"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"
Liturgia del 17º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)
"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"
Comentario Inicial:
Esta Liturgia de la Misa va dirigida a TODOS (de arriba o de abajo) que quieran ORAR con la coherencia de una Religión ACTIVA, poco conocida por la mayoría y nada enseñada.
El Padre lo tiene TODO hecho y bien hecho. Todo concedido y perdonado. Todo está preestablecido en las “leyes de la Naturaleza”. Es eterno y habita fuera del tiempo y del espacio. Lo que hizo una vez es no admite rectificación.
Es absurdo pedirle que meta la mano en nuestro mundo y nos resuelva lo que ya ha delegado en nuestra gobernanza. No existe un "dios por fascículos", al que inútilmente se pretende hacer cambiar. Ni una “marioneta sagrada” que podamos manipular a nuestro antojo.
Somos los gestores de nuestro mundo y de todo lo que en él suceda. Todo depende de nosotros, que contamos con el regalo de la "imagen y semejanza". Dios no puede contravenir nuestra LIBERTAD y meter la mano en nuestras decisiones. Contamos con el “reino de Dios” que yace o vive en nuestro interior para iluminar y fortalecer nuestras decisiones.
El reconocerlo y vivirlo en COMUNIDAD nos ayuda, contagia, responsabiliza e impulsa. Todo lo demás es "placebo ingenuo". De arriba no bajará nada. Solo de nuestra conciencia y nuestras manos pueden salir soluciones.
La Religión PASIVA cree fanáticamente que todo depende de Dios, que hace y deshace a su antojo todo lo que nos ocurre. Por eso se insiste en forzar su voluntad con peticiones para que se adapte a nosotros. Torpe, ingenua y desesperante actividad impuesta por “guías ciegos” que conducen masas sometidas y frustradas.
El Evangelio de hoy lo confirma: Solo los que descubren el “reino de Dios” y aceptan su sabiduría, venden todo y se quedan con el tesoro o la perla: El “Dios Ágape” que se deja encontrar y agarrar.
Solo los que aprenden a “discernir” aciertan a separar lo malo de lo bueno desde su “conciencia profunda”, esa red que llevamos tendida en los mares procelosos de la vida o pudriéndose en la arena seca. ¿Dónde están los formadores de conciencias? La mayoría de supuestos maestros solo buscan imponer y someter, dicen que para nuestro bien de seres inferiores sin conciencia ni libertad.
Los “escribas de nuestro tiempo” no han aceptado el Evangelio. Por eso solo miran hacia ATRÁS y nos obligan a aceptar VIEJAS milongas incoherentes.
Y empezamos:
El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu ESTÁN con todos vosotros.
Y con tu Espíritu
MONICIÓN DE ENTRADA
En el Evangelio de hoy, Jesús nos habla del Reino de los Cielos. Lo compara a un tesoro escondido o a una perla preciosa de gran valor.
Solemos decir que lo que más cuesta es lo mejor, es lo que más vale en la vida. Pero esto no es verdad: Lo que realmente vale, no tiene precio, ni se compra con dinero.
La vida es lo mejor que tenemos, y la hemos recibido gratis. La vida es un regalo que debemos abrir y administrar. Es como un tesoro que se encuentra, es la perla preciosa que tenemos en nuestras manos.
Todo está dentro de la vida: el amor, la amistad, la alegría, la bondad, la paz, la ayuda, es decir, el “reino de Dios” que nos habita. No se compra con dinero pero es lo mejor que tenemos.
Nos cuesta entender que hay cosas que no se consiguen con dinero, y precisamente son las mejores y más valiosas, y además son gratis.
Vamos a tratar de descubrirlo en esta Celebración, renovando nuestra adhesión a Jesús y fortaleciendo nuestra fraternidad.
ACTO DE RECONOCIMIENTO
Dios nos ha dado unos tesoros que son nuestros dones y cualidades. Le damos gracias por ellos y nos comprometemos a ponerlos a producir en nuestra maduración personal y en la contribución al bien común.
Queremos comprometernos a vivir el don de la Paz, tanto interior, sintiéndonos habitados por Tí, como exterior, contribuyendo a sembrarla en los demás. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Queremos comprometernos a vivir el don del Amor, descubriendo cada día el gran amor que nos tienes y viviéndolo con los hermanos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Queremos comprometernos a vivir el don de la Bondad y la Ayuda, ayudándonos a nosotros mismos a progresar en nuestra realización personal y ayudando a los demás en todo lo que podamos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Dios Padre Amoroso tiene misericordia de nosotros, comprende nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo….
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, Tú tienes piedad de nosotros…
ORACIÓN COLECTA
Dichoso el que tropieza contigo en su propia tierra humana.
Dichoso el que te encuentra y te abraza.
En cualquier recodo, en cualquier encrucijada,
en los lugares más insospechados, te haces el encontradizo y nos das la gran sorpresa.
Tú nos seduces, Señor, y queremos venderlo todo para poseerte, porque eres nuestra riqueza real y verdadera.
¡Dichoso el hombre! ¡Dichosa la mujer!
Dichosos los que te hemos encontrado y contigo vivimos. Dichosos los que buscan y te descubren.
La mayor ganancia eres Tú. La perla más preciosa eres Tú. El tesoro más deseado eres Tú.
Todo lo que buscamos lo tienes Tú: Verdad, justicia, amor, paz, alegría, fiesta, renovación, fraternidad, solidaridad, vida nueva, nueva sociedad, nueva humanidad…
Tú no te pierdes ni te gastas, no te apolillas ni pasas de moda.
Vale la pena vender nuestras baratijas de barro para ser ricos de verdad, tenerte y gozarte.
¡Ojalá te busque y tu encuentro me seduzca!
¡Ojalá siga buscando hasta ver tu resplandor!
Cuando te presentí, tuve que gritar: ¡Tú eres el tesoro de mi vida!
Lectura del primer libro de los Reyes (3,5.7-12):
En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que quieras.»
Respondió Salomón: «Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?»
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas, ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti».
Palabra de Dios
Sal 118
R/. ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!
Mi porción es el Señor;
he resuelto guardar tus palabras.
Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.
Que tu bondad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo;
cuando me alcance tu compasión,
viviré, y mis delicias serán tu voluntad. R/.
Yo amo tus mandatos
más que el oro purísimo;
por eso aprecio tus decretos
y detesto el camino de la mentira. R/.
Tus preceptos son admirables,
por eso los guarda mi alma;
la explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,28-30):
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.
Palabra de Dios
Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,44-52):
R/Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.
El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»
Ellos le contestaron: «Sí.»
Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»
Palabra del Señor.
R/Gloria a tí Señor Jesús
HOMILÍA
En el evangelio de hoy llegamos al final del “discurso en parábolas” de Jesús.
Fijémonos en un detalle: Jesús en las parábolas hace siempre una exageración; era propio de aquel tiempo y aquella cultura. Así la gente que lo escuchaba, recordaba después de mucho tiempo la enseñanza. Y así también han podido llegar hasta nosotros. Hoy lo llamaríamos un “recurso retórico” para concretar y fijar una enseñanza.
Vamos a comentar la parábola del tesoro, la de la perla es paralela y tiene la misma enseñanza.
Para entenderla, debemos tener presente que en tiempos de Jesús no existían los bancos, donde la gente podía ir a guardar su dinero o sus joyas.
Por eso, en momentos de invasiones, guerras, o exilios, la gente solía esconder sus cosas de valor haciendo un pozo en la tierra antes de escapar, con la esperanza de regresar algún día y recuperarlo.
Pero muchos no volvían jamás. Por eso no era extraño que, años después, alguien cavando pudiera encontrar un tesoro. Basándose en estos hechos, Jesús narra su parábola.
Jesús aclara, de entrada, que el tesoro representa el Reino de los Cielos o Reino de Dios. Por lo tanto, representa al Dios escondido en cada uno de nosotros.
Lo primero que nos dice la parábola es que el hombre encuentra el tesoro mientras está trabajando, mientras hacía sus tareas cotidianas. Y aquí tenemos la primera enseñanza. A Dios hay que aprender a descubrirlo en las tareas de cada día, en nuestra propia pequeñez, en la rutina de cada día.
Sería triste que lo encontráramos sólo en la iglesia, o en el grupo de oración o rezando. Algunas personas tienen fijados los horarios en los que hay que orar, o los sitios en los que se conecta con Dios.
Pero Dios no tiene horarios ni lugares fijos. Quiere que nos encontremos con Él en todo momento, mientras reímos o lloramos, cuando no nos salen las cuentas, en medio de las tensiones del día, mientras hacemos la fila en el supermercado, o cuando nos han tratado mal.
Porque cuando uno trabaja, o llena papeles, o atiende gente, Dios está allí acompañándonos. Es lo que nos enseñaron como “presencia de Dios” que siempre está, aunque no lo recordemos siempre. No como juez vigilante, sino como papá amoroso que cuida y ama siempre. Santa Teresa solía decir: “Siento a Jesús entre las ollas y las cacerolas, del mismo modo que en el Santísimo Sacramento”.
Preguntémonos: ¿Hoy domingo, en esta celebración, es el primer momento del día en el que siento a Jesús? ¿O ya me encontré con él por la mañana mientras hacía mis tareas?
Además, ese Dios, tantas veces olvidado, es la fuente y origen de todos los TESOROS que llevamos dentro: Nuestros dones y cualidades, regalados por Él, y que reconocemos al comenzar la Eucaristía.
También son TESOROS regalados las personas que nos quieren y a las que queremos: los amigos, la familia, los hijos… Y pensemos también en el tesoro de la VIDA, de estar vivos. Cada día es un tesoro que nos obsequia Dios, y del que a veces no somos conscientes.
Cuentan que un joven fue a ver a un anciano sabio y le dijo: “Sé que eres sabio. ¿Cómo haces para serlo?” El anciano contestó: “Como cuando como, duermo cuando duermo, y hablo contigo cuando hablo contigo”.
El joven replicó: “Pero eso lo hace todo el mundo.” “No,” dijo el sabio. “Muchos, cuando comen, están pensando en lo que harán después; cuando van a dormir, están pensando en los problemas del día siguiente; y cuando hablan con alguien, están pensando qué responderle. El secreto es estar consciente de lo que uno hace en el momento presente. Solo así es posible disfrutar, cada minuto, del milagro de esta vida”.
Tenemos la mala costumbre de no caer en la cuenta de dónde nos encontramos. Y eso nos lleva a exagerar los problemas, a dramatizar los contratiempos, y a pensar que todo en nuestra vida está mal. Nos deprimimos viéndolo todo negro, cuando en realidad los problemas suelen ser menos graves de lo que parecen.
El origen de estos desajustes suele ser la IMAGINACIÓN, la “loca de la casa” que decía Santa Teresa. No solo nos saca de la REALIDAD, sino que nos saca del TIEMPO presente. La única forma de combatirla es cortar el hilo con ese “globo errático” y volver al HOY y AHORA, es decir, a la REALIDAD. Y desde ahí tomar decisiones sin los fantasmas, negros o blancos, que nos trae la IMAGINACIÓN.
Fijémonos ahora en la exageración: Un hombre vende todo y compra el campo. Y lo que pretende enseñar aquí es que, cuando encontramos el tesoro, debemos vender todo lo que nos aleje de él.
En la vida hemos tenido muchos tesoros, que a veces hemos perdido por conservar pequeñeces. El tesoro de la salud, lo perdemos por vicios tontos. El tesoro de la pareja, lo perdemos por imponer nuestros caprichos y querer tener siempre razón. El tesoro de la honradez, lo perdemos por aceptar propuestas deshonestas de conocidos, amigos o políticos. El tesoro de la paz interior, lo perdemos por vivir guardando rencores y no querer perdonar. El tesoro de la familia, lo perdemos por una infidelidad momentánea, etc…
Y todo, por no ser capaces de “vender” lo que nos perjudica o no es importante, y negarnos a “preferir” lo que de verdad vale.
Todos tenemos cosas valiosas en nuestra vida, y quizás no las estemos cuidando. Y lo peor es que corremos el peligro de perderlas, por no dejar de lado aquello que las pone en peligro.
En la vida no se puede tener todo. Y hay que aprender a renunciar, es decir, a hacer opciones. Cuando eliges un camino, estás renunciando a todos los demás. Esto es muy importante porque nuestra ambición nos lleva a quererlo todo.
Hoy podríamos preguntarnos: ¿Cuál es el tesoro, o los tesoros, que tenemos en nuestra vida? ¿Los hemos descubierto? ¿Hay algo que los esté amenazando, y que deberíamos “vender”, dejar de lado, algo de lo que deberíamos desprendernos para poder conservar lo mejor?
Todos tenemos sueños y proyectos en la vida: anhelamos una familia mejor, unos hijos unidos, una sociedad diferente, sin mendigos en la calle, sin gente desempleada, sin necesitados, sin ancianos abandonados… ¿Pero a qué estamos renunciando para conseguir eso? ¿Sacrificamos nuestros caprichos, nuestro tiempo, nuestro descanso, nuestro dinero por la familia u otras personas?
Jesús quiere que aprendamos a valorar los tesoros de la vida. Pero, sobre todo, el “tesoro de su presencia dentro de nosotros” (el “reino de Dios” lo llamó) que será lo que iluminará nuestra coincidencia para tomar buenas decisiones y nos dará la fuerza de la constancia y la coherencia.
TODO lo que ocurre en este mundo depende de nosotros, de las decisiones que tomemos. Dios nos ha entregado TODO lo que necesitamos en las “leyes de la Naturaleza” para que lo gobernemos desde nuestra inteligencia, voluntad y libertad (su imagen y semejanza).
Pero ha hecho algo más: Se ha encerrado dentro de nosotros para sostenernos y ayudarnos a ELEGIR lo bueno, lo que nos beneficia. No nos ha dejado solos.
Ese es nuestro TESORO, nuestra póliza de seguros para acertar a conducir nuestra vida y ser felices. Todas las desgracias son la consecuencia de nuestros ERRORES o de otros, incluidos los políticos.
Ese TESORO es además “garantía de un feliz futuro eterno”. No somos solo pitanza de gusanos. Somos seres eternos en una envoltura temporal
Si fuéramos un pelín listos, no nos separaríamos de ese TESORO.
CREDO
Sacerdote. - ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?
Todos. - Sí, Creemos.
Sacerdote. - ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?
Todos. - Sí, Creemos.
Sacerdote. - ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive en nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?
Todos. Sí, Creemos.
Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?
Todos. Sí, Creemos.
ORACIÓN UNIVERSAL
Hermanos, el tesoro y la perla hacen referencia al Reino de Dios, ser discípulos de Jesús es una suerte, una ganancia, ¿de verdad lo vivimos y sentimos así? Oremos.
Queremos cuidar el tesoro de Dios
• Deseamos que la comunidad eclesial descubra en el necesitado y afligido por cualquier causa la perla perdida y encontrada y dejándolo todo apueste, de verdad, por los pequeños del Reino.
Queremos cuidar el tesoro de Dios
• Deseamos que nuestras comunidades parroquiales y religiosas sean espacios abiertos, donde se ofrezca una mirada limpia, una acogida sin condiciones, un abrazo restaurador y un corazón misericordioso.
Queremos cuidar el tesoro de Dios
• Queremos acertar a vivir en clave de fiesta y agradecimiento por todo lo que recibimos, muchas veces sin darnos cuenta, cada día, por nuestra fe, por tantas personas significativas, por el don de la vida…
Queremos ser conscientes de lo que se nos da cada día.
Padre bueno, deseamos ser hombres y mujeres buenas y justas, que dejemos huella en la Historia, que seamos paso de Dios en medio de esta humanidad. Imitando el ejemplo de tu Hijo Jesús que resucitado vive y reina por los siglos de los siglos. Amén
En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso.
El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA para mayor gloria de Dios, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN OFRENDAS
Junto con el pan y el vino presentamos hoy nuestras vidas. Nuestras acciones generosas y nuestra solidaridad. Nuestro deseo de seguir a Jesús y de respetar su escala de valores. Nos atraen el poder y el dinero, pero queremos seguir sus pasos. Te ofrecemos, hoy, el esfuerzo y la valentía para estar junto a Jesús, y al lado de los que nos necesitan. PJNS
PREFACIO
El Señor está con vosotros
Y con tu Espíritu
Levantemos el corazón
Lo tenemos levantado hacia el Señor
Damos gracias al Señor nuestro Dios
Es justo y necesario
Te damos gracias, Señor,
por habernos enviado al mundo a tu Hijo Jesús,
el mayor tesoro de nuestra vida
Él ilumina, con su Palabra y su Ejemplo,
nuestras vidas.
Nos enseña a valorar más la verdad que el halago.
Nos enseña a servir y no dominar.
A poner el amor por delante del dinero y del poder.
Él cambia los valores del mundo,
y con su entrega
es signo de contradicción.
y esperanza para los sencillos y necesitados.
Por eso, ahora, nosotros,
llenos de alegría y gratitud
unimos nuestras voces a las de los santos
y a las personas de buena voluntad
para cantar el himno de tu gloria
diciendo:
SANTO, SANTO, SANTO, es el Señor, Dios del Universo, llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
CONSAGRACIÓN Y PLEGARIA
SANTO eres en verdad, Padre,
y con razón te alaban todas tus criaturas,
ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro,
con la fuerza del Espíritu Santo,
nos das Vida y santificas todo.
Congregas a tu Pueblo sin cesar,
para que ofrezca en tu honor esta OFRENDA
desde donde sale el sol hasta el ocaso.
Recibimos tu Espíritu con alegría
para que santifique este pan y este vino
y se conviertan para nosotros
en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús,
Porque Él mismo,
la noche en que iba a ser entregado,
habiendo amado a los suyos
que estaban en el mundo hasta el extremo,
mientras cenaba con sus discípulos,
tomó un pan, y dando gracias te bendijo,
lo partió y lo repartió a sus discípulos, diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz,
y, dándote gracias de nuevo,
lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi sangre,
sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para iluminar vuestras vidas.
haced esto en conmemoración mía.
Este es el sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven Señor Jesús
Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial
de la ENTREGA de Jesús,
de su admirable resurrección y ascensión al cielo,
mientras esperamos su venida gloriosa,
te ofrecemos, en esta acción de gracias,
TODO lo que somos y tenemos.
Tú diriges tu mirada sobre esta OFRENDA de tu Iglesia
y reconoces en ella nuestra adhesión a Jesús,
que vino a revelarnos tu rostro
de verdadero Padre, que nos ama sin límite.
Nos unimos en este sacramento al Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,
que se entregó por nosotros para dejarnos su ejemplo de Vida.
Y nos abrimos de todo corazón a tu Espíritu Santo
para ser iluminados y fortalecidos en el seguimiento de Jesús, tanto individual como colectivamente.
Y así, unidos como hermanos,
formemos con Cristo un solo cuerpo
y un solo espíritu.
Él nos transforma en verdaderamente humanos
en nuestro diario caminar hacia tu Heredad,
donde seguiremos alabándote
junto con tus elegidos,
con María, la Virgen Madre de Dios y madre nuestra, su esposo san José,
los apóstoles y los mártires,
y todos los santos,
que nos precedieron en el camino hacia Ti.
Te ofrecemos, Padre, nuestro compromiso de adhesión a Jesús,
que ratificamos en esta celebración,
para que contribuya a la Paz y
la Humanización del mundo entero.
Confirmamos nuestra lealtad con esta tu Iglesia,
que peregrina en la Tierra,
fortalecida por nuestra fe y caridad.
Nos unimos a TODOS tus hijos de este Pueblo,
iluminado y fortalecido por Jesús,
junto con sus servidores: el papa León
nuestro obispo N…,
el orden episcopal, los presbíteros y diáconos.
Tú atiendes los deseos y compromisos
de esta Familia,
que has congregado en tu presencia
en este domingo, día en que Cristo
venció a la muerte.
Él nos ha hecho partícipes de su Sabiduría y Fortaleza
para que imitemos su ejemplo
en el camino hacia tu Heredad eterna.
Te damos GRACIAS porque nuestros
hermanos difuntos…, familiares,
amigos y miembros de nuestra Comunidad,
tras su maduración en este mundo,
ya disfrutan contigo en tu casa del Cielo.
Queremos ser parte del Reino interior,
que tu Hijo nos reveló,
y extenderlo a nuestro mundo
para que podamos gozar TODOS de tu felicidad eterna,
junto con Cristo, Señor nuestro,
por quien concedes al mundo todos los bienes.
Por Cristo, con Él y en Él,a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.
PADRENUESTRO
PADRE Y MADRE NUESTRA
EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo
TÚ NOS DAS HOY
NUESTRO PAN DE CADA DÍA.
TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS
Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR
A LOS QUE NOS OFENDEN.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal. Amen.
Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.
Tú que dijiste a tus apóstoles: “la paz os dejo,
la paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros
pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives por los siglos de los siglos. Amén.
CORDERO DE DIOS
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz
Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.
ORACIÓN FINAL
De tu amor sin límite, Señor, recibimos con creces todo lo que necesitamos para la vida: el aire, el pan, el cariño de familiares y amigos, la esperanza...; por ello y por la oportunidad de experimentar tu presencia en cada momento de nuestra vida, te damos gracias de todo corazón. Queremos seguir buscando, seguir cavando hasta encontrar el tesoro escondido, de manera que colaboremos sincera y eficazmente en la construcción de tu Reino. PJNS
BENDICIÓN
El Señor os bendice, os guarda
y en sus palmas os lleva tatuados.
Os acompaña en todos los caminos.
Y hace prósperas las obras de vuestras manos.
Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,
Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.
También te puede interesar
"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"
Liturgia del 17º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)
"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"
Liturgia del 16º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)
"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"
Liturgia del 15º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)
"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"
Liturgia del 14º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)
Lo último
Domingo XVII del Tiempo Ordinario (26-07-2026)
Ojalá entendamos qué es el reino de los cielos y lo mostremos con nuestras obras