Liturgia del 13º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)

"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"

Vaso de agua
Vaso de agua | Fano

El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu ESTÁN con todos vosotros.

Y con tu Espíritu

MONICIÓN DE ENTRADA 

El evangelio de esta semana es desconcertante. Se ponen en boca de Jesús palabras que no son precisamente ni humildes ni mansas. “El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí”. “El que no coge su cruz y me sigue, no es digno de mí”. Aunque el evangelista se tomó estas atrevidas licencias, la intención no era mala. Pretenden una reflexión sobre la calidad y el compromiso de nuestro seguimiento. Como caminantes individuales, como comunidad, como Iglesia que somos. Con eso queremos quedarnos.

ACTO DE RECONOCIMIENTO

Para poder desarrollarnos en plenitud y vivir el seguimiento de Jesús, Dios Padre nos dotó de cualidades, herramientas para llevar a cabo esa tarea. Comenzamos nuestra celebración reconociéndolas y comprometiéndonos a vivirlas.

Queremos comprometernos a vivir el don de la Paz, tanto interior, sintiéndonos habitados por Tí, como exterior, contribuyendo a sembrarla en los demás. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.

Queremos comprometernos a vivir el don del Amor, descubriendo cada día el gran amor que nos tienes y viviéndolo con los hermanos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.

Queremos comprometernos a vivir el don de la Bondad y la Ayuda, ayudándonos a nosotros mismos a progresar en nuestra realización personal y ayudando a los demás en todo lo que podamos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.

Dios Padre Amoroso tiene misericordia de nosotros, comprende nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo….

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, Tú tienes piedad de nosotros…

ORACIÓN COLECTA

Seguirte, es lo que Tú, Señor Jesús, deseas que hagamos cada uno de nosotros.

Seguirte, nos pides, en tu relación personal con el Padre, que está llena de confianza y de compromiso.

Seguirte en tu compasión por todos los que sufren, de ahí nacieron tus signos.

Seguirte en tu humildad y en tu actitud permanente de servicio.

Seguirte en tu pobreza y en tu cercanía con todos los que lo pasan mal.

Seguirte en tu anuncio gozoso de la llegada del Reino de Dios.

Seguirte en tu predilección por los últimos y por los que están perdidos.

Seguirte en tu anuncio positivo del Proyecto de Dios para la humanidad.

Seguirte en las fatigas y trabajos por poner vida donde había desfallecimiento y muerte.

Seguirte en tu obsesión por cumplir la voluntad del Padre de hacernos felices.

Seguirte de cerca, lo más cerca posible como hace la sombra que está pegada a los objetos.

Tu seguimiento requiere discernimiento, pide coger el esfuerzo de cada día, porque todos sabemos nuestra inclinación al ocio.

Seguirte pide volcar la vida, entregarla, para recuperarla toda nueva:

Señor Jesús, yo quiero seguir tus pasos, andar la vida por donde Tú fuiste.

Perdón, Señor Jesús, porque en bastantes momentos de mi existencia mi vida no es reflejo de tu persona.

Quiero aprender a invitar a otros a que te sigan y poner mi ejemplo como garantía. Amén

Sal 88

R/. Cantaré eternamente

las misericordias del Señor

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,

anunciaré tu fidelidad por todas las edades.

Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,

más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:

camina, oh Señor, a la luz de tu rostro;

tu nombre es su gozo cada día,

tu justicia es su orgullo. R/.

Porque tú eres su honor y su fuerza,

y con tu favor realzas nuestro poder.

Porque el Señor es nuestro escudo,

y el Santo de Israel nuestro rey. R/.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,37-42):

R/Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí.

El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»

Palabra del Señor.

R/Gloria a tí Señor Jesús

HOMILÍA

En muchas encuestas que se hacen sobre el tema de la enseñanza casi siempre aparece que los jóvenes españoles de primaria son los más bajos en comprensión lectora.

La comprensión lectora (o lectura comprensiva) es la capacidad de entender lo que se lee, tanto en referencia a las palabras como al sentido total del texto.

Y esto no hace referencia solo a los estudiantes, sino también a los adultos, quienes a menudo leemos rápido y “por encima”, sin pararnos a pensar. Y solemos hacernos una idea que no tiene nada que ver con lo que realmente significa eso que estamos leyendo.

La mala comprensión lectora también afecta a la llamada Palabra de Dios: Muchas veces sólo nos quedamos con el sentido literal del texto, en lugar de profundizar en la verdad que nos está transmitiendo.

Otras veces nos quedamos sólo con un fragmento, sacándolo del contexto, con lo cual varía sustancialmente su sentido. Y entonces, como ocurre con el comienzo del Evangelio de hoy, lo que leemos o escuchamos nos escandaliza.

 

Porque Jesús ha empezado diciendo: ”El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí…”

Es increíble que, todavía hoy, muchos cristianos piensen que esto que nos pide Jesús es inhumano porque ni lo comprenden, ni se lo explicaron.

Y lo peor es, que haya pastores: Curas y Obispos que sigan predicando que Jesús nos pide renunciar a la familia por él.

Ante todo tengamos en cuenta un detalle: Cuando el evangelio que acabamos de oír se escribía, las situaciones violentas dentro de las familias serían el pan nuestro de cada día.

¿Podéis imaginar la oposición de los padres o de los hermanos mayores de una familia patricia romana cuando llegase a saber que uno de sus hijos se había hecho seguidor de ese judío ajusticiado por un Procurador romano en el más vergonzoso de los patíbulos, el de la cruz?

Pero no tenemos que ir tan atrás: Hoy mismo, no sólo en países de minoría católica, sino ya entre nosotros mismos, un chico o una chica que no admita el divorcio o el aborto, puede tener dificultades para encontrar pareja. O una chica decente que no admita relaciones prematrimoniales seguramente perderá un buen número de oportunidades, desde luego bien perdidas.

 

 ¿Qué nos está pidiendo Jesús entonces? ¿Cuál es su verdadera invitación o, mejor dicho, la de la Comunidad cristiana en la que se escribió este mensaje?

Tengamos presente una verdad insoslayable: El amor a Dios no puede entrar nunca en conflicto con el amor a las criaturas, mucho menos con el amor a una madre, a un padre o a un hijo. Jesús NUNCA pudo decir esas palabras con el significado que muchas veces se le han dado.

Con una buena comprensión lectora estas palabras de Jesús nos remiten a otras palabras suyas: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» 

También dijo: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros”.

Jesús ama al Padre por encima de todo y, desde ese amor, nos ama a nosotros, hasta el extremo. Por eso Jesús nos invita a reproducir este modelo de amor, amando a los demás, incluyendo a padres, madres, hijos e hijas, como Él nos ha amado.

Jesús no nos está pidiendo que amemos “menos” a padres e hijos que a Él. Lo que nos pide es que no amemos a nuestros seres queridos “más que” a Él. 

Jesús nos está indicando que nuestro amor a Él ha de equipararse con el que sentimos por nuestros mayores afectos humanos.

No es cuestión de cantidad, de “más” o “menos”, es una cuestión de prioridad. Lo que Jesús nos invita a descubrir es que Dios es Amor y, por tanto, la fuente de todo amor, y por eso es “el primero”: porque cuanto más le amemos a Él, tanto más y mejor sabremos amar a los demás como Él nos ama.

No podemos amar en abstracto. El verdadero amor se concreta en un ser concreto. No podemos amar a Dios abstractamente. Tenemos que descubrir su amor en nuestro interior, disfrutarlo y concretarlo en el amor al “próximo”. Y no hay próximo más cercano que la familia.

Pero ¡atención! Ese amor puede estar viciado, puede volverse egoísta. Por ejemplo: Cuando un marido se encuentra atrapado entre el amor a su madre y el amor a su esposa, algo no está funcionando bien. Si el “amor a Dios” está en contradicción con el amor al padre o a la madre, o no tiene idea de lo que es amar a Dios o no tiene idea de lo que es amar al hombre.

Un verdadero amor nunca puede oponerse a otro amor auténtico. Si amamos de verdad a Dios, amaremos también a nuestros padres, madres, hijos, y buscaremos su bien, no cayendo en “chantajes emocionales”, dándoles lo que nos piden, sino lo que sabemos que es mejor para ellos.

 

Amar a Jesús no descarta amar al prójimo, nada más lejos de su mensaje. Lo que hay que discernir es la manera en que debemos expresar nuestro amor de una forma práctica y real, para que contribuya al progreso de unos y otros.

CREDO

Sacerdote. - ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?

Todos. - Sí, Creemos.

Sacerdote. - ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?

Todos. - Sí, Creemos.

Sacerdote. - ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive en nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?

Todos. Sí, Creemos.

Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?

Todos. Sí, Creemos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos, un discipulado que asegure privilegios y favores, un seguimiento que no nos implique desde las entrañas, que no apueste por los más débiles, tiene muy poco que ver con Jesús de Nazaret. Oremos.

Somos seguidores de Jesús

• Contribuyendo a que la Iglesia se atreva a arriesgar, a romper con lo establecido con el fin de ser Palabra y Referente para el hombre y la mujer de hoy.

Somos seguidores de Jesús

• Colaborando para que nuestras comunidades sean audaces a la hora de arriesgar en su modo de vida, en sus lugares de implicación, en su anuncio del Reino.

Somos seguidores de Jesús

• Todos nosotros optando de verdad por el Evangelio con pasión, con valentía

Somos seguidores de Jesús

Padre y Madre buena, los creyentes queremos dejarnos afectar por las palabras de Jesús, y no caer en la tentación de un discipulado cómodo y a nuestra medida. Agradecemos la vida de Jesús de Nazaret que vive por los siglos de los siglos. Amén

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA

ORACIÓN OFRENDAS

Junto con el pan y el vino te ofrecemos, Señor, otros signos de cálida acogida, y que simbolizan nuestra alegría, y son fruto de nuestro trabajo. El esfuerzo y el trabajo de las personas acogedoras; la alegría y la esperanza de las personas acogidas. Estos trabajos y estas alegrías te las ofrecemos con Jesús, el mejor amigo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Necesitamos reconocerte, 

Señor, como el Santo, 

el origen de todo lo bueno y noble de nuevas vidas y del mundo.

Reconocerte como el infatigable Padre 

trabajador para que a ninguno de tus hijos 

le falte el cariño, la alegría, la grandeza de la fe.

En el mundo hay muchas personas 

que de verdad se encuentran con Jesús de Nazaret 

y descubren que su vida es plena y auténtica, 

y que la fe que profesan 

les ayuda a vivir con ilusión y esperanza. 

A estos heraldos de buenas noticias, a estos 

heraldos de tu Amor nos queremos unir 

hoy y siempre para proclamar tu grandeza, diciendo

SANTO SANTO SANTO

CONSAGRACIÓN Y PLEGARIA

Bendito sea Jesús, tu enviado

el amigo de los niños y de los sencillos.

Él vino para enseñarnos

cómo debemos amarte a Ti

y amarnos los unos a los otros.

Él vino para arrancar de nuestros corazones

el mal que nos impide ser amigos

y el odio que no nos deja ser felices.

Él ha prometido que su Espíritu Santo

estará siempre con nosotros

para que vivamos

como verdaderos hijos tuyos.

 

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino y

se conviertan para nosotros

en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús

 

El mismo Jesús,

poco antes de morir,

nos dio la prueba de tu Amor.

Cuando estaba sentado a la mesa con sus discípulos, tomó el pan,

dijo una oración para bendecirte y darte gracias,

lo partió y lo dio a sus discípulos, diciéndoles:

 

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado por vosotros.

 

Del mismo modo, tomó el cáliz lleno de vino,

te dio gracias con la plegaria de bendición

y lo pasó a sus amigos, diciendo:

 

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi Sangre,

Sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

Haced esto en conmemoración mía.

 

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Anunciamos y proclamamos tu resurrección 

ven Señor Jesús.

 

Por eso, Padre bueno, recordamos ahora

la resurrección de Jesús, el Salvador del

mundo, y renovamos nuestra fraternidad.

Él se ha puesto en nuestras manos

para que te lo ofrezcamos como ofrenda nuestra

y junto con él nos ofrezcamos a ti.

Tu nos escuchas, Señor Dios nuestro;

y nos das tu Espíritu de amor

a los que participamos en esta comida,

para que vivamos cada día

más unidos en la Iglesia,

con el Papa León,

con nuestro Obispo N...

los demás obispos,

y todos los que trabajan por tu pueblo.

 

No nos olvidamos de las personas que amamos

ni de aquellas a las que debiéramos querer más.

 

Te damos gracias porque nuestros

hermanos difuntos… familiares

amigos y miembros de nuestra Comunidad

están ya contigo en Tu casa del Cielo.

 

Y un día, nos reuniremos contigo,

con María, la Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, su esposo San José, los santos

y todas las personas de bien

para celebrar esta gran fiesta en el cielo.

Entonces, todos los amigos de Jesús, nuestro Señor, podremos cantarte sin fin.

Por Cristo, con Él y en Él,a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

PADRENUESTRO

 

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amen.

Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.

Tú que dijiste a tus apóstoles : “la paz os dejo,

la paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros 

pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives

por los siglos de los siglos. Amén.

 

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

Descansar en Ti,

a la sombra,

junto al arroyo,

sintiendo la brisa

y con la cabeza en tu hombro.

Descansar en Ti,

sin temores,

sin nostalgias,

sin sucedáneos,

sin ansias, enamorado.

Descansar en Ti,

gozando el momento,

libre de atillos y cargas,

sin prisas para nada

y soñando esperanzas.

Descansar en Ti,

serenamente,

ahora y a cualquier hora,

hasta habituarme

al gozo y a la gracia que me donas.

Descansar en Ti

después del éxito

o del fracaso

y compartir gratuitamente

tus más íntimas emociones!

Descansar en Ti,

y darte gracias,

con palabras o sin ellas,

por tu presencia solidaria

en la gente sencilla y llana.

¡Descansar en Ti!

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,

Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.   

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