"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"
Liturgia del 21º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)
"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"
Comentario Inicial:
Debemos confesar que no sabemos quién es Jesús o su Padre. Ni idea, al menos según los tratamos en nuestras prácticas religiosas. Les tratamos peor que a un perro. Te lo demuestro.
¿A qué vamos a la iglesia? A manipular a la "Gran Marioneta" para que sus manos nos suelten la solución a nuestros problemas materiales o espirituales.
Ni de coña se nos ocurre que un Dios Infinito ya ha hecho desde su eternidad TODO lo que podía hacer. Y, por supuesto, no creemos en que nos ame a su nivel, es decir infinitamente. Esa es la razón por la que seguimos insistiendo en que rebase su Infinitud y nos dé más.
Es decir, le tratamos peor que a un perro. ¿Cuántas veces le pides a tu perro que te quiera? ¡Jamás! Te quiere sin pedírselo. Y tú estás seguro de que tu perro te quiere, te protege, te besa, te acompaña, etc. ¿Por qué dudas entonces del infinito amor de Dios? ¿Por qué tienes que estar pidiendo y pidiendo que te socorra? ¿No será que ese no es el camino? ¿No será que Dios con su Infinitud no puede rebasar tu LIBERTAD?
Lo que necesitas para resolver tus problemas y necesidades es ADMINISTRAR tu vida porque te han delegado esa administración a tu inteligencia, voluntad y libertad (el parecido de hijo que el Padre te imprimió al crearte).
Pero además no te ha dejado solo. Está más cerca de ti que tu perro y que tú mismo. ¿Quién te da la vida todos los días y quién te ha puesto todo lo que necesitas en tu propia naturaleza y en la Naturaleza?
Es más: ¿Quién te proporciona la LUZ y la FUERZA para evolucionar en tu vida y poner en valor todos tus recursos espirituales y materiales?
Todavía más: ¿Cuándo y cuántas veces te sumerges en ese Torrente que llevas dentro y que es el mismísimo Dios que te habita y te inunda?
No tienes ni idea de quién es Jesús, el Hijo, y mucho menos el Padre. En realidad, crees en ellos mucho menos que en tu perro. Son como una "Gran Marioneta" de la que pretendes mover sus engranajes con tus rezos (las palancas) para que suelte dádivas, generalmente materiales.
La infinitud de lo que llevas dentro, te resbala. Por eso no aciertas a conducir tu vida. y sigues intentando mover palancas, necia e inútilmente. Como los que te han metido en ese callejón, que no lleva a ninguna parte…
Piensa un poco, por favor.
Y empezamos:
El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu ESTÁN con todos vosotros.
Y con tu Espíritu
MONICIÓN DE ENTRADA
El Evangelio de hoy nos habla de una doble pregunta de Jesús:
- ¿Quién dice la gente que soy yo?
- ¿Quién decís vosotros que soy yo?
La pregunta sigue abierta desde que el mismo Jesús la dirigió a sus discípulos.
Durante veinte siglos la gente ha ido contestando a esta pregunta en un amplio abanico de respuestas.
De Jesús se ha dicho de todo: Se le ha llamado blasfemo, infame e impostor; pero también se le ha llamado el Santo, el Más Grande, Super-Estrella, Etc…
También se ha respondido con actuaciones concretas, con la vida. En su nombre se han realizado las más disparatadas y extrañas acciones.
En su nombre se ha ejecutado al hereje, o se ha dado la vida por el prójimo.
Hoy nos importa a nosotros, responder a la segunda pregunta: ¿Quién decís vosotros que soy yo? ¿Quién es Jesús, para nosotros?
En esta Celebración vamos a ir descubriendo quién es Jesús para nosotros, y cómo podemos llevar esa respuesta a la vida de cada día.
ACTO DE RECONOCIMIENTO
Como a Jesús, Dios Padre nos ha dado muchos dones, para que nos realicemos plenamente y los pongamos al servicio de los hermanos, construyendo un mundo fraterno, soñado por Él. Ahora al comienzo de la celebración le damos gracias y nos comprometemos a potenciarlos y emplearlos para el bien común
Queremos comprometernos a vivir el don de la Paz, tanto interior, sintiéndonos habitados por Tí, como exterior, contribuyendo a sembrarla en los demás. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Queremos comprometernos a vivir el don del Amor, descubriendo cada día el gran amor que nos tienes y viviéndolo con los hermanos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Queremos comprometernos a vivir el don de la Bondad y la Ayuda, ayudándonos a nosotros mismos a progresar en nuestra realización personal y ayudando a los demás en todo lo que podamos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Dios Padre Amoroso tiene misericordia de nosotros, comprende nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo….
Tú que quitas el pecado del mundo, TÚ tienes piedad de nosotros...
Tú que quitas el pecado del mundo, TÚ atiendes nuestras súplicas
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, TÚ tienes piedad de nosotros…
ORACIÓN COLECTA
Cualquier día, en cualquier momento, a tiempo o a destiempo, sin previo aviso lanzas tu pregunta: Y tú, ¿quién dices que soy yo?
Y yo me quedo a medio camino entre lo correcto y lo que siento, porque no me atrevo a correr riesgos cuando tú me preguntas así.
Enséñame como tú sabes. Llévame a tu ritmo por los caminos del Padre y por esas sendas marginales que tanto te atraen. Corrígeme, cánsame. Y vuelve a explicarme tus proyectos y quereres, y quién eres.
Cuando en tu vida toda encuentre el sentido para los trozos de mi vida rota; cuando en tu sufrimiento y en tu cruz descubra el valor de todas las cruces; cuando haga de tu causa mi causa, cuando ya no busque salvarme sino perderme en tus quereres…
Entonces, Jesús, vuelve a preguntarme: Y tú, ¿quién dices que soy yo?
Lectura del libro de Isaías (22,19-23):
Así dice el Señor a Sobná, mayordomo de palacio: «Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo.
Aquel día, llamaré a mi siervo, a Eliacín, hijo de Elcías: le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda, le daré tus poderes; será padre para los habitantes de Jerusalén, para el pueblo de Judá. Colgaré de su hombro la llave del palacio de David: lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá. Lo hincaré como un clavo en sitio firme, dará un trono glorioso a la casa paterna.»
Palabra de Dios
Sal 137
R/. Señor, tu misericordia es eterna,
y no abandonas la obra de tus manos.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre. R/.
Por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.
El Señor es sublime,
se fija en el humilde
y de lejos conoce al soberbio.
Señor, tu misericordia es eterna,
y no abandonas la obra de tus manos. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,33-36):
¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.
Palabra de Dios
Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-20):
R/Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.
Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo».
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.
Palabra del Señor.
R/Gloria a tí Señor Jesús
HOMILÍA
Una manera típica de Jesús de abordar a la gente era haciendo preguntas. No porque Él necesitara las respuestas, sino porque es su manera de hacernos ver lo que realmente somos, de hacernos pensar. Los cuatro evangelios registran más de cien preguntas planteadas por Jesús.
La primera pregunta que Jesús les hizo a sus discípulos es: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? ¿Es decir, qué dicen las encuestas acerca de mí?
Después de todo, muchos, hasta hoy en día, toman sus decisiones esperando ver por dónde está soplando el viento de la opinión pública, antes de tomar una posición sobre algún asunto.
A muchos parece interesarles la “opinión de la masa o de la moda” más que un criterio propio razonado. Son gente que se deja arrastrar y son víctimas de las CONSECUENCIAS de las decisiones erradas de otros. Ocurre muchísimo en política, por ejemplo.
Tal parece que nuestro mundo de hoy, está más interesado en lo que la gente dice que en lo que Dios dice o, al menos, su razón humana.
Después de la primera pregunta, Jesús les hizo una de las preguntas más penetrantes y personales que jamás había hecho: ¿Y vosotros, quién decís que soy yo? ¡Olvidaos del consenso público! ¡El interés de Cristo es nuestra convicción personal!
Nos pregunta, no para que nos pronunciemos sobre su identidad misteriosa, sino para que identifiquemos nuestra relación con él. ¿Por qué le seguimos, qué buscamos?
¿Nos esforzamos por conocer a Jesús o lo tenemos «encerrado en nuestros viejos esquemas infantiles», en aquello que nos enseñaron y nunca cuestionamos? Puede ser pereza o comodidad. Mejor dejarnos arrastrar y seguir al Cura, no sea que nos consideren herejes.
Pero lo más frecuente es que sea SUPERFICIALIDAD: “Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que sabrán responder”. A mí lo que me interesa de Jesús es que me consiga la salvación eterna y que me ayude a tener una vida fácil. ¿Eso es buscar y dejarte empapar por Dios o solo es “egoísmo religioso”?
La triste realidad es que a la mayoría les importa un pito quién es Jesús o quién es el Abba. Lo que buscan es OBTENER BENEFICIOS reales de pedirle y cumplir unos ritos mandados.
No hemos caído o no nos han enseñado que Dios ya lo tiene TODO hecho, concedido y perdonado. Que su parte está hecha y nunca fallará. Lo que falta es nuestra parte: Lo que nosotros podemos y debemos hacer con nuestras vidas y con la LUZ y la FUERZA que late dentro de nosotros.
Dios no te va a dar NADA más de lo que ya te ha dado. ¿Te has dado cuenta de que ya está dentro de ti manteniéndote la vida, conservando tu inteligencia, voluntad y libertad? ¿De dónde crees que sale la PAZ, el AMOR, la BONDAD y la AYUDA que late dentro de ti? ¿Te has preocupado por desarrollarlo, usarlo y manifestarlo?
Identificar a Jesús como Dios significa reconocer que nos llegó el regalo de la LUZ para acertar en el camino de la vida y aprender a ser humanos. Y descubrir que la FUERZA llega de adentro, del Dios que te habita y sostiene desde siempre sin pedirlo. No de tus beaterías egoístas y de tus insistencias absurdas al que ya te lo ha dado todo.
Cuando vienes a la iglesia pidiendo o exigiendo auxilio, te equivocas. Lo tienes ya todo concedido y disponible DENTRO DE TI.
Cuando vienes a la iglesia y te juntas con tu Comunidad porque te ayuda a confiar en esa verdad y a sentir el apoyo de tu Grupo, entonces aciertas.
Os he hablado muchas veces de la “oración de impregnación” que es justamente ponerse bajo el torrente GRATUITO del mismísimo Dios. Pero ese TORRENTE se produce dentro de ti. Tienes que meterte dentro, no basta con mover los labios o encender una vela. Eso no vale para nada.
Además no basta hacerlo una vez, hay que repetirlo muchas veces. ¿Acaso no comes varias veces al día para sostener el cuerpo? ¿Cuántas veces te zambulles en el Dios que te habita durante el día? Santa Teresa decía que para descubrir lo que es oración verdadera (el baño de dentro) hay que llegar a la “determinada determinación” de hacer oración (de impregnación) todos los días, aunque sea empezando por unos minutos.
Reconocer a Jesús como Mesías significa reconocerle como el Hijo de Dios enviado a ayudarnos, a enseñarnos el Camino. No solo del cielo, sino el “camino de la vida” como humanos y no como fieras.
Imagina que Jesús te está preguntando a ti:
¿Me sigues colaborando en el proyecto humanizador de mi Padre o solo piensas en tu salvación personal? ¿Estás convencido de que seguir a Jesús es vivir cada día haciendo la vida más humana y más dichosa para todos?
Lo de “Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo” es una invitación a SERVIR, es decir a AYUDAR a los hombres a encontrar el Camino, la Verdad y la Vida auténticos, los predicados por Jesús.
Por desgracia, la tradición y los jerarcas han entendido justo lo contrario: La concesión de un PODER para SOMETER a los hombres e incluso CONDENARLOS. Es la limitación y la degeneración que nos ha traído la Historia de nuestra Iglesia, compuesta por pobres humanos y ambiciosos líderes. Debemos reconocerlo con humildad y rectificar.
Jamás Jesús nos dirá que nuestra LIBERTAD, concedida por Dios en la creación, quedará limitada. Todos nuestros errores y libertinajes son posibles por el respeto infinito con que Dios nos trata. De nosotros depende usar con buen juicio esa LIBERTAD y no dejarnos arrastrar al precipicio del fracaso como seres humanos.
CREDO
Sacerdote. - ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?
Todos. - Sí, Creemos.
Sacerdote. - ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?
Todos. - Sí, Creemos.
Sacerdote. - ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?
Todos. Sí, Creemos.
Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?
Todos. Sí, Creemos.
ORACIÓN UNIVERSAL
Hermanos, hace dos mil años Jesús preguntaba al grupo de sus seguidores y hoy, vuelve a preguntarnos a cada uno de nosotros: ¿Quién decís que soy yo? Oremos.
Queremos anunciar a Jesús de Nazaret
• Traemos a nuestra celebración al Papa León y a toda la comunidad eclesial, queremos que sean Buena Noticia anunciando a Jesús de Nazaret y renunciando a la tradición tóxica.
Queremos anunciar a Jesús de Nazaret
• Traemos a nuestra celebración a todos los hombres y mujeres que ponen todo su empeño en ser la voz de los silenciados de este mundo, que se posicionan, sin fisuras, del lado de los más débiles.
Queremos anunciar a Jesús de Nazaret
• Traemos a esta celebración a los que trabajan por la PAZ en el mundo, a los que defienden los derechos HUMANOS pisoteados, a cuantos siendo presencia cálida acompañan la soledad de tantos.
Queremos anunciar a Jesús de Nazaret
Padre bueno, queremos sentirnos constructores de esta Iglesia nuestra, ser siempre y en toda circunstancia comunidad de Jesús, que nos identifique el amor gratuito que se entrega sin condiciones. Siguiendo el ejemplo de tu Hijo que vive por los siglos de los siglos. Amén
En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso.
El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN OFRENDAS
Junto con el pan y el vino, te ofrecemos nuestras vidas y nuestros esfuerzos. Queremos conocerte mejor, para poder seguirte con fidelidad y ayudar a nuestros hermanos en tu Camino. Tú que vives por los siglos de los siglos.
PREFACIO
El Señor está con vosotros
Y con tu Espíritu
Levantemos el corazón
Lo tenemos levantado hacia el Señor
Damos gracias al Señor nuestro Dios
Es justo y necesario
Te damos gracias, Señor,
porque Tú, no haces alarde de poder y majestad.
A pesar de nuestros deseos de grandeza,
y de nuestros sueños de poderío,
Tú, te haces sencillo en tu Hijo Jesús,
que vino a vivir entre nosotros.
Te damos las gracias,
porque te hiciste como el pan:
sencillo y sin apariencia,
pero nutritivo e indispensable.
Así podemos reconocerte en el mundo,
en todas las personas de buena voluntad.
Ahora nos unimos a los ángeles,
a los santos, y a las personas de buen corazón,
para entonar un himno de alabanza diciendo :
SANTO, SANTO, SANTO, es el Señor, Dios del Universo, llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
CONSAGRACIÓN y PLEGARIA
Te glorificamos, Padre Santo,
porque estás siempre con nosotros
en el camino de la vida,
sobre todo, cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega
para el banquete pascual de su amor.
Como hizo en otro tiempo
con los discípulos de Emaús,
él nos explica las Escrituras
y parte para nosotros el pan.
Recibimos tu Espíritu con alegría
para que santifique este pan y este vino y
se conviertan para nosotros en el
el signo, el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús
Jesús en su última comida con sus amigos
tomó un trozo de pan, lo partió y se lo paso
diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para iluminar vuestras vidas.
Haced esto en conmemoración mía.
Éste es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos y proclamamos tu resurrección. Ven Señor Jesús.
Por eso, Padre de bondad,
celebramos ahora
el memorial que Jesús nos encargó,
y proclamamos la obra de tu amor:
Cristo, tu Hijo, a través del servicio
y la entrega de su vida,
ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha.
Señor, Padre de misericordia, Tú derramas sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu Hijo.
Fortaleciéndonos a cuantos nos disponemos a recibir el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo para que, unidos al Papa León, a nuestro Obispo N... y a todos los hermanos, seamos uno en la fe y en el amor.
Nos das entrañas de misericordia ante toda miseria humana, inspirándonos el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo y desamparado, ayudándonos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido.
Tu Iglesia, Señor, quiere ser un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando.
Gracias una vez más porque
has acogido en tu casa del Cielo
a nuestros hermanos difuntos ...
a todos nuestros familiares, amigos
y fieles difuntos de esta Comunidad
Y ahora, Padre santo, nos unimos a toda tu creación
para brindar por tu mayor gloria y por la germinación de tu Bondad en nuestro mundo,
en la feliz compañía de tu hijo Jesús,
unidos a nuestra Madre María, a su esposo San José
a los apóstoles, a los santos y a todas las personas
de buena voluntad diciendo
Por Cristo, con Él y en Él,a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.
PADRENUESTRO
PADRE Y MADRE NUESTRA
EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
TÚ NOS DAS HOY
NUESTRO PAN DE CADA DÍA.
TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS
Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR
A LOS QUE NOS OFENDEN.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal. Amen.
Señor tú nos ayudas a vencer nuestros errores.
Tú que dijiste a tus apóstoles : “la paz os dejo,
mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros
errores sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives
por los siglos de los siglos. Amén.
CORDERO DE DIOS
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ NOS DAS la paz
Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.
ORACIÓN FINAL
Digo amarte cuando, media hora en tu presencia, me parece excesivo o demasiado Presumo de conocerte y, cuántas veces el Espíritu me pilla fuera de juego.
Te sigo, pero escucho y miro, una y otra vez, hacia senderos distantes de Ti.
Te confieso, Señor, que no sé demasiado de Ti. Que tu nombre me resulta complicado pronunciarlo y defenderlo en ciertos ambientes. Que tu señorío lo pongo con frecuencia debajo de otros señores ante los cuales doblo mi rodilla.
Te confieso, Señor, que mi voz no es para tus cosas lo suficientemente recia ni fuerte como lo es para las materiales.
Te confieso, Señor, que mis pies caminan más deprisa por otros derroteros, como el placer, las prisas, los encantos o la ambición material.
Te confieso, Señor, que, a pesar de todo, sigo pensando, creyendo y confesando que eres el Hijo de Dios.
Quiero Señor, allá por donde yo camine llevar conmigo la pancarta de “soy tu amigo”.
Quiero Señor, que allá donde yo hable se escuche una gran melodía: “Jesús es el Señor”.
Quiero Señor, que allá donde yo trabaje con mis manos o con mi mente construya un lugar más habitable en el que Tú puedas formar parte. Amén
BENDICIÓN
El Señor os bendice, os guarda
y en sus palmas os lleva tatuados.
Os acompaña en todos los caminos.
Y hace prósperas las obras de vuestras manos.
Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,
Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.
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