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Liturgia del 4º DOMINGO DE PASCUA 2026 (A)

"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"

La puerta de las ovejas
La puerta de las ovejas

El amor permanente y entrañable de Dios Padre que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu están con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA 

Es estupendo saber que alguien te conoce por tu nombre, pues eso es ya una señal de amor. Si esa persona es alguien en quien tú confías, puedes ponerte en sus manos y sentirte muy seguro. Jesús se presenta hoy a sí mismo como un amigo que nos conoce y nos llama a caminar con él por el camino de la vida.

Él nos sostiene y aguanta, pase lo que pase; y nos muestra el camino a seguir. Bajo su liderazgo podemos ser verdaderamente un pueblo, el pueblo de Dios. Con Jesús, nuestro Buen Pastor, celebramos ahora esta eucaristía y aprendemos de él a preocuparnos y cuidarnos los unos de los otros.

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo….

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas

Tú que estás sentado a la derecha del Padre,  Tú tienes piedad de nosotros

ORACIÓN COLECTA

¿Quién regará las posibilidades,

si se seca la imaginación?

¿Quién anunciará el baile

si perdemos las ganas de vivir?

¿Quién tocará la música

que nadie compone?

¿Cuándo habrá tiempo

para el amor verdadero?

¿Dónde habitará la justicia,

si en nuestra tierra campa la fuerza?

¿Cómo escuchar

a un Dios silenciado?

¿Quién reavivará

tanta compasión adormecida?

¿Cuándo saldremos

de la celda?

La puerta está abierta.

Es hora de que los soñadores

silencien a los falsos profetas.

Hay que volver a danzar,

trenzando a nuestro paso

guirnaldas de verdad desnuda.

Que el cantor se quite la mordaza

 y la prudencia,

que ha de encontrar la forma

de gritar la buena noticia

 a todos

 a cada uno.

Es la hora del buen pastor.

Es tu hora.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles. 2,14a.36-41

El día de Pentecostés se presentó Pedro con los once, levantó la voz y dirigió la palabra:

- Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías.

Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:

- ¿Qué tenemos que hacer, hermanos?

Pedro les contestó:

- Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el Señor Dios nuestro, aunque estén lejos.

Con éstas y otras muchas razones les urgía y los exhortaba diciendo:

- Escapad de esta generación perversa.

Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil.

Palabra de Dios

Sal 22,1-3a.3b-4.5

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R/.

Lectura de la 1ª Carta de San Pedro. 2,20b-25

Queridos hermanos:

Si obrando el bien soportáis el sufrimiento, hacéis una cosa hermosa ante Dios, pues para esto habéis sido llamados, ya que también Cristo padeció su pasión por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.

Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente.

Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas.

Palabra de Dios

Lectura del Santo Evangelio según San Juan. 10,1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:

- Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera.

Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba.

Por eso añadió Jesús:

- Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

HOMILÍA

Esta parábola parece muy bucólica pero no lo es. Jesús critica a los dirigentes religiosos que no sirven a las personas sino que se sirven de ellas para su propio provecho.

Es fundamental escuchar la voz de Jesús, seguirlo e imitarle. Saber distinguir su voz en medio de tantas voces, tantas palabras, tantos ruidos, incluso ruido religioso.

¿Necesito recuperar la capacidad de escucha? ¿Escucho mi voz interior? ¿Escucho a los demás?

Jesús satisface el deseo profundo de toda persona, que haya alguien que nos conozca de verdad, en quien poder confiar plenamente.

¿Me preocupo, como Jesús, de conocer y respetar a cada persona y sus circunstancias, o las trato “gregariamente”?

No es suficiente escuchar su voz, es preciso reaccionar y seguirle. Cambiar de vida, iniciar un camino nuevo. Él va siempre delante. Seguirle es conocer su voz, ponerse, con Él y como Él, al servicio del mundo, sabiendo que es posible un mundo más justo, más humano, más digno y más feliz para todos. Jesús no encierra a sus “ovejas”, las saca fuera de la institución, no necesitan redil.

La Puerta es apertura a la vida, a la plenitud, seguridad, acogida, defensa ante el peligro, posibilidad y libertad de entrar y salir. Auténtica bienvenida a la casa del Padre.

La Puerta está formada por varias tablas: la paciencia, la fortaleza, la generosidad, la ternura, la misericordia. La Puerta también es cierre a toda opresión e injusticia. Para entrar por esa Puerta de la que habla, hay que adaptarse a las medidas de Jesús, vivir según su estilo, asumir su Espíritu.

Con Jesús como puerta entras libremente, porque quieres, porque le quieres, porque su voz te interesa, porque su Buena Noticia es tu alegría, tu ilusión, tu alimento.

Jesús condena la mala gestión de los dirigentes religiosos y comprende el rechazo que provocan y que no se les haga caso. Jesús es el único Pastor, los demás aprendemos de Él a trabajar para que todas las personas tengan vida y la tengan en abundancia.

Lo nuestro es hacer presente a Jesús en el mundo, viviendo como Él vivió, prosiguiendo la tarea de la construcción del Reino que Él comenzó.

Las personas tienen un olfato especial para apreciar la autenticidad y captar a “los mercenarios”. Cuando alguien se olvida totalmente de sí mismo por los demás, demuestra que está tocando la Verdad. Convence. Como Jesús.

En la comunidad de Jesús no hay dirigentes y dirigidos, pastores y ovejas.

El pasaje evangélico nos habla del Buen Pastor que es Jesús y del pueblo de Dios, en el que todos somos corresponsables. Si malo es sentirse “pastor”, considerando a los demás miembros de la comunidad “ovejas”, no es mejor sentirse “oveja”, considerando a otros miembros “pastores”.

Esas falsas y antievangélicas actitudes no ayudan a construir ni la comunidad ni el Reino de Jesús. “No os dejéis llamar Maestro. Ni llaméis a nadie padre vuestro. Ni os dejéis llamar preceptores... Porque Uno sólo es vuestro Maestro, uno sólo es vuestro Padre, el del cielo, y todos vosotros sois hermanos”.

Cuántas veces hemos olvidado estás palabras de Jesús, sobre todo los pastores. Es hora de ponerlas en prácticas y seguir solo al Buen Pastor, si los pastores nos ayudan a ello bien, sino debemos descartarlos.

CREDO

Sacerdote.- ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?

Todos. Sí, Creemos.

Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos, Jesús es la puerta a la Vida, a la plenitud, a la libertad, a lo positivo, al respeto, a la paz, al amor. Oremos.

Seremos huella del Resucitado

• Necesitamos que la Iglesia sea reconocida por su capacidad de acogida incondicional, ofreciendo a todo el que se acerque cobijo, oportunidad, perdón, alegría, sentido de vida.

Seremos huella del Resucitado

• Los seguidores del Resucitado apuntaremos con nuestra vida al evangelio, siendo cauce de Vida, reconciliación, agradecimiento, justicia y paz.

Seremos huella del Resucitado

• Todos nosotros acompañaremos por el camino de la vida a las personas, estableciendo vinculaciones afectivas sanadoras, animando al compromiso con la vida y el bienestar de los demás.

Seremos huella del Resucitado

Padre bueno, deseamos descubrir y vivir nuestra fe como fuente de vida que nos empuja a vivir la vida en clave de fiesta, servicio y agradecimiento, siguiendo la voz de tu Hijo que resucitado vive por los siglos de los siglos.

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA

ORACIÓN OFRENDAS

Te presentamos, Señor, el Vino y el Pan, frutos de la tierra que Tú nos has dado y del trabajo de los hombres y mujeres que sembraron la semilla y hoy te ofrecen estos dones, fruto de su amor y del Tuyo. Tu Gran Amor los transformará en signos de fraternidad universal y de salvación eterna por los siglos de los siglos. Amén

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Sentimos que debemos darte gracias, Padre nuestro,

por cuanto ha hecho por nosotros tu hijo Jesús.

La razón de su existencia ha sido darnos vida,

vida en abundancia, para que nos rebosara y la volcáramos hacia los demás.

Él nos entregó su propia vida, por entero, día a día,

porque la vivió dedicando todos sus esfuerzos

a poner los cimientos para la construcción del reino, haciéndonos ver que ese reino ya está dentro de nosotros y somos nosotros los que debemos cultivarlo y hacerlo crecer.

Siguió tu llamada y fue fiel a su vocación,

hasta terminar su vida en una cruz.

Y Resucitado vive ahora por siempre.

y nos acompaña y guía como Buen Pastor.

Por eso te alabamos diciendo

SANTO SANTO SANTO

CONSAGRACIÓN y PLEGARIA

Te glorificamos, Padre Santo,

porque estás siempre con nosotros

en el camino de la vida,

sobre todo, cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega

para el banquete pascual de su amor.

Como hizo en otro tiempo

con los discípulos de Emaús,

él nos explica las Escrituras

y parte para nosotros el pan.

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino y

se conviertan para nosotros

en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús

Jesús en su última comida con sus amigos

tomó un trozo de pan, lo partió y se lo paso

diciendo:

 

 

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado por vosotros.

 

Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:

 

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi Sangre,

Sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

Haced esto en conmemoración mía.

 

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

 

Anunciamos y proclamamos tu resurrección ven Señor Jesús

Por eso, Padre de bondad,

celebramos ahora

el memorial que Jesús nos encargó,

y proclamamos la obra de tu amor:

Cristo, tu Hijo, a través del servicio

y la entrega de su vida

ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha.

 

Señor, Padre de misericordia, Tú derramas sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu Hijo.

 

Fortaleces a tu pueblo con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y nos renuevas a todos a su imagen.

Derramas tu bendición abundante sobre el Papa León., sobre nuestro Obispo N y sobre todos tus hijos

Para que todos los miembros de la Iglesia sepamos discernir los signos de los tiempos y crezcamos en la fidelidad al Evangelio; preocupándonos de compartir en la caridad las angustias y las tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres, y mostrándoles así el camino de la salvación.

 

Gracias una vez más porque

has acogido en tu casa del Cielo

a nuestros hermanos difuntos ...

todos nuestros familiares, amigos

y fieles difuntos de esta Comunidad

 

Y ahora, Padre santo, nos unimos a toda tu creación para brindar por tu mayor gloria y por la germinación de tu Bondad en nuestro mundo,

en la feliz compañía de tu hijo Jesús,

unidos a nuestra Madre María, a su esposo San José a los apóstoles, a los santos y a todas las personas de buena voluntad diciendo

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén

PADRENUESTRO

 

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amén.

Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.

Tú que dijiste a tus apóstoles: “la paz os dejo,

mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros 

pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

Lo que quiero ser

Quiero ser pastor que vele por los suyos;

árbol frondoso que dé sombra al cansado;

fuente donde beba el sediento.

Quiero ser canción que inunde los silencios;

libro que descubra horizontes remotos;

poema que deshiele un corazón frío;

papel donde se pueda escribir una historia.

Quiero ser risa en los espacios tristes,

y semilla que prende en el terreno yermo.

Ser carta de amor para el solitario, 

y grito fuerte para el sordo…

Pastor, árbol o fuente, canción, libro o poema…

Papel, risa, grito, carta, semilla…

Lo que tú quieras, lo que tú pidas,

lo que tú sueñes, Señor, eso quiero ser.

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,

Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN. 

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