Liturgia del 6º DOMINGO DE PASCUA 2026 (A)

"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"

Espiritualidad de laLiberación
Espiritualidad de laLiberación

El amor permanente y entrañable de Dios Padre que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu están con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA 

Hoy el evangelio nos invita a decir: Creo en el Espíritu de Dios que habita en todos los seres.

Sí, cree en el Espíritu Santo de Dios que movió a Jesús. Él mora en lo más dentro de ti, y tú moras en él. Aunque tú no aciertes a acogerle, él siempre te acoge, te comprende, y te cobija dulcemente, como una madre.

Cree en el Espíritu de Dios que es el alma de Jesús, el alma de cada comunidad cristiana, el alma del mundo, el alma de nuestra alma, el alma de cada criatura.

Cree en el Espíritu de Dios que sigue creando el mundo hasta hacerlo templo de Dios.

¡Siéntete acompañado por el Espíritu consolador de Dios, que portas dentro de ti!

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo….

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas

Tú que estás sentado a la derecha del Padre,  Tú tienes piedad de nosotros

ORACIÓN COLECTA

Dime cómo hacerlo, Señor.

Si puedo hacer, hoy, alguna cosa,

si puedo realizar algún servicio,

si puedo decir algo bien dicho,

dime cómo hacerlo, Señor.

Si puedo arreglar un fallo humano,

si puedo dar fuerzas a mi prójimo,

si puedo alegrarlo con mi canto,

dime cómo hacerlo, Señor.

Si puedo ayudar a un desgraciado,

si puedo aliviar alguna carga,

si puedo irradiar más alegría,

dime cómo hacerlo, Señor.

Lectura de los hechos de los Apóstoles. 8,5-8.14-17

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por los fieles, para que recibieran el Espíritu Santo; aún no había bajado sobre ninguno, estaban sólo bautizados en el nombre del Señor Jesús.

Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

Palabra de Dios

Sal 65

R/. Aclamad al Señor, tierra entera

Aclamad al Señor, tierra entera;

tocad en honor de su nombre,

cantad himnos a su gloria.

Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R/.

Que se postre ante ti la tierra entera,

que toquen en tu honor,

que toquen para tu nombre.

Venid a ver las obras de Dios,

sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.

Transformó el mar en tierra firme,

a pie atravesaron el río.

Alegrémonos en él.

Con su poder gobierna eternamente. R/.

Los que teméis a Dios, venid a escuchar,

os contaré lo que ha hecho conmigo.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica

ni me retiró su favor. R/.

Lectura de la Primera Carta de San Pedro. 3,15-18

Hermanos: Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo; que mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal.

Porque también Cristo murió una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.

Murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu.

Palabra de Dios

Lectura del Santo Evangelio según San Juan. 14,15-21

R/ Gloria a tí Señor

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad.

El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis porque vive con vosotros y está con vosotros.

No os dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco, el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo.

Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros.

El que acepta mis Mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.

Palabra de Dios

Gloria a tí Señor Jesús

HOMILÍA

SI ME AMÁIS… Algo debemos haber entendido mal los cristianos (o nos lo han enseñado mal), cuando nos hemos llenado de obligaciones, y mandamientos, que nos hacen andar entre «cumplimientos»:

"Hay que» oír misa entera todos los domingos y fiestas de precepto».

«Hay que comulgar en Pascua florida», confesar al menos una vez al año, en peligro de muerte y si se ha de comulgar». 

«Hay que dar ayuda económica a la Iglesia». «El que quiera casarse tiene que hacer un cursillo de novios», «hay que ayunar en cuaresma y abstenernos de la carne ciertos días».

«En asuntos de sexualidad» un cristiano «no puede…» (Mejor no detallo).

¡Tanto que hacer, y tanto que hay que dejar de hacer…!

Este modo de plantear las cosas de la fe cristiana es más bien poco atractivo, y se parece más a una «dieta» que a una Buena Noticia. Puede que haya podido resultar apropiado para personas inmaduras, inseguras, poco formadas. Sin embargo, estoy convencido de que las propuestas de Jesús van por otro lado. Y estoy convencido por palabras como las que dan comienzo al evangelio de hoy: «Si me amáis».

 

El amor es la Palabra más repetida por Jesús, por sus apóstoles, es la que mejor resume todo su mensaje y toda su vida, incluso sirve para describir lo esencial de Dios: «Dios es amor».

Los mandatos de Jesús se resumen en Amar, son el único mandamiento y la señal de que somos sus discípulos. Por eso, el discípulo de Jesús sería aquel que ama a Jesús, y se siente amado por Jesús, y procura amar como Jesús.

Digámoslo de otra manera:

Pensemos en una persona a la que queramos especial y entrañablemente: Un amigo, un familiar, nuestra pareja Lo normal es estar pendientes de sus necesidades y deseos. La tenemos en cuenta de un modo u otro al organizar nuestro tiempo, nuestras decisiones y nuestra vida. 

Procuramos hacer lo que le agrada, nos interesa conocer a la gente a la que quieren, procuramos pasar tiempo con él/ella y conocerla cada vez mejor, la nombramos a menudo, sabe que cuenta con nuestro apoyo incondicional y nuestra ayuda permanente. Y somos capaces de increíbles y generosos esfuerzos y sacrificios para hacerles la vida mejor. Podríamos valorar la calidad, la importancia, el valor que le damos a esa relación personal por la capacidad de hacer realmente todas estas cosas.

Y en estos casos se vuelven impensables las obligaciones, las imposiciones. Imagina que esa persona especial te invita a comer. No se te ocurriría decirle: ¿Es obligatorio que vaya? ¿Me vale si llego después del primer plato? ¿Cuántas veces tengo que ir a visitarte al año?, etc. Sería totalmente absurdo y sin sentido. ¿Y EN LA FE CRISTIANA, eso es lo establecido?

Jesús ha llamado «amigos» a sus discípulos. También a ti te ha llamado amigo. Discípulo es «el amigo de Jesús». Y por eso, como amigo suyo, estoy espontáneamente pendiente de lo que desea y necesita de mí. Cuento con él a la hora de organizar mi tiempo, mis opciones y mi vida. Le tengo presente a menudo, procuro dedicarle una parte de mi tiempo para pasarlo juntos.

En las decisiones que voy tomando, pienso: ¿Qué le parecerá a él? ¿Qué querría él que eligiera o hiciera? Y si cae en la cuenta de que algún comportamiento, actitud o acción no ha sido de su agrado, no ha sido lo que él habría esperado, que le ha fallado o decepcionado, no se espera para reconciliarse, «una vez al año» (o más), y restablecer la comunión herida.

Necesita reconciliarse lo antes posible, curar la herida cuanto antes (y daos cuenta que no hablamos de pecado, ni de confesionario, tan repetidos en nuestra querida Iglesia católica a lo largo de los siglos), hablamos de RELACIÓN, de AMISTAD, de AMOR, de CERCANÍA.

Y el otro aspecto esencial en una “relación de amistad”: ¿ESCUCHO al otro? ¿Me dejo ILUMINAR por sus palabras y ayudas? Porque “no se puede ayudar al que no quiere ser ayudado” y solo se dice mi amigo por interés, por egoísmo. De esto hay mucho, muchísimo, en nuestra religión católica.

Al comenzar sus últimas palabras, Jesús se ha dirigido a ellos llamándolos «amigos», por tanto no está en clave de «mandar» que cumplan nada.

El amor no impone «obligaciones», aunque en realidad nos obliga mucho. Y además, con el amor nunca podemos decir que ya hemos «cumplido». Porque la medida del amor es el amor sin medida.

Se trata de un Amor que va a permanecer dentro de ellos, de nosotros, haciéndonos instrumentos de su amor («mora con vosotros y está en vosotros»).

El seguimiento, el compromiso, el testimonio, la capacidad de entregarnos a los demás -como él- hasta dar la vida, depende del amor que le tengamos a Él y del amor que Él nos haga experimentar. Dependen de ese Espíritu que nos habita y nos hace arder en amor.

Podemos pensar que nuestro amor siempre será poco comparado con el suyo. Pero no es del todo verdad, porque Jesús ha unido su Amor al del Padre y al nuestro para que el poder de nuestro amor sea infinito, tan grande como el suyo: «Yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros».

Ha decidido estar siempre en nosotros y facilitarnos el que lo conozcamos cada vez mejor por medio de su Espíritu («le amaré y me revelaré a él»). Sólo quien le ama le podrá encontrar y conocer de veras («el mundo no lo ve ni lo conoce… pero vosotros sí me veréis»). 

Nos ocurre también con las personas que amamos: Cuando queremos a alguien a fondo, verdaderamente, podemos afirmar que lo conocemos, y cuanto más lo vamos conociendo, más lo amamos, más lo tenemos en cuenta, más disfrutamos de su cariño… Más todo.

Entendedlo bien, por favor, la religión de Jesús no va de mandamientos, va de AMOR y de seguimiento por AMOR, no de interés egoísta.

¿Cuando rezo, cuando vengo a Misa, cuando me relaciono en mi interior con Jesús, pretendo obtener algo? ¿O pienso en darle algo? ¿Qué busco en la religión, un medio para conseguir favores o el Camino para desarrollarme y ser más humano y, por tanto, más divino? 

CREDO

Sacerdote.- ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?

Todos. Sí, Creemos.

Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?

Todos. Sí, Creemos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos, Jesús se despide de los suyos deseándoles la paz, su paz, e invitándoles a crecer en confianza. Paz y confianza son dos pilares fundamentales de una fe adulta. Oremos.

Seremos constructores de paz

• Queremos que la Iglesia proclame la sacralidad de toda persona, el hombre y la mujer como morada de Dios, más allá de los templos y lugares sagrados.

Seremos constructores de paz

• Todos nosotros seremos dóciles al aliento de la Vida, al soplo del Espíritu de Dios, creciendo en conciencia de Unidad y corresponsabilidad con toda la humanidad.

Seremos constructores de paz

• Queremos ser cauces de paz, de dignidad y seguridad para toda persona; de justicia y solidaridad, de respeto y unidad en la diversidad.

Seremos constructores de paz

Padre bueno, queremos escuchar la eterna llamada a dejarnos conducir por el Espíritu hacía nuevas formas de encarnación en un mundo cambiante como es el nuestro. Te damos gracias por Jesús, pasado, presente y futuro nuestro. Amén

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA

ORACIÓN OFRENDAS

Te presentamos, Señor estas ofrendas. El pan que es nuestro alimento de cada día y el vino de las Fiestas y de la alegría. Junto a ellos ofrecemos nuestras vidas. Vidas llenas de ilusiones y esperanzas, Vidas llenas de alegrías y tristeza, vidas llenas de generosidad y de egoísmo. Tú lo convertirás todo en Pan de Vida y Bebida de Salvación. PJNS

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Te dirigimos, Dios y Señor, esta humilde plegaria

para agradecerte las grandes cosas que has hecho, la creación de todo el universo.

Pero nos sentimos agradecidos especialmente,

porque has querido que te llamemos y te sintamos Padre, porque nos tratas como hijos

y contamos con tu incondicional cariño.

Gracias, Padre, por habernos regalado

la maravilla de tu presencia viva dentro de nosotros.

Queremos bendecirte y responder a tu amor,

siguiéndote como profetas y proclamando ante el mundo que eres un Dios bueno, 

Padre y Madre de todos,

que no pretendes otra cosa que nuestra felicidad,

y que sólo nos pides que nos llevemos bien entre todos.

Por eso te cantamos con alegría este himno de alabanza.

SANTO SANTO SANTO

CONSAGRACIÓN Y PLEGARIA

SANTO eres en verdad, Padre,

y con razón te alaban todas tus criaturas,

ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro,

con la fuerza del Espíritu Santo,

nos das Vida y santificas todo.

Congregas a tu Pueblo sin cesar,

para que ofrezca en tu honor esta OFRENDA

desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino

y se conviertan para nosotros

en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús,

en la Persona y la Vida de Jesús, aquí significadas.

Porque Él mismo,

la noche en que iba a ser entregado,

habiendo amado a los suyos

que estaban en el mundo hasta el extremo,

mientras cenaba con sus discípulos,

tomó un pan, y dando gracias te bendijo,

lo partió y lo repartió a sus discípulos, diciendo:

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi cuerpo,

que será entregado por vosotros.

Del mismo modo, acabada la cena,

tomó el cáliz,

y, dándote gracias de nuevo,

lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi sangre,

sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

haced esto en conmemoración mía.

Este es el sacramento de nuestra fe.

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial

de la ENTREGA de Jesús,

de su admirable resurrección y ascensión al cielo,

mientras esperamos su venida gloriosa,

te ofrecemos, en esta acción de gracias,

TODO lo que somos y tenemos.

Tú diriges tu mirada sobre esta OFRENDA de tu Iglesia

y reconoces en ella nuestra adhesión a Jesús,

que vino a revelarnos tu rostro

de verdadero Padre, que nos ama sin límite.

Nos unimos en este sacramento al Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que se entregó por nosotros para dejarnos su ejemplo de Vida.

Y nos abrimos de todo corazón a tu Espíritu Santo

para ser iluminados y fortalecidos en el seguimiento de Jesús, tanto individual como colectivamente.

Y así, unidos como hermanos,

formemos con Cristo un solo cuerpo

y un solo espíritu.

Él nos transforma en verdaderamente humanos

en nuestro diario caminar hacia tu Heredad,

donde seguiremos alabándote 

junto con tus elegidos,

con María, la Virgen Madre de Dios y madre nuestra, su esposo san José,

los apóstoles y los mártires,

y todos los santos,

que nos precedieron en el camino hacia Ti.

Te ofrecemos, Padre, nuestro compromiso de adhesión a Jesús,

que ratificamos en esta celebración,

para que contribuyamos a la Paz y

la Humanización del mundo entero.

Confirmamos nuestra lealtad con esta tu Iglesia,

que peregrina en la Tierra,

fortalecida por nuestra fe y caridad.

Nos unimos a TODOS tus hijos de este Pueblo,

iluminado y fortalecido por Jesús,

junto con sus servidores: el Papa León,

nuestro Obispo N…,

el orden episcopal, los presbíteros y diáconos.

Tú atiendes los deseos y compromisos

de esta Familia,

que has congregado en tu presencia

en este domingo, día en que Cristo

venció a la muerte.

Él nos ha hecho partícipes de su Sabiduría y Fortaleza, para que imitemos su ejemplo

en el camino hacia tu Heredad eterna.

Te damos GRACIAS porque nuestros

hermanos difuntos…, familiares,

amigos y miembros de nuestra Comunidad,

tras su maduración en este mundo,

ya disfrutan contigo en tu casa del Cielo.

Queremos ser parte del Reino interior,

que tu Hijo nos reveló,

y extenderlo a nuestro mundo

para que podamos gozar TODOS de tu felicidad eterna, junto con Cristo, Señor nuestro,

por quien concedes al mundo todos los bienes.

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén

PADRENUESTRO

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amén.

Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.

Tú que dijiste a tus apóstoles : “la paz os dejo,

mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros 

pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives

por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

Hoy me rindo a darte las gracias.

Gracias por mostrarme que nuestro todo eres Tú.

, sosteniéndonos en el sufrimiento

y llamándonos constantemente

a la reconciliación.

, sencillo y cotidiano

y no por ello menos entregado.

Siempre Tú, hasta los rincones más oscuros de mi propio engaño.

Gracias por entrar a avivar las brasas,

aun cuando estoy con la puerta cerrada.

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,

Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.

También te puede interesar

Lo último

stats