario religioso patriarcal, las mujeres son consideradas tentadoras, ligeras, amorales. A quebrar tan extendida imagen en la sociedad, viene este libro de Elena Gortázar, que quiebra también los cráneos patriarcales endurecidos…

Presentación
Presentación

En su obra La Ciudad de las Damas, de principios del siglo XV, la escritora francesa Christine de Pisan constataba la disparidad entre la imagen negativa de los varones sobre las mujeres y el conocimiento que ella tenía de sí misma y de otras mujeres. Los varones afirmaban que el comportamiento femenino estaba colmado de todo vicio; juicio que en opinión de Christine demostraba bajeza de espíritu y falta de honradez. Ella, por el contrario, tras hablar con muchas mujeres de su tiempo que le relataron sus pensamientos más íntimos y estudiar la vida de prestigiosas mujeres del pasado, les reconoce el don de la palabra y una inteligencia especial para el estudio del derecho, la filosofía y el gobierno.

Elena Gortázar
Elena Gortázar

La situación de entonces se repite hoy en la mayoría de las religiones, que se configuran patriarcalmente y nunca se han llevado bien con las mujeres. Estas no suelen ser consideradas sujetos religiosos ni morales, por eso se las pone bajo la guía de un varón que las lleve por la senda de la virtud, entendida y practicada patriarcalmente como obediencia, sumisión, recato, silencio, humildad (=humillación), servicio, abnegación, sacrificio, entrega incondicional al varón, etc.

Se las niega el derecho a la libertad dando por supuesto que hacen mal uso de ella. Se las veta a la hora de asumir responsabilidades directivas por entender que son irresponsables por naturaleza. Son excluidas del espacio sagrado por impuras. Se las silencia por creer que son lenguaraces y dicen inconveniencias, cuando no mentiras. Son objeto de todo tipo de violencia: moral, religiosa, simbólica, cultural, física, sin poder rechistar, salvo para perdonar a sus agresores.

En el imaginario religioso patriarcal, influido por clérigos, imames, rabinos, lamas, gurús, pastores y maestros espiritualidad, las mujeres son consideradas tentadoras, ligeras de conductas, amorales. Esta imagen, ha sido elaborada a partir de determinados textos de algunos libros “sagrados” escritos en lenguaje patriarcal, que, leídos con ojos fundamentalistas y mentalidad misógina, se creen válidos en todo tiempo y lugar. Se les imponen normas morales de obligado cumplimiento elaboradas por los varones. En la Iglesia católica las mujeres pueden consagrar su vida a Dios, pero, en razón de su sexo, no pueden representar a Dios.

A quebrar tan extendida imagen en la sociedad, y especialmente en las instituciones religiosas, viene este libro de Elena Gortázar, que quiebra también los cráneos patriarcales endurecidos. Y lo hace a través de la reconstrucción de la figura de María Magdalena desde una hermenéutica feminista. Cuando Elena me pidió escribir el epílogo de este libro no dudé un minuto en aceptar su invitación. Conozco a Elena desde hace muchos años en su propio lugar de trabajo, los Servicios Sociales, en los que fue pionera, y en los grupos cristianos de base, que trabajan por una alternativa de Iglesia liberadora, hospitalaria e inclusiva, es decir y sin discriminaciones de género, etnia, clase social e identidad sexual. 

Hemos compartido muchos encuentros en la comunidad de base de Redes Cristianas en Tenerife, de la que forma parte y donde se practica la igualdad de género, que nada tiene que ver con la configuración patriarcal de la Gran Iglesia.

Muy pronto descubrí su conciencia, sensibilidad y compromiso feministas, que vi reflejados en su trabajo profesional, en su estilo de vida, en su sensibilidad hacia la discriminación de las mujeres y en su participación activa en el colectivo La revuelta de las mujeres en la Iglesia tanto a nivel nacional como regional en las Islas Canarias. Es ese el lugar eclesial donde Elena vive su experiencia cristiana alternativa y su compromiso social.

Lo confirmé con la lectura de su libro que me encantó ya desde el título tan sugerente como motivador: Una mirada feminista que revela y rebela. Huellas de mujeres en la Iglesia. Revelación y rebelión son dos palabras que en el feminismo se dan la mano, ya que remiten al desvelamiento de la opresión de las mujeres, a la subversión del orden patriarcal y al empoderamiento femenino. La felicité efusivamente y escribí una reseña del libro en la revista EL CIERVO.

Su objetivo es recuperar las huellas de las mujeres olvidadas y dar visibilidad a aquellas que se enfrentaron al patriarcado político y religioso pagándolo caro, muchas veces hasta jugarse la vida y perderla

En él hace un riguroso recorrido histórico en busca del rastro y de los rostros de las mujeres cristianas defensoras de la igualdad en cuatro momentos: el cristianismo primitivo, el medieval, el renacimiento y la reforma, y la modernidad. Su objetivo es recuperar las huellas de las mujeres olvidadas y dar visibilidad a aquellas que se enfrentaron al patriarcado político y religioso pagándolo caro, muchas veces hasta jugarse la vida y perderla. Saca a las mujeres de su anonimato, les pone nombres y apellidos, recorre sus biografías y traza sus perfiles subversivos en los diferentes continentes y religiones bajo la guía del feminismo de la igualdad y de la teología feminista. Comienza con María Magdalena y continúa con las mujeres empoderadas de otras épocas históricas, hasta desembocar en los Movimientos actuales de Mujeres.

Desde que Jesús de Nazaret puso en marcha el movimiento igualitario de hombres y mujeres en Galilea, estas mujeres han dejado siempre huellas profundas en las Iglesias cristianas, unas huellas que los varones, especialmente los clérigos y funcionarios de Dios, han borrado para imponer una estructura jerárquica, piramidal, patriarcal y clerical y excluir a las mujeres del acceso directo a Dios y a Jesús de Nazaret, de la participación en los ministerios eclesiales y de la elaboración de la teología y de la moral.

Luego leí su artículo “En busca de María Magdalena” publicado con motivo de su fiesta el 22 de julio de 2023 y volví a felicitarla. Fue entonces cuando le pedí que escribiera un libro sobre María Magdalena. Contar con un estudio que rehabilitara a esta mujer tan maltratada en la historia del cristianismo, la reconociera como pionera de la igualdad y protagonista de un cristianismo fraterno-sororal en continuidad con el movimiento igualitario de Jesús de Nazaret, me parecía un verdadero enriquecimiento para la colección “Diáspora. Ciencias de las religiones”, que dirijo en la editorial Tirant lo Blanch. Y Elena, siempre tan generosa y trabajadora, aceptó.

He tenido el privilegio de seguir muy de cerca la elaboración de este libro desde que Elena puso la primera piedra de tan creativa arquitectura y de acompañarla en su proceso de escritura. Lo he hecho aprendiendo, haciéndole algunas sugerencias bibliográficas y facilitándole algunas observaciones sobre la teoría de género.

El resultado del trabajo de un año dedicado intensamente al estudio y a la investigación sobre María Magdalena es este libro que analiza el maltrato y la distorsión del que ha sido objeto en los diferentes campos que se han ocupado de ella: los textos en lenguaje patriarcal, su interpretación androcéntrica, el arte distorsionador de su figura, la ficción con imágenes falseadoras de su persona, el imaginario colectivo que se alimenta de ideas construidas sobre tradiciones viciadas que ocultan su verdadera personalidad.

Asimismo, la rehabilita como amiga de Jesús y protagonista en el movimiento que él puso en marcha, y recupera su cristianismo fraterno- sororal enterrado entre las ruinas valladas de la ciudad de Magdala, su lugar de nacimiento, que visité en la Semana Santa de 2010 con mi hijo Roberto y la guía del franciscano biblista Alejandro Wiese, actual obispo de la diócesis peruana de Requena.

María Magdalena, 'apóstola de apóstoles'
María Magdalena, 'apóstola de apóstoles'

El libro nos hacer ver que del cristianismo sepultado bajo de esas ruinas emerge hoy un cristianismo liberador, vigoroso, empoderado y con profundas raíces evangélicas a través de los movimientos cristianos igualitarios surgidos en los márgenes de las grandes iglesias y en continuidad con el movimiento de Jesús, de María Magdalena y de otras mujeres que lo acompañaron, surgido también en los márgenes de la sociedad y de la religión.

Elena recupera el discipulado de María Magdalena y la reconoce como “Apóstola de los Apóstoles”, título que se le daba en la antigüedad cristiana y que la teóloga y biblista feminista Elisabeth Schüssler Fiorenza rescató.

Asimismo, recupera el cristianismo de María Magdalena, inclusivo de hombres y mujeres, en continuidad con los profetas y las profetisas de Israel/Palestina y con el profeta Jesús de Nazaret, hijo de la Sabiduría, y en discontinuidad con la sucesión apostólica, que es una construcción del patriarcado eclesiástico para excluir a las mujeres de los ámbitos de poder y de responsabilidad, y someterlas a un apartheid dentro de la Iglesia, conformada como una patriarquía.

Elena Gortázar estudia los evangélicos canónicos y los evangelios gnósticos descubiertos en Nag Hamadi y desde una hermenéutica feminista de los mismos y muestra la autoridad moral, teológica y espiritual de María Magdalena, su personalidad preeminente entre los seguidores y seguidoras de Jesús amiga, así como su liderazgo en la continuación del movimiento de Jesús.

Ya no hay más judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer (Gál 3,28)

Destaca una idea que me parece fundamental en su interpretación feminista de la resurrección: las mujeres, que acompañaron a Jesús desde Galilea y estuvieron a su lado en los momentos de su trágica muerte, fueron las primeras personas que vivieron la experiencia de la resurrección, mientras que los discípulos varones se mostraron incrédulos. Fue esta experiencia lo que dio origen a la Iglesia. Razón de más, añado yo, para afirmar que sin dicha experiencia quizá hoy no existiría el cristianismo. En su reflexión sobre los orígenes de la comunidad cristiana recuerda la afirmación de Pablo Tarso en la Carta a los Gálatas, que se opone a todo tipo de discriminación: “Ya no hay más judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer” (Gál 3,28). Una prueba de la ausencia de discriminación de las mujeres en los comienzos del cristianismo es que no pocas de los dirigentes de la comunidad cristiana de Roma eran mujeres, a quienes cita elogiosamente en el capítulo 16 de la Carta a los Romanos.

Me resulta muy sugerente la lúcida comparación que la teóloga y biblista estadounidense Jane Schaberg establece entre María Magdalena y Virginia Woolf en su libro La resurrección de María Magdalena. Leyendas, Apócrifos y Testamento cristiano (evd, Estella, 2008). Las dos son tenidas por “enfermas”; ambas son visionarias y están alejadas del círculo patriarcal; ninguna de ellas fue miembro del selecto grupo de los “Apóstoles”.

Coinciden incluso hasta en la vida póstuma: son figuras para el mito y la leyenda e iconos en la lucha por la emancipación de las mujeres.

Durante las últimas décadas se viene produciendo un importante movimiento de recuperación de la figura de María Magdalena por parte de especialistas del Testamento cristiano, preferentemente mujeres, que leen los textos fundantes de la fe cristiana en perspectiva de género, de historiadores e historiadoras de los orígenes del cristianismo, que llevan a cabo una reconstrucción no patriarcal de los primeros siglos de la religión cristiana, y de la teología feminista, que aplica a los textos bíblicos la hermenéutica de la sospecha.

Papel fundamental han jugado en esta recuperación los evangelios llamados “apócrifos”, sobre todo los de carácter gnóstico, entre los que cabe citar el Evangelio de Tomás, el Evangelio de Felipe, el Evangelio de María y Pistis Sofía, a quienes algunos investigadores conceden gran importancia por la información que proporcionan sobre las distintas tendencias del cristianismo naciente. Para un conocimiento de estos y otros textos gnósticos recomiendo la obra Textos gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi, 3 vols., Trotta, 1997- 2000, editada por Antonio Piñero.

Elena Gortazar
Elena Gortazar

Estoy seguro de que este luminoso libro de Elena Gortázar contribuirá significativamente a la recuperación y la dignificación de María Magdalena liberándola de los estereotipos patriarcales que han deformado su imagen y la han convertido en un personaje irreconocible.

Ahora es el tiempo de las lectoras y los lectores que, bien seguro, no quedarán defraudados, como yo tampoco he quedado.

Te regalamos el Informe RD con las claves para entender el viaje de León XIV a España.
HAZTE SOCIO/A AHORA

También te puede interesar

Lo último

stats